GALLARDO Y SALAS, LOS VIEJOS SOCIOS VUELVEN A TOCAR JUNTOS
“Sólo soy uno más del equipo”
La espera terminó. Ya nada se interpondrá entre Marcelo Gallardo y la pelota. Recuperado del desgarro en el aductor derecho, El Muñeco volverá hoy, contra Libertad, con la consigna de hacer de la 10 de River su propiedad, y no tan sólo una prenda ocasional.
La distensión de ligamentos ante Newell’s —hace seis meses—, la que sufrió con San Pablo cien días después en el aductor izquierdo, y finalmente, el desgarro frente a Racing cuando se iba el verano, transformaron la vuelta de Gallardo a River en una eterna postergación. Jugó algunos partidos, es cierto, pero su regreso pleno aún se aguarda. ¿Será hoy el tan demorado día G?
“Estoy contento porque tengo muchas ganas de jugar, de integrarme nuevamente al equipo. Tuve que esperar un poco más de lo que pensaba, pero estoy tranquilo; no vuelvo con la ansiedad con la que volví anteriormente. El año recién empieza y todavía quedan muchas cosas por jugar”, comentó, ayer, Gallardo.
—¿Sentís una responsabilidad extra en tu vuelta?
—Para nada. Nosotros tenemos que seguir imponiéndonos como equipo, igual que ante Estudiantes. Debemos alcanzar una regularidad que nos permita encarar todos los partidos de la misma forma. Y en eso yo soy apenas uno más dentro del equipo.
—¿Están obligados a ganar?
—Es fundamental. Ganar de local te da la tranquilidad de saber que sacando algunos puntos afuera, ya estás clasificado.
—¿Cuánto tiempo pensás que podrás jugar contra Libertad?
—No estoy para jugar los 90 minutos, pero trataré de aguantar lo mejor que pueda. Después, decidirá Leo (Astrada).
El domingo, mientras Salas señalaba el cielo con su índice, en la platea del Monumental y junto a los padres del Matador, a Gallardo se le dibujaba una doble sonrisa: ganaba River y su amigo estaba de vuelta. “Fue una alegría inmensa verlo así a Marcelo (Salas). Sólo nosotros dos sabemos lo mucho que sufrimos el tiempo que estuvimos afuera”.
Ese tiempo de ausencias concluirá hoy, cuando Marcelo Gallardo vuelva a ser el conductor de River; cuando la platea que tantas veces lo alojó sea apenas un mal recuerdo.
“Hay que mantener el nivel”
El primer examen lo rindió con firmeza: regresó con gol, con victoria y, antes que nada, con vigencia. Ahora, tan sólo tres días más tarde, Marcelo Salas enfrenta un desafío quizás aún mayor: demostrar que todo lo que exhibió en su vuelta no fue apenas un golpe de suerte sino la primera evidencia de una recuperación completa. Sí, al Matador le llegó el momento de la confirmación.
Su temprana salida contra Estudiantes, antes de los quince minutos del segundo tiempo, perseguía un único objetivo: no sobreexigir el físico para llegar entero al encuentro de hoy contra Libertad. Y esa consigna está cumplida: “Físicamente estoy bien. Quizás un poco cansado por el último partido, pero listo para intentar confirmar todo lo bueno que mostré el domingo. Sobre todo en el aspecto físico, el que más me interesa.
—¿Creés que se puede repetir lo del domingo pasado?
—Los partidos de la Libertadores son más duros. Los equipos que juegan de visitante vienen a refugiarse atrás para intentar sacar un buen resultado, y eso dificulta nuestro juego. Igual, la idea es tratar de mantener un mismo nivel, tanto en el campeonato local como en la Copa. Y eso intentaremos hacer mañana (por hoy).
—El equipo está yendo de menor a mayor.
—De acuerdo a los resultados y al nivel de juego de los últimos partidos, se puede decir que sí. La producción del equipo va subiendo y la idea es que eso se mantenga durante todo el año.
La última vez que la pelota los encontró juntos remite a una página triste en de la historia reciente de River: Desde la final de la Copa Sudamericana, en Cusco, Salas y Gallardo no comparten un campo de juego: “La vuelta de Marcelo es importante para poder completar el equipo. Y en lo personal, la satisfacción es doble por la gran amistad que existe entre nosotros”, explica Salas.
Después de mucho tiempo, El Matador conjugará dos partidos seguidos, algo impensado unos meses atrás. Tan impensado como la ratificación de su vigencia, ésa que perseguirá desde hoy.
Maximiliano Llorens
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