FUERTES LLUVIAS PROVOCAN CAOS Y PREOCUPAN AL GOBIERNO
El clima le está jugando una mala pasada a Brasil y complica los planes del gobierno. El presidente Luiz Inacio Lula da Silva anunció ayer que liberará fondos especiales para la reconstrucción de miles de viviendas destruidas en las últimas semanas por las lluvias torrenciales que dejaron amplias regiones del país bajo el agua y ya causaron la muerte de más de un centenar de personas.
El presidente brasileño precisó ayer que ya tomó contacto con la Caixa Económica Federal para disponer dinero del Fondo de Garantía por Tiempo de Servicio (FGTS), un fondo constituido con aportes patronales que los empleados recuperan cuando se jubilan, pierden el empleo o contraen enfermedades graves.
“Tenemos que hacer cuanto sea posible para poder minimizar el padecimiento de las personas” damnificadas por los temporales, dijo Lula en su programa de radio quincenal “Desayuno con el presidente”.
“Cuando la lluvia pase, nos sentaremos con los alcaldes y los gobernadores y vamos a discutir cómo construir casas, porque no podemos rehabilitar una casa ni volver a construir en el mismo lugar de las crecidas”, afirmó.
Las palabras del presidente llegaron en momentos trágicos para su país. Según cifras oficiales, los temporales que afectan a 16 de los 27 estados brasileños desde diciembre dañaron a cerca de 40.000 viviendas y dejaron en la calle a 76.338 personas, que debieron alojarse en forma provisoria en escuelas y albergues. Las lluvias provocaron pérdidas estimadas en 200 millones de reales (lo mismo en pesos).
Hasta ayer se hablaba de 110 personas muertas por las inundaciones, pero esa cifra podría aumentar, señalaron en el Ministerio de la Integración Nacional, pues los datos de algunos municipios de estados del Nordeste están llegando con demora.
En lo que va de febrero, en algunas regiones, como el Nordeste, cayó seis veces más agua que la media histórica para este mes. Y lo más grave, advierten los funcionarios, es que la temporada de lluvias recién está por comenzar.
En su mensaje, Lula llamó a una cooperación de todas las instancias: “Es preciso que las alcaldías den el terreno, que los gobernadores, por qué no, se ocupen de la urbanización y que el gobierno federal financie la vivienda” de quienes la perdieron.
El ministro de Integración Nacional, Ciro Gomes, señaló que la situación en el Nordeste es “desastrosa”. Los temporales que desde enero castigan esa región convirtieron una de las zonas más secas del país en un inmenso lago. Municipios que hasta diciembre estaban en emergencia por la sequía ahora dependen de barcos y helicópteros de rescate.
La semana pasada, tras una visita de Lula a tres áreas afectadas por los temporales en el Nordeste, el gobierno anunció la liberación de 32 millones de reales para atender a los damnificados. En todo el país, informó el Jornal do Brasil, ya se distribuyeron cerca de 33.000 canastas básicas de alimentos y unos 2.500 kilos de medicamentos, destinados a combatir las enfermedades que llegan con las inundaciones, como el cólera y la leptospirosis.
En todo el país, las lluvias dañaron un total de 32.000 km de rutas, un 40% del total. Se trata de tramos enormes, si se tiene en cuenta que en la Argentina, toda la red de rutas nacionales suma 36.000 km. (216.000 km si se cuentan las provinciales).
Según el diario Folha de Sao Paulo, el gobierno federal deberá gastar 300 millones de reales para reparaciones de emergencia. Esto significa que el 30% del presupuesto del Ministerio de Transportes para 2004 deberá usarse de una sola vez.
Los estados del Sudeste también sufren. En San Pablo y Río de Janeiro hay miles de evacuados, y el pronóstico no es nada alentador. Esta semana, las lluvias en esa región podrían llegar a 50 milímetros por día y complicarían aún más la situación.
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