GESTOS Y ELOGIOS HACIA LA GESTIÓN SOCIALISTA
Pareció una postal calcada de la campaña electoral de 2003 pero ocurrió ayer: medio gabinete nacional recaló en Rosario con abundancia de gestos que revelan que hay una sintonía política que perdura desde aquel año fundacional de la gestión de Néstor Kirchner.
La muestra más cabal fue que el presidente le mandó pedir a Hermes Binner, principal candidato de la lista de oposición al justicialismo, que lo espere para saludarlo personalmente antes de subir al palco oficial de la celebración del Día de la Bandera. Incluso hubo oportunidad para la foto cuando, ya en la Bolsa de Comercio, presidente y ex intendente se saludaron y cuchichearon al oído. No parecieron alcanzar los esfuerzos del gobernador Jorge Obeid, quien en declaraciones previas había pedido que Binner “defina si está a favor o en contra del presidente”. El palco y los discursos de ayer fueron un ejemplo de las mixturas y contradicciones del escenario político argentino. Tanto el gobernador justicialista como el intendente socialista tributaron reconocimiento, esperanza y apoyo al presidente: Obeid le recordó que son los peronistas “los que siempre estuvimos, estamos y estaremos acompañándolo, sin doble discurso, sin especulaciones, sin posiciones oportunistas”, mientras que Miguel Lifschitz le hizo saber que “en esta tarea (de conducir el país) cuenta con el respaldo del pueblo argentino, del pueblo de Rosario y de todos los hombres y mujeres de bien que nos sentimos argentinos”.
Definitivamente el escenario político asoma intrincado. Ayer, el gobernador Jorge Obeid trató todo el tiempo de polarizar, de separar aguas, de asociar la suerte electoral del PJ santafesino a la adhesión que logre la gestión presidencial. La actitud del socialismo, no sólo del candidato a diputado nacional sino también del intendente actual, incomoda al justicialismo porque dificulta su propósito de monopolizar el respaldo de la Casa Rosada. Kirchner y algunos hombres de su gabinete, mal que le pese al PJ santafesino, alimentan la ambigüedad. Ocurrió la semana pasada con las encuestas encargadas por Presidencia de la Nación y se repitió ayer con las declaraciones del propio Kirchner.
—¿Cómo es la relación con Binner?, le preguntaron en un intervalo del acto.
—Excelente, muy buena, respondió.
—¿Qué pasa si gana Binner las elecciones?
—Con Binner trabajamos juntos desde el primer día en los momentos más difíciles.
Néstor Kirchner y Hermes Binner se cruzaron ayer en dos oportunidades.
La primera, al pie del palco oficial, duró un santiamén y en medio de los empujones de una multitud. La segunda, en la Bolsa de Comercio, durante la fiesta de los 40 años de Canal 3, y con la posibilidad de intercambiar un par de frases al oído permitiendo la foto sobre la cual tanto se había especulado a lo largo de la jornada.
El presidente no dijo una sola palabra sobre la demora del PJ santafesino en definir los candidatos que estarán al frente de la boleta que, se supone, será la herramienta para plebiscitar su gestión. “Estamos celebrando el Día de la Bandera. No me meto en la interna provincial”, se escapó cada vez que le preguntaron por el tema.
Pero el clima preelectoral se olfateaba en el ambiente. Bien temprano, un rato antes de que el Tango 01 tocara la pista del aeropuerto, el gobernador Jorge Obeid habló con los periodistas. Prácticamente conminó a Hermes Binner a “definir si está a favor o en contra del presidente de la Nación”. Para él, no hay dudas: “Binner confronta con el presidente
porque confronta con la lista de Kirchner”.
Diez minutos más tarde, desde el otro extremo de la ciudad, impaciente porque personal de Presidencia de la Nación le acababa de transmitir que Néstor Kirchner quería saludarlo personalmente, el ex intendente le respondía a Obeid por medio de otros periodistas: “La oposición al gobierno de Kirchner son todos aquellos que no quieren que nada cambie en la provincia, donde hay tanta gente afectada por la pobreza. Nosotros queremos terminar con esa situación”.
Pero fue durante su discurso desde el palco oficial donde Obeid atacó frontalmente los coqueteos de Binner y Lifschitz con el gobierno nacional. “No sólo queremos pedir. Hemos dado y estamos dispuestos a seguir dando. Hemos estado, estamos y estaremos a su lado y de aquí no nos movemos. Sin dobles discursos, sin especulaciones, sin posiciones oportunistas”.
Los amigos y los enemigos
Quizás fue el ministro del Interior, Aníbal Fernández, el más ácido del gabinete nacional, quien mostró con qué cristal se separan las aguas en la Casa Rosada. Después de lanzar furtivos latigazos verbales contra Ricardo López Murphy y Elisa Carrió, candidatos en provincia de Buenos Aires y Capital Federal, acarició a los socialistas santafesinos: “Tengo una relación personal con Binner excelente y con Miguel (Lifschitz) más o menos lo mismo. Y no veo por qué tengo que ocultarla ni tiene que ocultarla nadie. Eso no significa que deje de ser peronista o reivindicar los postulados del peronismo. Para construir mi política no voy a venir a insultar a alguien a quien le tengo mucho respeto”.
Carlos Reutemann, el gran ausente en el palco oficial
La semana pasada se había encargado de advertir públicamente que “se pudre todo” si en el acto del Día de la Bandera aparecía “algún cartel electoral que diga «Viva fulano de tal»”. Sin embargo, Carlos Reutemann fue el gran ausente de ayer, aun cuando la principal celebración de la ciudad estuvo jerarquizada por la presencia del presidente de la Nación.
Una versión extraoficial mencionó un repentino viaje al exterior que le impidió al Lole estar de cuerpo presente. Más creíbles, dirigentes cercanos al senador nacional reconocieron que no tenían una explicación certera sobre el faltazo. En confianza, conjeturaron que las razones había que buscarlas en su intención de cultivar un bajo perfil extremo donde prácticamente no otorga entrevistas a medios de comunicación y asiste a muy pocos actos públicos. Sus colaboradores describen a un Reutemann convencido de que hay grupos que promueven el odio en su contra, particularmente en la capital provincial, y que son “los que arman” escraches y escándalos públicos contra él.
“Soy un poco bestia pero digo la verdad”
Lejos de la Capital Federal y de las tribunas de la provincia de Buenos Aires, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, criticó a Ricardo López Murphy, líder del partido Recrear. “Lo que él está queriendo es cambiar el eje de la discusión que estaba dada en términos de la legislación electoral. La legislación es transparente. Como yo se lo demostré públicamente, a lo mejor medio bestia de mi parte, le molestó que uno lo desenmascarara. Entonces cambió el eje y ahora la discusión es que le dijeron a él que era bestia. Que no se haga problema, yo soy más bestia cuando digo las cosas, pero son ciertas”.
A Elisa Carrió, líder del ARI, el ministro del Interior de la Nación le recomendó “que resuelva sus problemas de odio con sus psicólogos. La verdad es que no tengo ninguna necesidad de contestarle”.
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