FUERTES OFERTAS PARA SEMBRAR SOJA EN LA ZONA DE ESPERANZA
Los tamberos del centro santafesino se debaten entre continuar con la actividad o resignar sus campos al cultivo de soja ante las fuertes ofertas que estarían realizando algunos inversores. La disyuntiva se torna especialmente difícil para ciertos productores cuyos establecimientos aún se encuentran comprometidos luego de los daños sufridos a causa de las inundaciones.
Según trascendió desde el sector de la producción lechera, un sólido tambero oriundo de Pilar, propietario de siete explotaciones en la región, fue tentado por capitales “de la zona de Esperanza” para arrendar uno de sus campos, pese a que se encuentra totalmente equipado para la producción lechera, incluyendo instalaciones y animales.
La oferta en cuestión corresponde a un campo de 400 has en la zona de Nuevo Torino, por el cual habrían ofrecido pagar por adelantado, y en efectivo, un alquiler por 6 meses a 45 pesos la hectárea.
Un ofrecimiento del mismo tipo habrían realizado inversores del sur provincial, concretamente de la ciudad de Rosario, para avanzar sobre un tambo en la zona de Humboldt.
En ambos casos, los capitales en cuestión, si bien se presentan como pertenecientes a “gente de la zona de….”, en realidad hacen dudar a los productores que temen que se trate de grandes pooles de siembra encubiertos.
La preocupación no es menor, ya que la lechería emplea gran cantidad de mano de obra y moviliza las economías del interior debido a que los dividendos de los productores permanecen en el lugar y son reinvertidos en empresas de la zona.
Contrariamente, las grandes extensiones de soja resultan expulsoras de mano de obra rural por el escaso número de trabajadores que necesitan, mientras que las regalías -sobre todo en el caso de los pooles de siembra-emigran hacia otros lugares provocando una “fuga de capitales” desde los pueblos del interior.
Ante las dificultades que presenta la lechería -inserta en conflictos crónicos y sujeta a los vaivenes de rentabilidad que imponen las industrias- y las “bondades” con que la oleaginosa seduce a productores cansados de luchar contra la incertidumbre, muchos no dudan en afirmar que “en poco tiempo más, la soja va a arrasar con el tambo y la ganadería”.
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