GAJOS DE TALENTO
Claro. Hay que hacer la aclaración previa: se trata de una lectura subjetiva- como todas- contaminada por el afecto, que siempre te pone más generoso, que siempre oculta y perdona, pero aun así: El Turco Cherep derrama talento, y despierta envidia sana, y emociona.
“Gajos del Oficio”, además de encabezar una serie de textos de Autores Locales que La Pulpo desparramará por la ciudad y la zona en los próximos meses, es un libro de cuentos y ensayos que viene a corroborar lo que sus amigos y seguidores sabíamos: que el tipo tiene demasiado talento ( me repito) y que le bastan algunas horas frente a una PC, una reunión con su memoria, un recorrido por su envejecida –por el buen uso- pero joven vida, y una convocatoria nocturna a sus musas (siempre femeninas, como la pelota) para escupir un texto que te da en el corazón, que te despierta una sonrisa – siempre mutada en carcajada- y que en algún hueco te representa.
Porque “Gajos”… como el primogénito “La Pulpo”, tiene ese don: en algún momento sentís que están hablando de vos, en algún renglón de cualquiera de los relatos, tu propia vida aparece reflejada, o porque te remite a las “figus” que entusiasmaban tus días escolares, o porque te representa sentado como un bobo perdiendo el tiempo frente a una PC, o porque describe tus sensaciones frente a determinados hechos y personajes o porque recupera imágenes, generalmente futboleras, que te identifican.
Siempre bien relatado, siempre enriquecido por los trazos literarios, que con el tiempo el “Turco” ha convertido en estilo, y con el correr de los libros, en inconfundible.
“Gajos”… es una nueva invitación a zambullirse en su mundo: el de la irreverencia talentosa, en una ciudad que raramente se permite esas licencias.
Y el humor: mucho menos presente de lo que promete la tapa, pero en dosis suficientes para calmar cualquier dolor.
Y el “Ironismo”, ese idioma, que domina como pocos.
Y esa mirada eterna desde la infancia, que nunca se le muere, que nunca se permite abandonar.
Y esa observación lineal, que divide al mundo. No entre los que ganan y pierden, sino entre los que disfrutan o no.
Literatura humorística-deportiva, y filosofía involuntaria. Pero imprescindible.
Talento a gajos: en cuatro grandes gajos: Defensores de la anécdota, Narradores de la Realidad, Club de Cuentos y Rescatadores de Personajes, que a su vez se desgajan en pequeñas historias, en impecables referencias de la dolorosa realidad, en ficciones inteligentes y metafóricas, y en homenajes.
Me repito: no puedo eludir mi condición de amigo y familiar a la hora de leerlo al Turco, pero aún asi, nada de eso descalifica, ni disimula la genuina admiración, ni su irrefutable talento.
Y Gajos del Oficio es la confirmación.
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