FUERTE PRESIÓN POR LOS BONISTAS QUE NO INGRESARON AL CANJE
La presión internacional para que la Argentina negocie con los acreedores que no ingresaron al canje llegó ayer a su punto de mayor intensidad. El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Tesoro de los Estados Unidos se pronunciaron de manera idéntica, en el marco de los preparativos para la asamblea de primavera del FMI y el BM que se desarrollará este fin de semana en Washington.
Desde Alemania, el presidente Néstor Kirchner rechazó las presiones que, a lo largo del día, se fueron escalonando en este orden:
Arrancó James Wolfensohn, el titular del Banco Mundial. Fue a la mañana en una conferencia de prensa realizada en el subsuelo del edificio del FMI. La reunión había comenzado con un tono muy relajado, ya que el banquero se retirará de su cargo a fin de mayo, tras 10 años de gestión. Ya está pensando cómo será su futura tarea como representante de EE.UU. para colaborar en el retiro de las tropas israelíes de la franja de Gaza. Pero cuando tuvo que responder sobre la Argentina, su discurso se puso severo: “Estaremos dispuestos a trabajar con Argentina, en temas sociales, de servicios públicos y de inversión cuando sepamos cuáles son las reglas de juego y los acuerdos” a los que se va a atener tras obtener un arreglo con el FMI, aclaró Wolfensohn. Y de inmediato instaló el tema de normalizar la relación con los acreedores: “Deseo que Argentina demuestre que está dispuesta y ansiosa por formar parte del sistema financiero internacional”.
Una hora después fue el turno del jefe del FMI, Rodrigo Rato. El español avanzó un paso más, tanto en la intensidad de la presión como en el lenguaje. “Argentina debe tener un enfoque realista sobre la deuda, que tome en cuenta que existe una deuda bastante grande que no ha sido reestructurada”, dijo Rato como introducción al tema del 24% de bonos que no entró al canje, por un total de US$ 19.518 millones.
Bajo la atenta mirada de Anne Krueger, que se sentó a su lado pero no habló de Argentina, Rato agregó: “La estrategia realista también debe contemplar que la solución de los problemas tendrán que darse en el contexto del análisis de su sustentabilidad y de la política del Fondo para decidir préstamos a los países con atrasos en sus pagos”.
Esto último significa que las acciones de la Argentina serán medidas con la vara de la “buena fe” que se les exige a los países en mora para que discutan con sus acreedores privados. Y como Kirchner ratificó que no piensa reabrir el canje, el tema aparece como un escollo insalvable para poder negociar otro acuerdo con el Fondo. De todos modos, en el FMI admiten que no apuestan a la ruptura, sino a lograr alguna solución de consenso que destrabe las conversaciones. En este sentido, Rato comentó, como al pasar, que “en el directorio aún no tuvimos un intercambio formal de opiniones sobre esto”.
Casi en simultáneo con Rato, el subsecretario del Tesoro de EE.UU., John Taylor, convocó a una rueda de prensa en su despacho, a 10 cuadras de la sede del FMI. Taylor siempre fue considerado por los funcionarios argentinos como el más amigo del país, entre otras cosas, porque sigue el caso desde 2001 y palpó de cerca el estallido de la crisis en la gestión de Fernando de la Rúa. Pero Taylor también está a punto de abandonar su función. Y como Wolfensohn, en esta despedida no pudo abstraerse del clima hostil que existe alrededor del default argentino: “El hecho de que hayan obtenido una participación más alta que la prevista es una señal de éxito, pero también es importante que se desarrolle una estrategia creíble para tratar con los otros acreedores”. Y también remitió el futuro de la Argentina a la suerte que corra en su negociación con el Fondo, al decir que “hay un número de temas más amplio, que el país debe estudiar con el FMI si hay un programa nuevo. Y son temas estructurales que tienen que ver con la política fiscal, bancaria y otros asuntos”. La postura de Taylor es un anticipo de la opinión del Grupo de los Siete (EE.UU., Canadá, Inglaterra, Italia, Alemania, Francia y Japón), que se reúnen acá hoy y mañana.
Roberto Lavagna, que llegará esta anoche aquí desde Berlín, trae una agenda predeterminada para sus reuniones con Rato y con Taylor. La presión de sus anfitriones, enterró su pretensión de discutir un nuevo acuerdo al margen de la cuestión de los bonistas que no entraron al canje.
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