GAUDIO, UN CAMPEÓN A LO GRANDE
Con su enorme jerarquía a pleno, el argentino Gastón Gaudio ganó anoche el torneo de tenis de Viña del Mar al vencer en la final al chileno Fernando González por 6-3 y 6-4, en lo que representó su primer título este año y el cuarto en su carrera. Gaudio, quien había sido campeón en Barcelona y Mallorca (2002) y nada menos que en Roland Garros el año pasado, jugó en un nivel brillante y ratificó por qué es el número 8 del ránking del mundo.
Todo parejo y todo interesante fue en el arranque del partido. También todo bastante previsible tanto en el alto nivel de juego como en el desarrollo táctico. Gaudio cargó la riqueza entera de su juego sobre el revés del chileno, tratando de construir punto a punto sin que su rival hiciera pesar más de la cuenta sus derechazos hondos, potentes, frecuentemente incontenibles. Le funcionó la estrategia al argentino para ir llevando el partido sin sobresaltos mayores a la hora de sacar, con un alto porcentaje de primeros servicios (77 por ciento) y con ese revés que casi siempre tiene certeza y que nunca deja de tener arte complicando la noche del jugador local. Algo más: en cada ocasión de ese primer set en la que el argentino fue a definir los puntos en la red, lo hizo más que bien, con contundencia y con encanto.
Gaudio no se apuró, siguió edificando lo suyo con talento y con paciencia y, cuando en el octavo juego, el saque de González volvió a ofrendarle una posibilidad de quiebre, la aprovechó con toda la precisión y armó el camino hacia quedarse con el primer set. Eso hizo al alcanzar un 6-3 impecable en el juego siguiente. La gente que, expectante y lógicamente volcada hacia González, reconoció más de una vez el mérito de los puntos que supo ganar Gaudio. Si ese partido se pensaba desde lo habían ofrecido, costaba no imaginar al campeón de Roland Garros disfrutando de otra victoria frente a su adversario, igual que había ocurrido en el único duelo de ambos en Indian Wells, en el 2002.
Pero en el segundo parcial, el escenario cambió. No pudo Gaudio arrancar con la misma firmeza en su servicio y sí logró González dotar a sus devoluciones de una ofensiva mayor. Así fue que en el cuarto juego, el chileno encontró un hueco, una luz para sus derechazos, y sacó ventaja de 3-1 al lograr su primer quiebre en el partido. Con la iniciativa entre sus dedos, González se apropió del protagonismo de la cancha y sumó hasta 4-1. Los “Viva Chile” de un público entusiasmado se multiplicaron.
Sin embargo, Gaudio es Gaudio y, acaso ya sin el control pleno de lo que pasaba sobre el polvo de ladrillo y sin el saque tan fino, pero contragolpeando con su revés exquisito vulneró el saque de su rival en el séptimo juego para ponerse 3-4. Conservó luego su servicio y, en el noveno juego, sacó la magia de todo su tenis y desacomodó a González hasta quebrar una vez más para quedar a las puertas del éxito: 5-4.
El último juego lo tuvo todo: lo pudo tener Gaudio antes, lo pudo tener González varias veces y, al final, en su cuarto punto para partido, Gaudio cerró todo con su calidad fantástica. El primer título del año ya era una realidad. Como la calidad de Gaudio.
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