GARZÓN ESTUVO EN LA AMIA Y PROMETIÓ AYUDA
De pronto, el gran patio de cemento que antecede al moderno edificio de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en Pasteur al 600, se colmó de un enjambre de periodistas que lo esperaban como a una estrella de los medios. Y hasta allí llegó, antes del mediodía de ayer, el juez español Baltasar Garzón, quien, con el hilo de voz que le permitía su disfonía, atendió a sus anfitriones y a las preguntas de la prensa.
Entonces, Garzón, tras depositar un enorme ramo de flores al pie de la placa que recuerda a los 85 muertosy heridos en el ataque terrorista a la AMIA, de julio de 1994, ofreció el apoyo que le fuera posible. “Sin lugar a dudas, en la medida que la cooperación institucional pueda significar una ayuda, allí estaremos”, soltó.
No apuntaba el juez a la conformación de tribunal internacional para resolver casos como éste, donde aún no se encontraron ni a los responsables extranjeros ni a cómplices argentinos. “Después de que Argentina resuelva la investigación, la cooperación internacional puede aportar más elementos útiles para un esclarecimiento total”, aclaró.
Es aquí donde “están las pruebas, y aquí hay que conseguirlo”,susurró este juez de la Audiencia Nacional Española con chapa en el mundo por sus procesos contra las acciones terroristas del separatismo vasco de ETA; por su pedido de extradición a Londres del veterano dictador chileno Augusto Pinochet y de decenas de represores latinoamericanos, entre ellos muchos argentinos.
Garzón fue recibido ayer por el Presidente en ejercicio de la AMIA, José Kestelman, y por la comisión directiva de la mutual. Llegó a Buenos Aires el fin de semana para participar de un programa local de alto nivel, que incluyó: un debate en el Teatro Cervantes, un encuentro con el Presidente Néstor Kirchner y una visita a las viejas instalaciones del centro clandestino de la dictadura que funcionó en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), junto a la Primera Dama y candidata a Senadora en Buenos Aires, Cristina Fernández.
Ayer, en el patio de AMIA también lo saludaron el titular de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), Jorge Kirszenbaum, y un grupo de familiares de desaparecidos judíos por la dictadura —que llegan a los 1.900—, y Madres de Plaza de Mayo—Línea Fundadora.
Hubo entonces un momento de distensión mientras esperaban al Secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, y un diálogo grupal más que interesante. Fue Kestelman quien, junto a otros miembros de AMIA como Julio Schlosser y Alberto Cukier, rompió el protocolo y le preguntó dijo, como si hablara del tiempo “¿Y qué tal la justicia en España?”. Garzón respondió y siguieron las preguntas hasta desembocar en los 14 iraníes acusados aquí como sospechosos de participar en el ataque a la AMIA. Garzón contó que había hablado con el secretario de Interpol y que éste le manifestó que ante un nuevo pedido del juez de la causa (Rodolfo Canicoba Corral) daría curso al pedido.
Por cierto también se abordó un tema de interés en AMIA que busca algún tipo de decreto o ley para que se declare la imprescriptibilidad de los hechos ocurridos en el ataque a la mutual.
Y de Garzón obtuvieron un guiño. El juez opinó que tanto el ataque a la embajada de Israel (1992) como a la AMIA eran para él “crímenes de lesa humanidad”. En ese marco también reiteró lo que habló con Kirchner, ante quien elogió la idea de centralizar en un secretario de la Corte el caso también irresuelto del atentado a la embajada.
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