GAUDIO NO PUDO CON LA JERARQUÍA DE MOYA
Al borde de la eliminación quedó anoche Gastón Gaudio. En un partido que se postergó ocho horas por las lluvias que azotaron a Houston, el español Carlos Moya aprovechó sus oportunidades y derrotó al argentino 6-3 y 6-4 en una Houston que esperó durante todo el día para poder disfrutar algo del tenis que recién llegó bien entrada la noche.
En el primer set, Moya mantuvo su saque (hizo seis aces en ese parcial) y definió en el momento clave las chances que le dio el argentino. En el primer set, Gaudio no aprovechó ninguno de sus cinco break points a pesar de que su exquisito revés se vio en varias oportunidades; su rival aprovechó uno de los dos que dispuso. Así le quebró el saque en el sexto game y se puso 4-2, una diferencia que sería lapidaria para un Gaudio que tiró con bronca la raqueta al piso.
Pareció irse mentalmente el jugador de Temperley (“No podés ser tan amargo”, se dijo en un momento) y cedió sin oposición el siguiente game y, aunque volvió a ganar su saque, el primer set ya era historia.
La recuperación —tenística y psicológica— llegó en el segundo parcial. Algo parecido a lo que se vio en el debut frente al suizo Roger Federer. Arrancó el segundo set con una mejor actitud y volvió a sentirse seguro. “Vamos Bochini”, se escuchó desde la platea: es que realmente fue un toque de maestro el drop promediando el segundo parcial. Esta vez Gaudio se pudo recuperar después de que el español le volviera a quebrar el saque en el quinto game. A Gaudio le costó demasiado, pero en el tercer break se fue ancha una pelota de Moya para el “¡Vamos, carajo!” que estuvo esperando todo el día. Era, quién podía dudarlo, el momento de la esperanza más grande, el que devolvía la posibilidad de meterse a pelear para dirimir quién era el dueño del partido.
No duró mucho la alegría. El español volvió a quebarle en el noveno para ponerse 5-4. Allí Gaudio rompió su raqueta contra el cemento. Demasiadas señales le daban forma a una conclusión evidente: se dio cuenta de que el partido ya no tenía retorno. Y Moya terminó definiéndolo con su potente saque y uno de sus 62 tiros ganadores que tuvo a lo largo del partido.
Segunda derrota consecutiva en su Masters debut para el argentino. Con buen juego por momentos, pero sin aprovechar las chances que se le presentaron y con algunos vaivenes en su nivel, Gaudio perdió en un día atípico. Los pronósticos esta vez no fallaron, excepto la previsión de tornado que terminó siendo una falsa alarma. Pero la visitante más anunciada y menos esperada llegó: la lluvia impidió el tenis. Y los mejores 8 jugadores del mundo quedaron encerrados en sus suites particulares con visible fastidio. Ellos y el público, que llega a pagar 500 dólares por una platea en primera fila.
Al cierre de esta edición jugaban el suizo Roger Federer y el australiano Lleyton Hewitt. A Gaudio le quedaba una mínima chance de clasificar a las semifinales si vence en su próximo partido a Hewitt (anoche se definía si ese juego iba también hoy) y si el número 1 del mundo derrotaba al australiano.
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