FUERTE EMBESTIDA DE IBARRA: DIJO QUE EL JUICIO ESTÁ “HERIDO DE MUERTE”
El juicio político a Aníbal Ibarra ingresó en una fase polémica tras la sorpresiva renuncia de uno de los miembros de la Sala Juzgadora, el zamorista Gerardo Romagnoli.
El suspendido jefe de Gobierno aprovechó ayer la conmoción que produjo el hecho, ocurrido el jueves, para embestir contra el proceso, al que declaró “herido de muerte”. En tanto que diputados de diversos bloques se reunieron para tratar de reencauzar el juicio, al tiempo que ingresaba el primer proyecto para expulsar a Romagnoli de su banca.
Con todo, en la Legislatura se daba por segura la continuidad del proceso, que a partir de la semana próxima contará con la presencia de 14 de los 15 juzgadores. Se especulaba que, en el momento del fallo, el voto del diputado ausente será computado como una abstención y saldría favorecido Ibarra, al quedar fuera de la cancha uno de los que podría haber votado en su contra.
Mediante la embestida contra el tribunal que lo enjuicia por la tragedia de Cromañón, Ibarra buscó reforzar la estrategia que siguió desde el inicio y que consiste en minar la imagen de la Sala Juzgadora. A su declaración le siguió una amenaza de pedir la nulidad del juicio formulada por su principal operador político, Raúl Fernández. De todos modos, Ibarra enfatizó que está dispuesto a dar pelea hasta que se conozca la sentencia, que no puede exceder del 14 de marzo.
“En términos jurídicos no se puede seguir. Pero políticamente, más allá de todas las irregularidades que hay en el proceso y de que nadie sabe cómo seguir, pretendo que la investigación siga hasta el final y que se vote, porque necesitamos que se fortalezcan las instituciones”, le dijo anoche el jefe porteño a Clarín.
Un estratega del ibarrismo admitió que el sector avanza por dos vías. Busca por un lado legitimar la reposición del jefe porteño en su cargo con el aval de los votos de la Sala Juzgadora. Y se reservan bajo la manga un eventual pedido de nulidad ante la Justicia para el caso de que el fallo resulte contrario a Ibarra.
Paralelamente, el funcionario suspendido sigue adelante con sus actividades de fuerte exposición pública que persiguen el armado de una red social opuesta a su destitución. Ya compartió el miércoles una cena con notables de la cultura, ayer estuvo con 80 dirigentes de clubes de barrio y la semana próxima posará en un almuerzo con figuras del deporte.
El punto más alto de la campaña será la marcha de adherentes que Ibarra convocó para el 2 de marzo hacia Plaza de Mayo, en coincidencia con el alegato que pronunciará en la Legislatura. La consigna será “No a la destitución” y el ibarrismo piensa explotar publicitariamente la palabra “No” como un leit motiv similar al que utilizó la oposición chilena para ganar el plebiscito que derrumbó la dictadura de Augusto Pinochet.
Por otro lado, el diputado murphista Marcelo Meis elevó el primer pedido de expulsión de Romagnoli a su banca por “inconducta”. El zamorista no formalizó todavía su dimisión a la Sala Juzgadora (ver página 9) y, por el momento, el mayoritario interbloque PRO —que une a macristas y murphistas— se abstuvo de adoptar una postura. “Decidiremos una vez que veamos la renuncia por escrito”, dijo la jefa del macrismo, Gabriela Michetti.
Pese a que ayer no fue día de sesión de la Sala Juzgadora, emisarios de todos sus sectores internos —salvo el ibarrismo— se reunieron para analizar la continuidad del juicio tras la polémica renuncia de Romagnoli. Beatriz Baltroc, de la izquierda, recibió en su despacho a Roberto Destéfano y Meis por el centroderecha, Helio Rebot por el kirchnerismo, además de Facundo De Filippo y Guillermo Smith del ARI. Acordaron bajar el tono al conflicto y retomar la ronda de testigos a partir del lunes.
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