GHIRARDI Y MIATELLO, GRANDES GANADORES EN EL DÍA DEL DEBUT
Escrutadas prácticamente todas las mesas rosarinas, Horacio Ghirardi cosechó anoche el 76,6 por ciento de los votos del Frente Progresista, doblegando en la batalla interna al radical Jorge Boasso y consagrando al socialismo como el gran ganador de la jornada. En el Frente para la Victoria, Osvaldo Miatello logró el 31% de los sufragios, mientras que Daniel Peressotti, una de las sorpresas de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, se alzó con el segundo lugar, aunque sin privarse de sembrar dudas. Enterrando las especulaciones, el estreno del sistema electoral que suplantó a la ley de lemas tuvo una elevada adhesión de ciudadanos en la provincia de Santa Fe y un veloz recuento provisorio. Otro dato clave fue la muy buena performance del ARI, que peleó en las urnas con lista única.
En base a los resultados oficiales, las nóminas de candidatos a concejal para las elecciones del 23 de octubre próximo quedaron conformadas de éste modo: Ghirardi, Daniela León, Pablo Colono, María Jasienovicz, Juan Rivero y Boasso, por el Frente Progresista (36,5 por ciento en la general por partido), y Miatello, Peressotti, Miriam Abt, Luisa Donni y Walter Palombi, por el Frente para la Victoria (30,9%).
Pasadas las 20.30, Ghirardi anunció públicamente un triunfo “contundente”, enfatizando que “los rosarinos les dieron la espalda a la mentira y a la payasada”, en alusión a Boasso, su enemigo íntimo. También reconoció la sintonía ciudadana con la gestión del intendente Miguel Lifschitz, expresada en el cuarto oscuro.
El último cruce
Boasso chicaneó la elocuencia de los números (sólo logró el 14,8 por ciento de los votos) autoerigiéndose ganador de la interna de la UCR y minimizando el desempeño de Ghirardi, al que vinculó a la decisión de plebiscitar a Lifschitz. Además, demoró una respuesta al pedido de renuncia a integrar la lista definitiva lanzado por los socialistas. Y hasta fue destinatario de un pedido de expulsión del centenario partido lanzado por León.
En el Frente para la Victoria, Miatello infló el pecho. “El PJ hizo una elección ejemplar en Rosario”, aseveró. Peressotti, en tanto, trocó la alegría inicial (“La gente reaccionó por el cambio”) por la denuncia: “Los datos son falsos. Ganamos nosotros”. Finalmente, ya templados los ánimos, aceptó las cifras oficiales y se llevó el 23 por ciento de los votos.
Llamó la atención la presencia de la senadora nacional Roxana Latorre en uno de los locales de la cadena de farmacias propiedad de Peressotti, devenido en búnker. Sin embargo, la legisladora aclaró que sólo pasó “a saludar” y desmintió que el empresario haya portado el rótulo de precandidato del ex gobernador Carlos Reutemann.
Sobre las 23, y recién llegado a Rosario, el gobernador Jorge Obeid irrumpió en la base de campaña de Miatello para levantarle la mano al precandidato que contó con su bendición. “Felicito a todos los compañeros peronistas por el empeño que pusieron”, concluyó salomónicamente.
Carlos Comi —cabeza de lista única— se hizo acreedor de las ganancias del pacto de confianza que los rosarinos le renovaron a la líder del ARI, Elisa Carrió: 37.284 sufragios, que lo posicionan más que bien para octubre.
Las primarias se desarrollaron con casi el 80 por ciento de votantes en toda la provincia, sobre un total de 1.765.613 personas habilitadas. En Rosario, el 67,66% del padrón (691.187 electores) emitió su sufragio. El 62,66 hizo lo propio en la ciudad de Santa Fe.
El presidente de la Suprema Corte provincial y titular del Tribunal Electoral, Rafael Gutiérrez, dijo “que no hubo inconvenientes, salvo pequeñas diferencias en el armado de las mesas”.
Cerca de 10.000 santafesinos justificaron su decisión de no votar. La mayoría de los trámites se realizaron en Rosario y en la capital provincial. Resta determinar qué cantidad no sufragó por demoras en la llegada de los documentos nacionales de identidad (DNI).
Según constató La Capital en varias escuelas rosarinas, la mayoría de las electores expresó poco interés por las primarias, asegurando que concurría a votar porque eran obligatorias. Todo transcurrió sin incidentes, con regularidad en la apertura de mesas y una lenta afluencia de ciudadanos.
Obeid habló de un sistema electoral “superador” y valoró la participación de los santafesinos: “Es un hecho auspicioso”. También ratificó que después de las elecciones generales se citará a todos los partidos para evaluar el funcionamiento del régimen y posibles retoques. Quien se mantuvo en silencio fue Reutemann: el senador nacional, sorpresivamente, decidió no concurrir a votar.
Lifschitz enfatizó que, “pese a la poca información, hubo una afluencia importante de votantes”. Y admitió un respaldo popular a su administración.
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