FUERTES CRÍTICAS AL PREMIER ISRAELÍ POR LA CONDUCCIÓN DE LA GUERRA
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, debió ayer soportar los ataques de vecinos, intendentes y diputados municipales de poblaciones cercanas a la localidad de Kiryat Shmona (en el norte israelí castigado por los misiles del Hezbollah), que sin misericordia arrojaban acusaciones contra el premier y su administración, por la “desidia” y el “maltrato” que sufrieron en la guerra del Líbano. De regreso a Jerusalén, el jefe de gobierno debió enfrentar las críticas de reservistas por el mal manejo del conflicto.
El en norte israelí, los manifestantes criticaron la “ineficiencia” y “confusión” en las tareas desarrolladas para la protección de civiles durante el conflicto.
“Nunca vi una vergüenza como esta, cuando se lanza al país a una guerra sin que la retaguardia esté preparada y sin atender a la población civil durante largas semanas, arrojando la acción a organizaciones voluntarias o empresas privadas que donaban su tiempo y su dinero para ayudar a la población”, disparó un miembro de la Intendencia de Kiryat Shmona contra Olmert. Y concluyó: “¿A qué llegamos? ¿Acaso somos Nueva Orleans?”.
Una mujer, también miembro de la Intendencia, le dijo a Olmert: “Mis hijos perdieron la confianza en el Estado y en el gobierno. No puede ser que los niños sientan que no hay quien los resguarde. No quiero que cuando dejemos de ser titulares de los medios, ustedes se olviden de nosotros”.
Los representantes municipales tenían ayer municiones para largo rato contra el premier. Hasta los últimos días de la guerra no se elevó la posibilidad de evacuación organizada hacia el centro del país, los refugios en el norte no estaban preparados para ser habitados por semanas, los servicios públicos fueron interrumpidos sin que se declarase la región como “zona de emergencia”…
Dani Ben Mubjar, el intendente del consejo “Mebohot Hajermón” agregó con vergüenza: “No sé qué hubiera sido de nosotros sin las organizaciones voluntarias y los donantes privados, que sin ellos no hubiera podido hacer funcionar ni siquiera los carros de bomberos'”
Los representantes municipales acusaron al gobierno de Olmert de haber permitido que en poblados enteros sólo queden los pobres y los minusválidos, ocupándose organizaciones voluntarias o privadas de evacuar a necesitados hacia el sur.
“La comisión investigadora saldrá de acá, de donde la gente sufre, de donde debimos soportar más de 30 días en los refugios, y no callaremos hasta que todo salga a luz en una comisión investigadora con garra, que no deje nada sin investigar”, exigieron.
Olmert escuchó a los representantes del norte, les permitió descargarse, pero luego fue claro en su oposición sobre la comisión investigadora judicial, conformada por un juez de la Suprema Corte “¿Qué es lo que queremos? ¿Dedicar nuestras energías a castigarnos a nosotros mismos o unos a otros? Yo no estaré en este juego. No estaré en el juego de golpear a las FF.AA. ¿Qué se pretende, que los pongamos a todos en fila y comencemos a darles cachetadas a cada uno, que congelemos su actividad? Yo a esto no juego”, replicó.
Visiblemente afectado por el encuentro con las víctimas del norte, Olmert salió ayer al mediodía de Kiryat Shmona hacia Jerusalén en el helicóptero de la Fuerza Aérea, desde donde pudo ver a los reservistas que se juntaban en las cercanías de la casa de gobierno para manifestar frente a la oficina del premier.
“Yo le digo a Ehud Olmert y Amir Peretz (el ministro de Defensa) que me miren a los ojos y me digan si son aptos para mantener sus puestos”, manifestó al Canal 2 israelí, el sargento mayor Lior Vilnes.
Las críticas de los reservistas fueron dirigidas hacia la conducción militar israelí y el fracaso de la guerra. Y denunciaron la ruptura de “la confianza entre los combatientes y los mandos superiores”.
“La sensación bochornosa de que en los rangos superiores no reinaba más que preparación insuficiente, ninguna seriedad, falta de previsión e incapacidad para tomar decisiones racionales lleva a la pregunta: “¿Nos movilizaron para nada?””, condenaron los reservistas en un petitorio que ya fue firmado por cientos de soldados.
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