FUERTE PRESIÓN DEL G-7 PARA APURAR LA DISCUSIÓN POR LA DEUDA EN DEFAULT
Son sólo dos frases. Pero el mensaje emitido por el Grupo de los Siete es contundente: “Llamamos a la Argentina a que instrumente políticas acordes con el FMI. Argentina debería involucrarse constructivamente con sus acreedores para lograr un alto porcentaje de participación en la reestructuración”.
Las palabras fueron negociadas una a una. Ninguno quería poner en peligro la recuperación económica argentina. Pero las siete naciones más ricas ayer se pusieron de acuerdo sobre la necesidad de dejar sentado en el comunicado de cierre de la reunión que el G7 concretó el fin de semana en Boca Ratón, Florida, que urgen a la Argentina a que se siente a negociar con sus acreedores. Hubo una rápida respuesta argentina (ver Una veloz…).
“Reconocemos la importancia crítica de que Argentina cumpla con sus compromisos con el Fondo y les urgimos a que avancen en las reformas que necesitan”, agregó el secretario del Tesoro de los EE.UU., John Snow.
La reunión de ministros de Finanzas del G7 era para discutir el deterioro del dólar frente al euro y el yen. Pero, el default por US$ 88.000 millones de laArgentina ocupó un lugar importante.
“La condición del programa que la Argentina tiene con el FMI es que el país inicie negociaciones de buena fe con sus acreedores y busque una manera de ser transparente y franca en la oferta, y que logre una participación alta por parte de los acreedores y de los bancos de inversión… Es decir, que muestre buena fe —explicó Snow a Clarín—. No creo que el FMI quiera tomar partido, ya sea por Argentina o por los acreedores. Simplemente quieren ver que estas condiciones de ‘buena fe’ se cumplan”.
Nadie hasta ahora definió qué significa negociar de “buena fe”. Snow utilizó las palabras “transparentes” y “alta participación” como parte de esa definición.
Pese a que hubo países del G7 (Inglaterra, Italia y Japón) que en enero se abstuvieron de votar a favor de la primera revisión de las metas del programa argentino con el FMI, argumentado falta de avances en la negociación por la deuda, Snow dijo que EE.UU. votó a favor “porque en ese momento lo consideraba apropiado”. Pero Snow no dijo qué harán en marzo, cuando llegue la segunda revisión. Agregó que esperaba que entonces Argentina haya comenzado a cumplir con las condiciones del FMI.
—¿Usted considera entonces que Argentina ahora no está cumpliendo? —se le preguntó.
—Se trata de un proceso y en marzo se verá —contestó.
En vistas de esa segunda revisión, el subsecretario de Asuntos Internacionales del Tesoro, John Taylor, no descartó que la iniciación del diálogo de buena fe con los acreedores será una condición para la aprobación de la revisión, agregando más presión: sin ella, el acuerdo con el FMI quedaría jaqueado, y el país vería más restringida su posibilidad de financiación.
En ese contexto, el Chancellor del Treasury de Gran Bretaña, Gordon Brown, explicó que su país negó su consentimiento en el FMI para la primera revisión porque “quería asegurarse que (Argentina) hará las reformas comprometidas”. En la segunda revisión adoptarían la misma actitud. Y el ministro de Economía francés, Francis Mer, señaló que su país respalda en forma monolítica al FMI. Esto significa que pese a que dijeron que apoyarán la segunda revisión, podrían cambiar de opinión.
Mañana, el ministro Roberto Lavagna se reunirá en Miami con el titular del FMI. El ministro de Economía italiano, Giulio Tremonti, dijo a Clarín que habían dado un mandato a Horst Köhler para que allídefienda los intereses de los acreedores, incluidos los italianos.
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