GEORGE ESTUDIA ESTABLECER UNA BASE EN LA LUNA
Alentado por el buen desarrollo de la misión de la NASA a Marte, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunciará la próxima semana una nueva experiencia espacial que consistirá en establecer una base en la Luna. La idea es que, además de realizar investigaciones en ese satélite, facilite el envío de la primera nave tripulada a Marte.
La noticia sería anunciada por Bush en los próximos días, pero fue adelantada a las agencias internacionales por tres funcionarios de su Gobierno. El nuevo plan espacial habría sido impulsado en gran parte por el administrador de la NASA, Sean O’Keefe, designado por Bush para restaurar la credibilidad a una agencia plagada de problemas de presupuesto.
Hay que tener en cuenta que el profesionalismo de la NASA se vio afectado seriamente con una serie de frustraciones, especialmente con la del transbordador Columbia que se desintegró a comienzos del año pasado cuando ingresaba a la atmósfera. El accidente provocó la muerte de los siete tripulantes.
Ahora el Gobierno de Bush intenta darle nuevo impulso al tema. Considen que la iniciativa es una importante medida de seguridad nacional y según los expertos podría conducir a nuevas tecnologías y fuentes potenciales de energía.
Los expertos dicen que una misión a la Luna podría hacerse sin un significativo aumento del presupuesto. “Se puede utilizar la infraestructura existente y regresar a la Luna dentro de cinco a 10 años con una inversión modesta. No hay que duplicar el presupuesto de la NASA”, dijo Paul Spudis, un científico planetario del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, Maryland.
La nueva experiencia de la NASA consistiría en establecer una estación espacial con presencia humana permanente en la Luna. Allí se probarían tecnologías que luego podrían servir para una misión a Marte.
“La idea es ir a Marte y la forma de llegar a Marte es ir a la Luna. Es el equivalente de escalar el Monte Rainier como preparación para el Monte Everest”, destacó Howard McCurdy, un especialista de estrategia espacial de la Universidad Estadounidense en Washington.
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