GABRIEL GOITY Y FLORENCIA DE LA VE ANIMAN A LA PAREJA MAS COMENTADA DE LA TV
La primera pareja imposible de la televisión 2004 no está en una telenovela. Está en Los Roldán (Telefé, a las 21) y, si hace llorar a alguien, es de risa. Historia de amor todavía no hay, pero “química” o “deseo a primera vista” es lo que sobra. Y no alcanzó ni la evidente caricatura de toda la situación para evitar las primeras críticas a la conveniencia de poner en el aire semejante proto-romance a las 9 de la noche y con tantos niños con la atención puesta en la pantalla.
Se trata de Emilio Uriarte y Laisa Roldán, responsables en buena medida de los insólitos 40,8 puntos de rating que, según Ibope, alcanzó el jueves la tira. El, animado por un brillante Gabriel Goity, ejecutivo, “concheto”, vanidoso y mujeriego, una suerte de Johnny Bravo de barrio exclusivo. Ella, una desopilante y exagerada Florencia de la Ve, es en los documentos Raúl, el hermano travesti de Tito Roldán (Miguel Angel Rodríguez). “Reina de la murga”, divertida, ligera de cascos, y muy afectuosa. El quiere pero no puede. No puede ni contárselo a sí mismo. Ella no se hace ni medio problema, pero tendrá la enfurecida oposición de Tito, que no quiere saber nada “con esa gente”, léase “los finos”.
Emilio y Laisa se cruzaron por primera vez en la puerta de la empresa. Ella, siempre con ropa bien ceñida al cuerpo, caminaba con paso felino y a grandes trancos. El, siempre de traje impecable, la vio y quedó impresionado. Tanto, que decidió citarla como “un admirador anónimo”. Los comentarios de los otros parroquianos, a la llegada de Laisa (“te apuesto cien a que es trava”), abrieron —literalmente— los ojos de Emilio, que tuvo tiempo de huír de la situación como rata por tirante.
Laisa no se dio por vencida. “Vas a empezar a soñar conmigo”, le dice, seductora. No hace falta. Uriarte ya la está espiando, casa a casa, con sus binoculares. La ve seguido en sus pesadillas: escenas de un erotismo grotesco y obvio hasta lo desopilante, como un pancho con mostaza en la gran boca de Laisa usado como símbolo fálico, por ejemplo.
Más allá de todo, no es poco comprensible lo que le pasa a Uriarte, habida cuenta del universo femenino que lo rodea. Chichita, su esposa (Andrea Bonelli), una tilinga de aquellas, apenas preocupada por la peluquería, la figuración y el programa de cable que le banca su marido; Flavia, su secretaria (Luciana Salazar) un clarísimo gato fino cuyo funcionamiento cerebral se agota en procurar el sexo con Uriarte y satisfacerlo; Cecilia (Andrea Frigerio), una ex del señor en cuestión, linda e inteligente pero dedicada a aprovechar ambos atributos para manipular a Tito Roldán.
Frente a ellas Laisa, tan vital, tan sincera consigo misma, frontal hasta la brutalidad, movida esencialmente por la lealtad y por su propio deseo, resulta, aún travesti, la mujer más auténtica… el mejor ejemplar femenino en el mundo Uriarte.
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