FUERTE GESTO DE KIRCHNER CONTRA LAS LEYES DEL PERDÓN
El Gobierno firmó anoche un decreto donde ratifica su adhesión a la Convención sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de lesa humanidad adoptada por las Naciones Unidas. De esta manera, el presidente Kirchner produjo una muy fuerte señal a favor del juzgamiento en el país de los ex represores argentinos.
El anuncio de la medida del Ejecutivo fue hecho por el ministro de Justicia, Gustavo Beliz, en una conferencia de prensa en Casa de Gobierno. Según explicó el funcionario, el objetivo de la decisión del Gobierno “es dar un paso más para evitar que queden impunes los crímenes de lesa humanidad”. “Con esta decisión, que se ha demorado ocho años, el Poder Ejecutivo está dando otra muestra de su vocación para llegar a la verdad y la justicia en la Argentina”, dijo el ministro. Junto a Beliz estuvo, entre otros, la titular de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto.
El Parlamento había aprobado en 1995, mediante la ley 24.584, los términos de la convención de las Naciones Unidas, pero hasta el momento el Poder Ejecutivo no lo había ratificado ni depositado los documentos respectivos en la ONU.
El gesto del Gobierno es clave contra las leyes del perdón. La posición que deslizó en el Senado el kirchnerista riojano Jorge Yoma fue que con la ratificación de la convención se podría evitar todo el debate sobre si las leyes son constitucionales o no. Es que la convención dice que en los crímenes de lesa humanidad no serán válidas las normas internas de los países adherentes -como la Obediencia Debida, el Punto Final y los indultos presidenciales- lo que desencadenaría nuevos juicios para miles de militares que participaron de la represión.
La convención de las Naciones Unidas sobre Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y Lesa Humanidad fue firmada en 1968 y aprobada por el Congreso en 1995. Para la ratificación, sólo faltaba el último paso: depositar el documento en la ONU. Algo que no hicieron Carlos Menem, Fernando de la Rúa ni Eduardo Duhalde.
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