FUERTE AUMENTO DEL PRESUPUESTO PARA EL SENASA
Santa Fe es el puntapié inicial del proceso de descentralización que decidió encarar el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), después de reconocer que el sistema vigente se encuentra colapsado. La reestructuración del organismo, que irá a la mano de un fuerte aumento de su presupuesto para el 2006, incluirá la implementación de un nuevo escalafón, informatización y la incorporación de jóvenes profesionales.
Santa Fe, después de Buenos Aires, es el segundo distrito en importancia dentro de la estructura del Senasa, tanto en recursos humanos como económicos. En la provincia trabajan más de 200 personas de las más de 3.900 con que cuenta el organismo, donde Buenos Aires concentra más del 60% y Córdoba el 7%.
El titular del organismo, Jorge Amaya, espera que el proceso de descentralización operativa en Santa Fe esté concluida antes de fin de año. El país será repartido en once regionales, que se irán institucionalizando a lo largo del próximo año.
“Hoy existe una gran cantidad de decisiones y acciones que tienen que ser autorizadas desde Buenos Aires, y que pasarán a ser definidas por las conducciones regionales”, explicó el funcionario, quien remarcó que “cualquier modelo serio de regionalización será mucho mejor que el actual, que está colapsado”. Dentro de las nuevas facultades estarán las presupuestarias y líneas de trabajo.
El crecimiento explosivo en varios sectores de la agroindustria hizo que el organismo quedara desfasado en cuanto a la cantidad de personal dedicado al control sanitario. Un ejemplo es la necesidad de reforzar el trabajo de control en producciones alternativas, que pasaron de un desarrollo muy modesto durante la etapa de la convertibilidad a una franca expansión luego de la devaluación.
Las necesidades de atención de las nuevas producciones están ahora siendo cubiertas con la reconversión de algunos de los profesionales de la entidad. Pero la conducción del organismo también busca otro tipo de renovación. El promedio de edad del personal del Senasa hoy ronda los 55 años de edad. El diagnóstico es que faltan 700 profesionales para cubrir las nuevas necesidades.
Por estas razones, Amaya dijo que aspiran a incorporar cien profesionales jóvenes por año. Como incentivo, el funcionario resaltó la reconversión del escalafón de categorías salariales del organismo, hoy atado al resto del personal de la administración pública nacional.
Las negociaciones por el nuevo escalafón fueron motivo de conflictos gremiales durante este año. Amaya estimó que este tema estará resuelto antes de fin de año, pero no se arriesgó a establecer cómo se traducirá finalmente en el salario de los trabajadores del organismo. El funcionario admitió que la nueva escala se llevará una parte importante del incremento que registrará el Senasa en el 2006. El gobierno decidió un incremento del 43% del presupuesto del organismo, que pasará de 175 millones de pesos a 303 millones el año próximo.
La aspiración de la actual conducción es que el organismo llegue al 1% del volumen de las certificaciones que realizan anualmente, lo que significaría un presupuesto de 160 millones de dólares. Hoy el Senasa fiscaliza el 52% de las exportaciones argentinas, lo que representan más de 16 mil millones de dólares anuales.
Para Amaya, las necesidades de personal y tecnología no están haciendo mella en el control sanitario, que es “el mejor de las últimas tres décadas”, señaló el funcionario para después resaltar que “la Argentina no tiene ninguna de las cinco enfermedades que amenazan la sanidad animal a escala mundial:aftosa, BSE, Newcastle, gripe aviar y peste porcina”.
Sí reconoció algunas restricciones en algunas producciones vegetales, como en el caso del citrus, que condicionan el acceso a los mercados estadounidense y europeo. Pero insistió con que las dificultades para ciertas producciones responden a cuestiones comerciales y no a la existencia de problemas sanitarios. Respecto de la aftosa, dijo que el organismo no abandonará nunca la política de vacunación. “La tasa beneficio-costo, por la situación que vivió Argentina, demuestra que no se puede dejar de vacunar”, aseguró.
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