GERMANO: "SI HAY COLEGIOS PRIVADOS QUE QUIEREN CERRAR, QUE CIERREN"
El ministro de Educación provincial, Daniel Germano, no anduvo con muchas vueltas. En el acto de lanzamiento del programa nacional educativo “La escuela hace TV”, que se hizo ayer en la Bolsa de Comercio (ver página 16), les advirtió a los colegios privados santafesinos que dejen de amenazarlo con que deberán cerrar si el Estado recorta los aportes porque ellos no bajan las cuotas. “A mí que no me asusten con que van a cerrar porque la oferta pública está presente”, bramó el ministro. También aclaró no estar desafiando a nadie, pero exigió que no lo “corran”. Sobre todo, remarcó que el problema afecta sólo a una minoría de escuelas. “Hay más de 700 establecimientos (privados), de los cuales tenemos problemas por las cuotas sólo con unos 20 ó 25. Si quieren cerrar esos 20 que cierren, pero que el resto no haga causa común porque ya sería un lock out (paro patronal), un mecanismo de defensa y atropello a la comunidad”, disparó Germano, en declaraciones a Radio Universidad.
Corren los tiempos para las escuelas privadas subsidiadas por el Estado en Santa Fe: o bajan las cuotas según la ecuación fijada por el ministerio antes de fin de mes o en septiembre verán recortados los aportes que les hace el Estado para pagar sus sueldos docentes.
La tensa situación entre los colegios privados y Educación es el resultado de una decisión tomada por el gobierno provincial a principios de marzo pasado, cuando una circular puso topes a las cuotas que las escuelas cobran a sus alumnos de acuerdo al porcentaje de subsidio estatal que reciben. Para tener una idea de qué números se habla: de los 780 establecimientos privados que hay en la provincia, apenas 110 no reciben ni un peso del Estado. Sólo éstos no tienen límites en el monto de sus cuotas.
Calculadora en mano
Y con la matemática no se juega. Según el cálculo ministerial, los colegios privados que reciben el ciento por ciento de subvención no podrán cobrar más de 29 pesos mensuales a sus alumnos (lo que representa el 5 por ciento del sueldo de un maestro de grado con jornada simple y antigüedad inicial), y sólo en carácter voluntario.
Las que tienen menor porcentaje de subsidio estatal deben respetar una escala acorde: cuanto menos reciben, más pueden cobrar de cuota. Para dar otro ejemplo: si el Estado les hace un aporte del 60 por ciento, el arancel podrá llegar hasta 75 pesos. Y si además ofrecen actividades extracurriculares, estarían en condiciones de pedir otros 12,50 a sus alumnos.
El planteo es más que claro. Según explicó a La Capital el director del Servicio de Enseñanza Privada del ministerio, Vicente Serra, por estos días Educación “está analizando declaraciones juradas, auditorías y estados contables” de las escuelas para determinar en el curso de agosto cuáles se ajustan a la norma y cuáles no.
Por eso Germano ayer se plantó con firmeza. Cada padre, dijo, puede mandar a sus hijos a la escuela que le dé la gana. “Si alguien lo quiere enviar a una escuela privada y acepta que le cobren una cuota alta está en todo su derecho, pero que los responsables legales de esa escuela se despidan de tener aportes del Estado del 100 por ciento”, afirmó. Y por supuesto, recordó, siempre “está la oferta pública presente”.
La tensión entre los representantes legales de los colegios privados y Educación llega a tanto que nadie sabe por ahora si la disputa no terminará por dirimirse en la Justicia. “La verdad, me sorprendería que esto terminara en la Justicia, me parecería un disparate”, aseguró Germano. Sin embargo, voceros del gobierno admiten que la posibilidad existe.
Aun así, el ministro está convencido de la rectitud de su planteo. “Estoy seguro de que en la cuestión de fondo tengo plena razón”, dijo, antes de exhortar a quienes se resisten a acatar la resolución a llegar a “un entendimiento”, que tenga que ver con una “equidad lógica y racional”.
La racionalidad a la que apela Germano es básicamente económica y, en consecuencia, también política. Porque si los recursos son escasos, ¿por dónde se empieza? Así, la primera medida debe ser “poner los números blanco sobre negro”, aclaró el titular de Educación, lo que no se restringe a los colegios privados aunque los pone privilegiadamente en la mira.
“A las escuelas no se les está pidiendo nada que otros años no se les pidiera: no puede haber duplicación de información, ni que un chico aparezca con el mismo nombre, apellido y DNI, en dos escuelas privadas a la vez. Estas cosas van a tener que desaparecer para poder planificar”, afirmó.
Este contenido no está abierto a comentarios

