FUNCIONARIOS DE LOS GABINETES PROVINCIAL, SANTAFESINO Y ROSARINO, SIN VACACIONES
Lejanos ya los densos veranos de 2002 y 2003, algunos agentes de viajes esperaban que 2004 encontrara a la mayoría de los dirigentes políticos más relajados y con ganas de tomarse unas prolongadas vacaciones. Sea porque no tomaron en cuenta que en la Municipalidad de Rosario y la Gobernación santafesina los secretarios y ministros recién asumieron el pasado 10 de diciembre y todavía no se acostumbraron a la forma de los sillones de sus despachos, sea porque la crisis todavía impone trabajar muy duro durante la temporada estival, lo cierto es que la mayoría de las principales figuras de la política vernácula debió quedarse, por propia iniciativa o por la imposición de los jefes de ambas administraciones. Así, tanto Jorge Obeid como Miguel Lifschitz decidieron no tomar descanso en todo el verano y, además, ordenaron a sus respectivos gabinetes que los acompañaran en esa decisión. Entre todos los consultados –lo cual no quiere decir que no haya otros–, apenas Roxana Latorre, Patricia Sandoz y Miguel Zamarini se tomarán un merecido descanso, pero en general la muestra, parcial pero bastante representativa de cómo late el pulso veraniego de la dirigencia política santafesina, arroja resultados que van desde el ascetismo hasta la obediencia debida.
“Lo del Turco fue muy claro. Antes del 10 de diciembre, cuando ya estaba perfilado el gabinete, le comunicó a María Eugenia Bielsa y a sus más estrechos colaboradores que ni él ni el resto saldrían de vacaciones”, confió a El Ciudadano un dirigente de primera línea, de acceso diario al despacho del gobernador Obeid, quien verá frustrada su conocida preferencia por las playas del sur brasileño, donde alguna vez descansó de la coyuntura.
“Nadie del gabinete se va de vacaciones”, confirmó un diputado provincial nacido en Rosario y que tampoco disfrutará del sol en alguna playa, en las sierras o donde quiera que esté acostumbrado a descansar. Y cuando en Santa Fe hablan de gabinete se refieren a todas las líneas. Más acá en el tiempo, el mandatario santafesino –antes aún de que se concretara el paro de UPCN y ocurriera el episodio de los inundados rodeando el Arzobispado capitalino– pidió a aquellos integrantes de su equipo que reportan desde la segunda y tercera línea que tuvieran la idea de irse de vacaciones en enero o febrero que las suspendan.
En general, así como no hubo ministros que se quejaran ante el pedido del jefe, tampoco los secretarios o directores manifestaron disconformidad, pero a algunos la indicación los sorprendió con los pasajes ya sacados. Sin embargo, metieron violín en bolsa y cancelaron las reservaciones para mejor época.
En el caso de Lifschitz, el intendente rosarino también optó por quedarse en Rosario y ató a su gente a esa decisión, con la premisa de dar continuidad al trabajo de ajuste en cada línea de su gabinete, una tarea que comenzó el 10 de diciembre pasado cuando asumió sus funciones, y que el jefe comunal quiere profundizar a lo largo del verano. Todos acataron a la iniciativa del intendente y se quedarán durante el verano.
La excepción, que hasta ayer se guardaba como un secreto de Estado, la dio un colaborador del área de prensa, que piensa tomarse una semana junto a los suyos.
Por el lado de los senadores nacionales, el paradero actual de Carlos Reutemann es un misterio aún para sus más fieles seguidores y parientes, de modo que no se sabe si saldrá de vacaciones, si ya lo hizo o se encuentra en pleno goce de las mismas. Una especie de síntesis de su personalidad parca.
En cambio, su colega justicialista Roxana Latorre le confesó a este diario que va a repartir sus vacaciones entre la zona de influencia de Rosario y las blancas y doradas playas del sur brasileño: “Me quedaré mayormente en Roldán, pero muy consciente de que allí el descanso es part-time, porque estando tan cerca uno no se desenchufa del todo”. La legisladora prefiere tomar distancia para alcanzar el descanso tan ansiado, y para ello es necesario irse un poco más lejos que Roldán: “Yo miro los diarios, escucho todo lo que anda por ahí, y entonces es como si no estuviera de vacaciones”. Latorre viajará en enero al sur de Brasil. “Será una semana o diez días, con mi marido”.
El senador nacional socialista por Santa Fe, Rubén Giustiniani, tampoco saldrá de vacaciones, por lo menos hasta el 10 de febrero. Todavía no tiene decidido si finalmente se tomará unos días, pero por ahora está en el lote de los que se quedan en la ciudad.
Por el lado de la senadora provincial por el departamento Rosario Patricia Sandoz, aún no definió dónde pasará sus vacaciones, pero es un hecho que va a tomar un descanso. Es que la Legislatura entra en receso a partir del 10 de enero, y la joven senadora viene de una trajinada labor al frente de la Secretaría de Obras Públicas. “No sé dónde viajaré, porque en la costa atlántica me parece que va a haber más gente que en cualquier balneario de acá”, ironizó, acaso pensando en las fotos que los diarios publican día a día exhibiendo los miles de turistas que llegan a las playas argentinas más conocidas.
Otro funcionario del gobierno provincial que no está atado a la orden de Obeid de suspender las vacaciones es el flamante titular de la Casa de Santa Fe en Buenos Aires, Héctor Cavallero. “Nos quedamos”, respondió el ex intendente, y cuando el Tigre habla en plural de quedarse es porque está pensando en él y en su esposa Paulina Fiol, quien desde el 10 de diciembre pasado es diputada nacional por el Partido del Progreso Social, la fuerza que Héctor Cavallero fundó cuando se fue del Partido Socialista Popular. “Me hice cargo el 10 de diciembre de la Casa de Santa Fe y me parece incorrecto salir de vacaciones en este momento, cuando recién estoy acomodando las cosas”.
Y como no puede con su genio, explica la tarea que le espera, la misma que le impide salir a vacacionar: “Para ser sincero, hace veinte años que nadie le da bola a la Casa de Santa Fe, en el sentido de que ésta debió cumplir el papel que ahora sí vamos a otorgarle, que es la representación oficial de Santa Fe ante el gobierno nacional, con todo lo que ello significa”.
El Tigre, que viene cumpliendo a rajatabla la estricta dieta que le recomendó su médico luego de padecer un cuadro de insuficiencia cardíaca, sabe que un descanso no le vendría nada mal: “Me hacían falta unas vacaciones, pero la verdad es que quiero sembrar con el ejemplo y quedarme con el personal de la Casa de Santa Fe, trabajando duro para transformarla”.
En cuanto a los concejales rosarinos, el presidente del cuerpo, el justicialista Agustín Rossi, es otro de los que optaron por quedarse en la ciudad. “Ni se me ocurrió salir de vacaciones. A lo sumo podré tomarme un fin de semana por acá cerca”, confió el Chivo. Por si fuera poco, recordó que todas las mañanas llega temprano a su oficina en el Palacio Vasallo, e invitó al cronista a comprobarlo este mismo lunes.
Miguel Zamarini, jefe de la bancada socialista, ya decidió salir de vacaciones, pero todavía no sabe cuándo ni cuál será el destino, aunque seguramente será en algún lugar de la costa atlántica. “Hasta el 20 de enero me quedo trabajando en el Concejo, y después me voy a algún lugar de la costa hasta el 30, no más de diez días”, anticipó el concejal. El caso del edil es parecido al de Sandoz, puesto que viene de cumplir tres largos años a cargo de la Secretaría de Promoción Social, años en los que debió sortear no pocas dificultades. Y pese a que la política del parlamento local es permanecer con las puertas abiertas durante todo el verano, el receso en el Concejo ya comenzó y recién habrá sesiones extraordinarias los días 19 y 26 de febrero.
Lo dicho, unas vacaciones en las que la mayoría, por decisión propia o ajena, deberá bancarse el receso veraniego en las húmedas y calurosas tierras de la capital santafesina y de la segunda ciudad de la República, sitios donde la llegada de la noche no siempre garantiza el frescor necesario para recuperarse del trajín de las jornadas de trabajo. Al fin y al cabo, eso es lo que vive la gran mayoría silenciosa que sólo ve las playas y las sierras por Crónica TV.
Legisladores nacionales también quieren dar imagen de sobriedad y descansan cerca
En el marco del actual período de receso parlamentario, la mayoría de los legisladores que integran el Parlamento optó este verano por viajar a la costa atlántica en lugar de elegir destinos internacionales para disfrutar de las vacaciones.Entre los lugares favoritos que los diputados y senadores, sin distinciones políticas, eligieron para pasar sus vacaciones se encuentran la tradicional Mar del Plata y las provincias de origen.
Uno de los que eligió como destino las playas bonaerenses, más específicamente Mar del Plata, fue el titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño, quien decidió repartir la semana entre la Capital Federal y esa zona de la costa atlántica, a donde viajará para pasar el fin de semana.
También, el titular del bloque de diputados justicialistas, el duhaldista José María Díaz Bancalari, pasará unos días en Villa Gesell, aunque anticipó a los periodistas parlamentarios que se mantendrá en contacto con los medios que quieran consultarlo a través de su teléfono celular.
Por su parte, el flamante titular del bloque del ARI, Eduardo Macaluse, disfrutará de su descanso con su familia en las playas de Valeria del Mar, en una casa de esa ciudad balnearia alejada del ruido que pertenece a su suegro.
En tanto, entre los que eligieron como destino su propia provincia se encuentra el presidente del bloque de senadores justicialistas, Miguel Angel Pichetto, quien decidió pasar sus vacaciones en la localidad rionegrina de Las Grutas.
Desde la centroderecha, el titular del bloque Juan Bautista Alberdi, el demoprogresista de Santa Fe Alberto Natale, también disfrutará de su descanso en una propiedad ubicada en la localidad santafesina de Funes.
La provincia de San Luis será el destino elegido por el ex presidente y ahora diputado nacional del Movimiento Nacional y Popular, Adolfo Rodríguez Saá, quien pasará las vacaciones en La Madriguera, su casa de Las Chacras, a diez kilómetros de la capital puntana, en la tranquilidad del paisaje serrano.
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