GAUDIO MAJESTUOSO EN EL CAMINO A SU PRIMERA FINAL DE ROLAND GARROS
En su primera final de Grand Slam, se medirá el domingo al vencedor del Coria-Henman. De imponerse el primero, Roland Garros 2004 viviría una histórica final argentina 100 por cien.
La imagen no podía ser más emotiva: Gastón Gaudio llorando a lágrima viva en su silla, con su inevitable gorra blanca en la cabeza y tapándose con las manos un rostro ruborizado por la emoción. “Es el mejor torneo de mi vida. Es un día grande, jamás hubiera pensado que iba a llegar a la final antes del comienzo de la competición”, confesaba el 44º jugador mundial al término de un encuentro que le ha conferido una autoridad desconocida para él. Tras 21 torneos del Grand Slam disputados, el de Temperley ha alcanzado su consagración como tenista.
Aunque aún le falta por ascender el último peldaño, haber alcanzado esta final ya constituye un hito para Gaudio. El ‘Gato’, a sus 25 años, aguardaba el momento para refrendar sobre el complejo de la Porte d’Auteuil su tenis, que, con su maravilloso revés y su lift, lleva varios años causando la admiración general en todos los torneos de tierra batida del planeta. La ‘denominación de origen’ Gaudio ha vivido su mejor cosecha en este 2004. El finalista del Conde de Godó barcelonés ha alcanzado la cúspide de su arte durante estas dos semanas de torneo, y David Nalbaldián pagó los platos rotos este viernes sobre la superficie ocre de la pista Philippe Chatrier.
Recital de Gaudio tras un 5-1 en contra
Tras lograr anular un ‘break’ en contra con 2-1 para Nalbandián, Gaudio volvió a romperle el saque al cordobés tres juegos más tarde. El ‘Gato’, mejor situado sobre la cancha, más agresivo y contundente con sus golpes, y utilizando sabiamente ese arma terrible en la que puede convertirse la dejada, confirmó su ‘break’ antes de concluir la primera manga en 41 minutos. Nalbaldián, que se había mostrado un tanto tocado y fuera del partido, cambió su discurso al comienzo del segundo set. Tras obtener un break de entrada, sacó a relucir su potencia, empezó a subir con mayor facilidad a la red y a dominar los puntos a pesar de que su servicio seguía sin funcionar. Cuando el marcador indicaba un 5-1 a favor del finalista del Masters Series de Roma, nadie hubiera dado un ‘peso’ por una victoria en tres sets de Gaudio.
“Es normal sentirse nervioso cuando jugás una semifinal de Roland Garros. Igual empecé jugando bastante bien porque supe relajarme. En el segundo set, empezó a mandar David y volví a ponerme nervioso. Con 5-1 abajo, tomé la decisión de arriesgar un poco más y me puse a jugar un poco mejor”, comentó Gaudio. ¿Un poco mejor? No, hizo un recital: con un revés magistral, concretó su tercer break point y se puso 5-5, levantando de paso un set point. En el tie-break, se produjo un incidente de lo más tonto: Gaudio sacó en la diagonal equivocada sin que el árbitro se diera cuenta. Lo cual no impidió que el Gato terminara apuntándose el set con un smash devastador, celebrando el punto con un “¡Vamos!” que aún está retumbando en las gradas del court central.
‘Nalbi’, desorientado tras haber perdido un set que tenía ganado, se desconcentró por completo en el tercer parcial y nada pudo hacer ante la furia del de Temperley. El tercer set duró 26 minutos, que bastaron para que Gastón sellara el partido con un 6-0 inapelable. “Sabía que tenía que alternar pelotas altas y bajas. Si hubiera jugado siempre a media altura, él se hubiera aprovechado”, analizó Gaudio temblando de alegría, sabedor de que venía de ganar el partido de su vida. Aunque bueno, el domingo lo espera el paraíso, con Guillermo ‘San Pedro’ Vilas en la puerta, último vencedor argentino en imponerse en la Porte d’Auteuil, en 1977.
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