GAUDIO: "SI ALGUIEN ME DICE PECHO FRÍO, NO LE DOY IMPORTANCIA"
El deporte, como pocas actividades, es capaz de reunir en un instante cielo e infierno. Se puede tener a un ángel o al diablo en el cuerpo, tan rápido como un parpadeo. Y si la pasión está entreverada en esa vorágine, pocos entrarán en exhaustivos análisis y se dejarán llevar por el corazón. En ese mar de sensaciones, Gastón Gaudio tuvo su tormenta en Málaga, por las semifinales de la Copa Davis y ante España. Porque quien había ganado 13 de sus 14 partidos, no pudo sumar ningún punto para Argentina. Y quedó a la deriva de las críticas. Sin embargo, el Gato sacó pecho y pese a la amargura de la derrota le dijo a Clarín: “Me puso mal perder, pe ro me dolió más perder con Kafelnikov el año pasado, en Rusia, y con dos match points a favor. Acá nunca le encontré la vuelta”.
Este hincha de Independiente que el martes llegó a nuestro país, ayer tuvo su primera salida. Fue a jugar al golf —uno de sus hobbies preferidos— al club San Eliseo, en Cañuelas. En estas horas que vivió en su tierra, Gaudio cuenta cómo fue el trato con la gente, la misma que el fin de semana pasado sin fútbol vivió a full el tenis que vino desde el otro lado del océano, por televisión. “Algunos me saludaban. Pero acá, hasta ahora, no me puteó nadie. Supongo que esos que no me decían nada me habrán puteado por la tele”.
—Supongamos que alguien por la calle viene, te encara y te dice que sos un pecho frío ¿Qué le decís?
Gaudio mantiene una virtud, que para muchos será defecto: no cambia. Contesta tranquilo: “Nada. Si alguien me dice pecho frío, no le doy importancia. Cada uno tiene derecho a dar su opinión”. Y agrega: “Yo hago lo mismo cuando veo fútbol”. Pero continúa su monólogo: “Yo dí todo y con eso me tengo que quedar tranquilo. La gente tiene que entender que si ellos están doloridos, yo estoy 100 veces peor que ellos. Y eso que perdí con el 1 y el 6 del mundo, porque si perdía con el 150 no me hubieran dejado pasar por la Aduana”.
La charla, indefectiblemente, va por un camino en cuyo final están las imágenes de un jugador vencido ante dos españoles, el viernes por Juan Carlos Ferrero por 6-4, 6-0 y 6-0. Y el domingo, ese que pudo haber sido de gloria, por Carlos Moya por 6-1, 6-4 y 6-1. La autocrítica, el balance, hará procesión por dentro y también para afuera. En eso Gaudio es tajante: “Ya está, ya pasó. Te ponés mal porque no le pude dar ningún punto a Argentina. Siento que dí todo y que si estuvimos dos veces seguidas en las semifinales, también fue gracias a mi”.
—¿Te faltó más tenis o más garra?
—El primer partido fue más psicológico que otra cosa. Ferrero me ganó varios games seguidos en el segundo set y ni me dí cuenta. En el partido con Moya, él jugó muy bien, tanto que ese mismo día me dijo que hacía rato que no jugaba así. ¿Si tendría que haber pegado un par de gritos en la cancha? A la gente le gusta el show. Yo perdí y no soy de poner ninguna excusa. Me parece injusto tantas críticas porque yo doy todo por la Davis. Muchas veces perdí plata y dejé cosas de lado por jugarla.
Afirma que con su psicólogo habla todo el tiempo y que éste tema no tendrá exclusividad. Pero tiene ganas de hablar. Por eso dice: “Después que ganó Calleri todos queríamos ganar y teníamos un país detrás. Pero los españoles también querían ganar y tenían un país detrás y no hay que olvidar que en polvo ellos son los mejores del mundo y estábamos en su casa. Porque si de antemano hubiéramos sabido que ganábamos, podía haber ido cualquiera”.
—Pareció que cuando dijiste “Yo por lo menos vine y jugué”, le apuntaste a alguien.
—No le apunté a nadie. Loco, yo dije que fui, jugué, dejé todo y que más no se puede hacer.
Su nombre fue el eje de todas las discusiones del fin de semana. Estuvo en boca de todos. Incluso Guillermo Vilas opinó de lo que le pasó y lo defendió (“Todo el mundo decía que era copero y ahora no le vamos a caer encima porque perdió dos partidos”, dijo). Entonces a Gaudio se le llena el pecho de orgullo y dice que “es lo mejor que me puede pasar. Si el que más sabe de tenis en Argentina lo dice…”
Se asocia, de repente, su futuro. Cómo quedará, que pasará por su cabeza. Y el número 33 del planeta tenis explica: “En unos días voy a jugar a Viena. Esto tiene que pasar, lo voy a superar y no creo que sea tan grave. Seamos realistas, sabíamos que podía pasar. Perdimos 3-2 con el mejor del mundo, no fuimos con el mejor equipo y casi ganamos el match”.
El tenista del enorme talento y paso cansino en una cancha dice que en el golf le fue “más o menos”. Es el mismo que le había ganado en la Davis a rivales menores y también a Max Mirnyi, Rainer Schuettler y Yevgeny Kafelnikov. Es el que no pudo, en Málaga, ser el muchachito bueno de la película. Es Gastón Gaudio. Tómelo o déjelo.
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