FUERTES DEMORAS EN LAS OBRAS PÚBLICAS
Luego de innumerables anuncios a lo largo de un año y cuatro meses de gestión, la puesta en marcha de las obras públicas, principal herramienta del presidente Néstor Kirchner para combatir el desempleo y reactivar la economía, registra un lento arranque por fuertes demoras en la gestión de los proyectos, las licitaciones y las firmas de contratos.
El fenómeno se puede comprobar en el grado de subejecución (es decir, lo que no se usó) del presupuesto asignado en 2004 al Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, que dirige Julio De Vido.
De los $ 5098 millones disponibles en el presupuesto de Planificación (la mayor parte del cual está destinado a obras), hasta el 19 del actual se ejecutó sólo el 47,6%, según los datos del Ministerio de Economía publicados en su página de Internet. Un porcentaje considerado razonable, transcurridos más de dos tercios del año, debería rondar el 66 o 70% de ejecución.
A través de un vocero, el Ministerio de Planificación dijo a LA NACION que la ejecución presupuestaria “está perfecta”, en razón de que “se debe mirar la presentación de certificados de obra, cuyos pagos se devengan 60 o 90 días después de que son presentados”.
En ese sentido, afirmó, la presentación de certificados operada hasta ahora está en consonancia con los gastos previstos para esta altura del año. “Por ello, todos los presupuestos empiezan a ejecutar en marzo y es lógico que haya un atraso de 40 días”, aseguró el vocero. “Estamos bien, por encima del 50%”, agregó. Sin embargo, según los datos oficiales, hay programas muy por debajo de esos porcentajes.
Kirchner suele decir que en la próxima etapa de su gobierno “se concentrará en la gestión”. Esa pareciera ser la clave. Para empresarios y técnicos de sindicatos vinculados con la construcción, los mayores problemas de ejecución de obras públicas se producen, precisamente, por deficiencias en la gestión de un área estratégica para combatir el 14,8% de desempleo.
En viviendas, obras viales e hídricas hay problemas y demoras, pero se avanza. Por ejemplo, las escuelas y cárceles, anunciadas desde el comienzo de la gestión kirchnerista, están paralizadas.
Cifras contundentes
Los números son inapelables. Un relevamiento realizado por la Fundación Unidos de Sud y LA NACION sobre los datos oficiales, indica por ejemplo que en Formulación y Ejecución de Políticas de Transporte Automotor se ejecutó sólo el 15% de $ 150 millones disponibles. En contraste, en Vivienda se ejecutó un 62% de los $ 924 millones de crédito, y en Vialidad, un 63% de los $ 1054,9 millones previstos.
Una vez más, el parámetro de una ejecución normal al octavo mes del año debería rondar el 70 por ciento.
En la Ejecución de la Política Energética, tras la crisis, se gastó el 42% de los $ 1827 millones presupuestados; en la Ejecución de Obras Públicas, el 29% de los $ 92 millones; en las Obras de Arquitectura, el 33% de $ 26 millones.
Pese a las necesidades surgidas del aumento de la pobreza, en Recursos Sociales Básicos se ejecutó el 26% de $ 32 millones asignados y en el Plan de Gestión Ambiental Matanza-Riachuelo se devengó sólo el 7% de los $ 9,5 millones.
Pero el caso más llamativo de la ineficiencia es el plan Más Escuelas, Mejor Educación, más conocido como “las 700 escuelas”, que se ejecutó “cero” por ciento de $ 200 millones.
“Se está en el proceso de licitaciones”, dijo el vocero de De Vido.
Luego, la Hidrovía Paraguay- Paraná ejecutó el 40% de $ 859.000; la Prevención Sísmica, el 43% de $ 3,6 millones; los Recursos Hídricos el 57% de $ 98 millones; el Mejoramiento de Barrios, el 54% de $ 81 millones y las Políticas Portuarias y de Vías, el 41% de 40 millones, entre otros.
La morosidad en la obra pública provocó un cortocircuito entre el ministro de Economía, Roberto Lavagna, y su par de Planificación, De Vido, al discutir el presupuesto 2005. De Vido exigió y obtuvo para el año próximo -por respaldo de Kirchner- $ 2500 millones adicionales a los $ 5098 millones de 2004. Economía se oponía a ese aumento presupuestario.
Para los técnicos de la Unión Obrera de la Construcción (Uocra), la gestión fue mejorando sólo en los últimos meses. “Hay plata y decisión -dice un informe interno del sindicato que pudo obtener LA NACION-; falta mayor eficiencia. Si bien mejoró, era tan mala que sigue siendo necesario un salto cualitativo en la gestión y fortalecimiento del Estado.”
Un diálogo que trascendió en el diario Ambito Financiero hace un mes entre Lavagna y el titular de la Uocra, Gerardo Martínez, ilustra la situación. Martínez se quejaba del retraso en la obra pública que se había anunciado desde el comienzo del mandato de Kirchner. “¿Cómo que no se están realizando? ¿Cuántas viviendas se construyeron?”, preguntó Lavagna. “Cuatro mil”, contestó Martínez.
“Entonces quejate con Julio De Vido, porque en el Banco Nación yo puse la plata para que se hagan 20.000 viviendas”, retrucó Lavagna.
En Economía desmienten ese diálogo y lo adjudican al interés de los sindicalistas. En la Uocra convalidaron la versión.
El informe del gremio de la construcción indica que en los últimos meses se mejoró el nivel de ejecución de obras y “se ajustaron procedimientos”, aunque subraya: “Subsisten problemas de gestión”.
El gran cuello de botella, agrega, es el desmantelamiento de profesionales y técnicos en los organismos públicos por la postergación de las obras públicas de la última década.
Coincide con una alta fuente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC): hoy falta personal capacitado y con experiencia. Se cometen errores en las licitaciones, que a su vez son impugnadas por alguna empresa y todo el proceso se debe reanudar.
Sin embargo, ese empresario destacó que hay obras más fáciles de hacer, como las viviendas, que están ejecutándose tal como estaba previsto.
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