FUERTES SUBAS EN LOS MERCADOS
Tras la volatilidad que sufrieron a lo largo del mes anterior y las pérdidas que provocó el conflicto en Medio Oriente, los mercados viven hoy un día de euforia con alzas generalizadas en todo el planeta.
La Bolsa de Comercio avanzaba un 2,63 por ciento pasado el mediodía, replicando así otras subas regionales que mostraban la plaza de San Pablo (4,76%) y el impresionante aumento del 6,87 por ciento de México. En Europa, la bolsa de Madrid subió un 2,1% y la de Londres un 1,35%. En Estados Unidos, el índice Dow Jones trepaba un 2,18 por ciento y el más abaractivo S&P 500, un 1,9 por ciento.
La algarabía de los operadores se sustentó en los dichos del presidente de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, que hoy compareció ante Comisión de Bancos del Senado estadounidense.
Bernanke dejó entrever que la inflación continúa preocupando a la Fed -algo que sugiere más subas de tasas y menos negocios financieros- pero que existe la idea de que la desaceleración de la economía contendrá las presiones -algo que indica exactamente lo contrario a lo anterior-.
Datos anticipatorios. Las declaraciones de Bernanke contuvieron incluso el aumento inesperadamente elevado del 0,3 de la llamada inflación subyacente, dato que se difundió antes antes de su comparecencia en el Senado.
Si bien el índice de Precios al Consumo (IPC) se moderó en junio en Estados Unidos y aumentó sólo un 0,2 por ciento, la reciente escalada de los precios del petróleo amenaza con cambiar pronto esa tendencia, según informó hoy el Gobierno.
El IPC de junio fue el más bajo de los últimos cuatro meses gracias a los menores precios de la gasolina, que han repuntado otra vez desde junio. El dato de inflación se situó en línea con las previsiones de los “gurús” de Wall Street, que se quedaron cortos, sin embargo, con su pronóstico de inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles de la alimentación y la energía, y que repuntó un 0,3 por ciento, por encima del 0,2 por ciento que se esperaba.
Ese indicador es uno de los más seguidos por la Reserva Federal (Fed) a la hora de determinar el futuro de su política monetaria y evoluciona a un ritmo superior al deseado por el banco central. Así, en los últimos tres meses, la inflación subyacente aumentó a una tasa anual del 3,6 por ciento, muy por encima del nivel del 2 por ciento o menos que la Fed considera “cómodo”.
Los datos del IPC divulgados por el Departamento de Comercio coincidieron con otra cifra, la de construcción de casa nuevas, que se redujo un 5,3 por ciento en junio, en lo que supone una nueva señal de desaceleración en la primera economía del mundo.
Referencia ineludible. Ambas realidades, la de las persistentes presiones inflacionarias y la de ralentización económica, centraron la comparecencia ante el Senado de Bernanke: señaló que el alto costo de la energía y otras materias primas “tienen el potencial de mantener la presión inflacionaria”.
Bernanke indicó también que la institución que preside prevé que “el crecimiento en la actividad económica debería moderarse” este año y en 2007. Los mercados celebraron los datos de inflación y el testimonio de Bernanke, al interpretarlos como señales de que la subida de tipos que arrancó en junio del 2004 llegará pronto a su fin.
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