FUGA EN PLENA MUDANZA
Dos menores se evadieron ayer al mediodía del Centro de Alojamiento Transitorio (CAT), ubicado en Dorrego al 900, y fueron recapturados dos horas después en bulevar Oroño y Cochabamba, en inmediaciones del Parque de la Independencia. El incidente se produjo en marco del “desplazamiento” del personal policial que estaba a cargo de la custodia de los 34 adolescentes internados y que, a partir de ayer y según lo adelantó El Ciudadano, quedó bajo responsabilidad del Servicio Penitenciario de la provincia, según una decisión tomada por el ministro de Gobierno, Roberto Rosúa. El titular de la Dirección Provincial del Menor en Conflicto con la Ley Penal, Sergio Druetta, señaló que la fuga de los adolescentes le resulta “sugestiva”, dado el momento de transición en que ocurrió. De parte de la Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC) se escucharon fuertes críticas por “la falta de políticas” de asistencia frente a los niños y adolescentes con problemas legales. “El desmanejo de la institución es total y la muestra es que desde noviembre se vienen produciendo entre dos y tres fugas por mes”, señalaron.
Desde la mañana temprano, las idas y venidas de las patrullas se observaban a la par del ajetreo de los funcionarios provinciales que arribaron a concretar la orden ministerial: el reemplazo de los efectivos de la Policía de Menores por los guardiacárceles. Fue en ese clima de “mudanza” cuando dos menores de 15 y 16 años se escabulleron por algunos de los ingresos al edificio del CAT, aunque al cierre de esta edición ningún responsable había podido explicar las circunstancias y la mecánica en que se produjeron esos hechos. De acuerdo con una fuente policial, los menores se habrían fugado “por un patio de atrás que se comunica con los techos hasta calle Moreno, en momentos en que estaban estudiando en una escuelita interna del CAT”. Una vecina habría alertado sobre el escape.
“Todavía estamos cotejando las listas y los estamos contando”, señaló un funcionario cuando ya se sabía de la fuga de los adolescentes –ocurrida a las 13, según consignó el mismo informante– y se había montado un fuerte operativo policial en la zona céntrica. Si bien en el momento de la fuga en Dorrego al 900 ya habían desembarcado los miembros del Servicio Penitenciario supervisados por integrantes de la Dirección Provincial de Menores en Conflicto con la Ley Penal, para el rescate se solicitó colaboración al Comando Radioeléctrico y a la Patrulla Motorizada.
Cerca de las 14, se observaron patrullas ingresar de contramano desde San Luis hacia Dorrego, y frente al edificio del CAT y las calles aledañas alcanzaron a contabilizarse una veintena de móviles. Finalmente, los menores evadidos fueron aprehendidos por el Comando en bulevar Oroño y Cochabamba y posteriormente devueltos al CAT, donde el nerviosismo de los uniformados de una y otra repartición se potenciaba y las miradas de desconfianza se entremezclaban.
MAGRAS EXPLICACIONES OFICIALES
“No sabría decirles si verdaderamente se escaparon o no”, afirmó Druetta frente a un grupo de periodistas que, alrededor de las 15, habían asistido presurosos a cumplir con el deber informativo. Los mismos movileros de los canales televisivos y la cronista de este diario, habían constatado con sus propios ojos, minutos antes, el arribo de dos patrullas con los adolescentes fugados. Incluso, un vocero policial de segunda línea había confirmado que la fuga y recaptura habían alcanzado sólo a dos internos, ya que inicialmente se pensó que podría haberse tratado de una evasión mayor. “Es que el despelote de la mudanza y los camiones con colchones que arribaban, se convirtieron en un caldo de cultivo especial para que ocurriera el incidente. Además, los recién llegados no conocían bien a los pibes y ni siquiera les coincidían las listas con los nombres de los alojados”, contó una fuente policial.
Una vez que el director de la repartición provincial reconoció la huida y recaptura de dos de los 34 chicos internados –previa verificación con el personal a cargo– explicó los alcances de los cambios dispuestos por el Ministerio de Gobierno. “Hemos decidido desplazar a la policía para la tarea de la custodia de los menores, la que ahora quedará bajo la órbita del Servicio Penitenciario y mediante un funcionamiento mixto con personal civil”, señaló para luego anunciar en que consistirá la transformación emprendida: remodelación edilicia del CAT, disminución de la cantidad de internos –actualmente hay 34 y quieren bajar las plazas a una cifra menor de 30– , incorporación de otras actividades que contribuyan a la asistencia y tratamiento de los menores.
Druetta también recordó que luego de las refacciones que comenzaron a realizarse en la comisaría 6ª, donde en los últimos meses funcionaba el centro de admisión para el posterior alojamiento en alguno de los centros, esa función se está realizando en Dorrego al 900. “Esperamos que cuando se vuelva a la normalidad, es decir, al funcionamiento anterior en la seccional 6ª, contemos con más espacio para mejorar la atención de los menores”, prometió.
LAS CRÍTICAS DE LA CTC
“En realidad se la pasan realizando anuncios pero nunca cambian nada. Al contrario, los chicos cada vez están más desatendidos y solamente depositados en un espacio de encierro, con ninguna posibilidad de recreación, educación o contención social, como correspondería tratarlos según las leyes vigentes y los tratados internacionales”, señaló Antonio Tesolini, integrante de la Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC). En esa línea, el militante remarcó la constante de incidentes registrados en los últimos meses ya que, “desde noviembre se vienen fugando alrededor de dos o tres menores por mes”.
Para Tesolini, ésa es una muestra de “la falta de políticas provinciales en cuanto a los niños y adolescentes que están en conflicto con la ley penal”. También el militante apuntó contra “el desmanejo que existe en el CAT, donde a pesar de los anuncios los menores siguen estando a cargo de las fuerzas de seguridad cuando, en realidad, deben estar asistidos por personal civil”.
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