GOLPEAN FEROZMENTE Y DEJAN CIEGO A UN HOMBRE PARA ROBARLE UN TELEVISOR
Ayer a la mañana Gerardo López, de 68 años, casi no podía hablar en su cama del Sanatorio de la Mujer. Los dos pibes que en la madrugada del domingo habían entrado a robar a su casa de la zona sudoeste lo molieron a golpes. No es la única secuela que le dejó el ataque: los médicos que lo atienden determinaron que ya no podrá ver porque los golpes dañaron uno de sus ojos, que ya estaba afectado por la diabetes que lo persigue desde hace varios años.
Cerca de las 2 del domingo, Gerardo escuchaba radio en su casa de pasaje Cerrillo 3784 (Felipe Moré al 3700) cuando fue sorprendido por dos jóvenes que aparecieron sorpresivamente en la pieza. Ayer, el hombre permanecía obnubilado y no podía precisar cómo irrumpieron los ladrones. Aunque recordó que era el segundo atraco violento que sufrió desde que dejó de recorrer el país como guarda en el ex ferrocarril Belgrano. “Desde que me jubilé me robaron dos veces y otras seis cuando todavía trabajaba”, se lamentó.
Al parecer, los dos pibes se enfurecieron cuando no encontraron el dinero que fueron a buscar y entonces decidieron golpear a Gerardo con ferocidad. En realidad, el jubilado sólo tenía guardados 275 pesos en un lugar que sólo él conoce. Tras el ataque, los maleantes se llevaron un viejo televisor blanco y negro como único botín.
Una vez que se quedó solo, Gerardo empezó a gritar y así alertó a los vecinos que rápidamente acudieron en su ayuda. Lo encontraron malherido: tenía la mandíbula destrozada y uno de sus ojos fuertemente golpeado. Entonces, la gente del barrio llamó a la policía y pidió una ambulancia. Como el móvil sanitario demoró en llegar, un patrullero de la seccional 19ª llevó al hombre hasta el Heca. De allí lo derivaron al Pami II y finalmente fue internado en el Sanatorio de la Mujer.
En este último centro asistencial, Gerardo recibió a La Capital. Tenía un vendaje que le cubría a cabeza, parte de la cara y el mentón, Casi no podía hablar.
López es soltero y vive en el mismo lugar desde hace 42 años. Ayer, como si la pesadilla que padeció no fuera suficiente, sumó una nueva desdicha: los médicos le dijeron a los vecinos que lo cuidaban que como consecuencia de la golpiza perderá la visión. “Había recuperado la vista después de que lo operaran de un ojo por la diabetes. Ahora le pegaron en el mismo ojo y ya no verá más”, explicó Norma Rodríguez, una vecina que viene librando una batalla contra la inseguridad en el barrio. Fue esa mujer la que aseguró que Gerardo iba a ser operado de la vista y que hoy llegará al sanatorio la prótesis necesaria para reconstruir la mandíbula de la víctima.
El del domingo no es el único robo que padeció López. Unas seis veces los intrusos visitaron su casa vacía, cuando él viajaba como guarda en los trenes del ex ferrocarril Belgrano. Al no tener familiares, para Gerardo la única ayuda es la de sus vecinos.
Y como si fuera un consuelo, Norma contó que además de López, otros habitantes del barrio son sometidos por los asaltantes. El viernes pasado un hombre fue víctima de otro atraco violento. “A un médico que vive solo lo golpearon y lo cortaron unos tipos que entraron a su casa para robarle”, memoró la mujer.
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