FÚTBOL, POR EL ORO Y DE MADRUGADA
Si la hora establecida para la gran final constituye un problema para los jugadores, porque no están acostumbrados a jugar desde las 10 de la mañana y menos bajo este implacable sol ateniense, también será una complicación para los fanáticos que quieran ver el partido allá en la Argentina. ¿Estirar la noche del viernes o adelantar la mañana del sábado? Esa será la cuestión si se pretende seguir el último capítulo del fútbol olímpico a partir de las cuatro de la madrugada en Buenos Aires y en casi todo el país.
Lo cierto es que la Selección de Marcelo Bielsa ya está a punto de salir a la cancha para verle la cara al otro representante del fútbol sudamericano, Paraguay, que ya se aseguró la plata y la primera medalla para su país en toda la vida de los Juegos.
Pero Argentina, que llega a esta final con 16 goles a favor y ninguno en contra, respaldada por un funcionamiento colectivo bien aceitado y con respuestas individuales consagratorias, quiere el oro. Por presente y por mandato de la historia. Porque hace 13 años que la Selección no gana un título, desde la Copa América de Ecuador en 1993. Porque este grupo viene de quedarse con la sangre en el ojo tras la frustración del final en la Copa América de Perú, porque el entrenador (acaso más que nadie) necesita como el agua un grito de campeón desde el fracaso en el Mundial 2002. Y porque el fútbol argentino nunca se metió el oro olímpico en el bolsillo. Esta es la sexta participación y la tercera final. Uruguay le ahogó el festejo allá lejos y hace tiempo, en el 28 en Amsterdam, y Nigeria se lo negó al equipo de Daniel Passarella en Atlanta 96.
Ahora, con la misma formación inicial que presentó en todo el torneo, Argentina enfrentará a un equipo paraguayo que tiene en Carlos Gamarra a su líder defensivo y en José Saturnino Cardozo a su abanderado ofensivo, con cinco goles anotados, dos menos que Carlos Tevez, hasta ahora máximo goleador y figura del certamen.
Paraguay convirtió goles en todos los partidos que disputó. Le metió 4 a Japón, 3 a Corea, 3 a Irak, 1 a Italia y 1 a Ghana. Pero también recibió… Le hicieron 8. Es un conjunto que si bien posee cierto perfil de equipo batallador —típicamente paraguayo— suele ser más generoso que sus antecesores, algo que puede resultar productivo para Argentina.
En fin, en el estadio Olímpico, ante 72 mil personas, y con el arbitraje del griego Kyros Vassaras, Argentina irá por ese oro tan ansiado. Por ese oro que tiene el rostro y la silueta de una auténtica obsesión.
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