GANÓ MESA Y BOLIVIA SEGUIRÁ EXPORTANDO GAS
El presidente boliviano, Carlos Mesa, parecía asegurarse anoche un doble triunfo en el histórico referéndum celebrado ayer en todo el país, convocado por su gobierno para definir una nueva política energética nacional.
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Por un lado, porque las cinco preguntas cerradas que planteaba la propuesta del mandatario, entre las que se cuenta la autorización para exportar gas, obtenían, al cierre de esta edición, un abrumador respaldo de la población.
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Por el otro, porque las amenazas de sabotaje a la consulta, formuladas por grupos que también llamaron a la abstención y a la quema del material electoral, no se concretaron. Todo lo contrario: la mayoría de los 4,4 millones de bolivianos convocados a las urnas participó masivamente en la votación, en una jornada en la que el incidente más destacado fue el ataque sufrido por un colegio electoral.
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“Las cinco preguntas concebidas por nuestro gobierno han sido respondidas todas y cada una con el Sí, un sí contundente, un sí inequívoco. Le agradezco a Bolivia porque éste era el mensaje que el mundo tenía que escuchar. Ha ganado Bolivia”, dijo Mesa.
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De acuerdo con una muestra divulgada por el canal estatal, el Sí vencía sobre el No en las cinco preguntas con un apoyo que oscilaba entre el 45 y el 66 por ciento, según la pregunta. Escrutado el 45% de los más de 4.500.000 de votos, la primera pregunta de la consulta, que pide la anulación de la actual ley de hidrocarburos, obtenía un 67% de votos a favor contra un 12% en rechazo (además de 10% en blanco y 11% nulos).
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La segunda, que propone la recuperación estatal de la propiedad de los recursos energéticos, que actualmente se hallan en manos de petroleras privadas -aunque esto no significa la expropiación de estas compañías, según el gobierno-, cosechaba un 71% de apoyo, contra un 9% de detractores (sin contar 9% de votos en blanco y 11% nulos). El objetivo es que el Estado vuelva tener un rol activo en los negocios del sector, sobre todo en lo referido a la toma de decisiones y a la intervención en la cadena productiva, a través de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos.
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Para refundar esta institución, en estado residual y sin capital, se le inyectaría el valor de las acciones de los bolivianos en las empresas petroleras privatizadas a mediados de los 90 en forma parcial, de acuerdo con lo proyectado por el gobierno.
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A esto último apuntaba la tercera pregunta del cuestionario, que recibía un 67% de sufragios a favor y 11% en contra (12% en blanco y 10% nulos).
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La cuarta pregunta, en tanto, contempla la opción de usar el gas como recurso estratégico para lograr una salida soberana al océano Pacífico, perdido en favor de los chilenos en una guerra de 1879. Esta posibilidad -la de vender gas a Chile a cambio de mar- obtenía un respaldo del 45% y una oposición del 30% (más 14% de sufragios en blanco y 11% nulos).
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Previamente, el propio Mesa había declarado que ésta era la pregunta menos comprometida con la consistencia del paquete global.
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Para el presidente, de hecho, la médula de su proyecto es la pregunta cinco. “Si la pierdo, pierdo el referéndum”, había advertido en declaraciones que fueron criticadas por algunos sectores políticos y sindicales, que creen que el mandatario usa la votación como un plebiscito que le asegure su continuidad en el poder, en lugar de buscar el bien del país.
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A grandes rasgos, la quinta y última pregunta expone el proyecto de ley energética del Ejecutivo y la forma en que éste prevé utilizar los recursos que se obtengan de la exportación de gas (básicamente, piensa destinarlos a la educación, la salud y la creación de empleos). Anoche era apoyada por un 52% de la población y rechazada por un 24%, en tanto que un 13% votaba en blanco y un 11% anulaba el voto.
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En su triunfal mensaje de anoche, el presidente anunció que enviará de inmediato un proyecto de nueva legislación al Congreso “que responda exactamente a la naturaleza, la estructura y el espíritu de las cinco preguntas”.
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Mesa convocó la consulta popular en abril pasado como respuesta a las violentas protestas registradas en octubre de 2003, en oposición a un proyecto de exportación de gas a Estados Unidos y México -a través de un puerto chileno- y que desembocaron en la renuncia del entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
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Justamente, la mirada de preocupación del gobierno por los anuncios de boicot al referéndum se dirigieron ayer principalmente a la ciudad de El Alto, que en aquel “octubre negro” fue el epicentro de la insurrección popular. Esa ciudad, con presencia mayoritaria de aymaras, registró ayer bloqueos aislados, que no tuvieron mayores repercusiones.
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La protesta más grave de la jornada se produjo en el barrio de Senkata, en esa ciudad, donde pequeños grupos radicales armados de palos interrumpieron por unos minutos la votación de los vecinos, pero inmediatamente fueron expulsados del lugar por la policía. El mismo grupo agredió a la misión de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA), que llegó a Bolivia para vigilar el normal desarrollo de la jornada.
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Los funcionarios del organismo fueron atacados con piedras por los manifestantes, que mantienen desde anteanoche cortado el tránsito en la ruta que va desde La Paz hacia el oriente y el sur bolivianos. De todos modos, la violencia de este grupo minoritario no fue secundada en ningún otro lugar de El Alto, donde las indígenas aymaras desplegaron sus mantas coloridas en el piso y, como cualquier otro día, se dedicaron a vender papas, mandarinas, maníes y otros comestibles.
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Incluso uno de los líderes más radicales de esa ciudad, Roberto de la Cruz, que había alentado la quema de urnas, acudió a votar. En medio de los insultos y los abucheos de los vecinos, estampó a su papeleta la leyenda “nacionalización”. También en Ayo Ayo, donde hace un mes fue linchado el alcalde Benjamín Altamirano, la votación transcurrió con total normalidad.
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“Creo que podemos decir, con la frente alta, que el país llega orgulloso a este 18 de julio. Y lo hace porque ninguno de los nubarrones ni las tormentas que se anunciaron pudo frenar el ímpetu democrático de una nación entera”, declaró ayer el presidente Mesa, horas antes de conocerse las primeras proyecciones oficiales.
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