FURIOSA BÚSQUEDA DE UN VIOLADOR EN CASIANO CASAS
El violador existe, eso es una certeza. La prueba es que una nena de siete años está internada en el hospital Vilela luego de haber sido abusada la madrugada de año nuevo. Tres días antes, otra nena de nueve años fue víctima de una violación. Ambos casos se le atribuyen a una misma persona. Y a partir de esos dos hechos surgieron versiones sobre ataques sexuales contra otros niños que nunca fueron denunciados y cuyos relatos se escapan en un eco de voces. Pero la cruzada lanzada por los vecinos para cazar al supuesto delincuente parece haberse desmadrado. Ayer, por caso, cientos de habitantes del barrio Casiano Casas se internaron, muchos de ellos machete en mano, a rastrillar el Bosque de los Constituyentes en busca del violador. Allí generaron incluso varios focos de incendio, convencidos –aunque nadie vio ni denunció nada, y sólo se trató de un rumor que corrió de boca en boca– de que se había refugiado allí tras supuestamente intentar raptar a un niño. Un capítulo más de una saga que comenzó el viernes y que amenaza con quebrar la paz interna de la populosa barriada.
La síntesis podría ser la siguiente: para los que quieren hacer justicia por mano propia, el violador está en todas partes, y eso incluye casas particulares, negocios y hasta la parroquia del padre Henry, uno de los lugares atacados anteayer. Para la policía el hombre está identificado, tiene unos 40 años, es oriundo del Chaco y se oculta en la zona norte, en un barrio desde donde tiene acceso al río, para huir a la isla cuando logran cercarlo. Allí le resulta fácil esconderse, ya que es un experto conocedor de la zona.
Justicieros
Guerra, furia, ira, eso es lo que define a una especie de psicosis desatada en la zona del barrio Casiano Casas. A los cortes de calles y quema de gomas le siguió ayer una gran cantidad de focos ígneos sobre el Bosque de los Constituyentes que encendieron los vecinos, organizados en una especie de brigadas de diez personas, y armados con machetes y cuchillos, en su incesante búsqueda del delincuente que, supuestamente, se internó en el monte, aunque nadie lo vio. El detonante de ayer fue la versión que asegura que el hombre intentó llevarse a un pequeño (para algunos es un niño, para otros una niña) y, tras forcejear con su tía, se escondió en el bosque. Y que la noche anterior habría intentado llevarse a otro pequeño.
“Los vecinos creen ver al violador en todos lados. Nos llaman a la madrugada, vamos, pero cuando llegamos dicen que se escapó”, explicó una fuente policial. Pero para otros vecinos, el problema se transformó en un conflicto de clases. Anteayer circuló una versión de que el violador se escondía en la iglesia del padre Henry, y los justicieros ingresaron al templo y provocaron destrozos. Poco después, los comerciantes de la zona cerraron los negocios, ya que a muchos de ellos los acusan de esconder al delincuente. El temor es que la búsqueda del violador se transforme en un saqueo general. “Nos amenazan con robarnos, porque dicen que escondemos al violador, incluso a mí me amenazaron con volver a quemar el parque a la noche”, contó una temerosa vecina.
La policía, la Guardia Urbana Municipal y los bomberos trataron ayer a duras penas de poner un poco de calma en el barrio. Y trabajaron durante toda la tarde para sofocar el fuego, que generó la pérdida de parte de la frondosa vegetación de la zona.
Como si se tratara de una versión actualizada de Fuenteovejuna, los vecinos no ahorran comentarios y aseguran que van a hacer justicia por mano propia. “Lo estamos buscando porque hace cuatro noches que no se duerme en el barrio. Si lo encontramos lo descuartizamos, lo cortamos en diez mil pedazos”, dijo un iracundo joven que, machete en mano, se disponía a internarse en el bosque con otros cinco muchachos.
Por su parte, la policía explicó que a partir de las denuncias de los vecinos rastrillaron varias veces el Bosque de los Constituyentes, inspeccionaron distintas ranchadas, la isla y el Remanso Valerio. Además, se hicieron ocho allanamientos en el barrio. “Mientras se hace correr la voz de que el violador está en un lugar o en otro, hay gente que denunció que cuando salieron de sus viviendas les robaron. Por eso pedimos cautela, porque hay un especie de psicosis que está generando a su vez otros hechos delictivos”, señaló a El Ciudadano uno de los investigadores. De todos modos, el buscado violador sigue sin aparecer.
Un satánico delincuente lleno de tatuajes
La imagen que en la zona de Casiano Casas armaron sobre el violador es muy precisa. Aseguran que lleva un tatuaje de San la Muerte, otro del Gauchito Gil, aunque algunos creen que tiene una virgen tatuada en la espalda. Dicen que es ágil y se escabulle rápido, incluso le atribuye un pacto diabólico que le imprime un carácter de inmortal. Lo cierto es que pocos lo han visto y muchos creen verlo en todas partes, mientras que los delitos cometidos por semejante individuo circulan de boca en boca por el barrio.
“No hay ninguna certeza de que el hombre que buscamos haya abusado de las dos nenas”, dijo una alta fuente de la investigación. “De todos modos, cada vez que nos acercamos, el tipo se escabulle por todas estas cosas que hacen los vecinos y lo alertan”, agregó.
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