GRANDES PROBLEMAS DE PARASITOSIS SE ADVIERTEN EN BARRIO CHALET
Basurales por doquier, contaminación post-inundación, aguas servidas que no escurren por falta de zanjas, zanjones a cielo abierto, enfermedades. La suma de estos factores está perjudicando seriamente la salud de muchos vecinos del barrio Chalet, en especial de los chicos con bajo peso.
La situación es tan seria que los responsables del centro de salud y de la vecinal organizaron irónicamente el “Museo de los Parásitos”, un rincón donde se van acumulando los frascos con los parásitos que largaron algunas personas por la nariz o la boca, a pesar de no haber empezado ningún tratamiento desparasitario.
Están cansados de pedir a la Municipalidad que se mejoren las condiciones medioambientales para que este barrio -que también padeció las consecuencias del desborde del Salado- pueda recuperar la salud.
Pero las respuestas siguen sin llegar y optaron por “mostrar lo que los enferma y enseñarles a cuidarse para evitar la infección”, aseguró María Claudia Albornoz, una de las integrantes del centro de salud.
“El río Salado desbordó agua, pozos negros, fábricas con metales pesados, etc.. Todo eso quedó plasmado en el piso de los barrios, como es el caso de Chalet, y después de la inundación no se hizo ningún tipo de saneamiento”, advirtió.
También aseguró que “si las condiciones de vida no mejoran en cuanto al saneamiento ambiental esto seguirá igual y se seguirán desperdiciando recursos en este círculo vicioso”.
BASURALES POR DOQUIER
La basura es otro de los problemas que los preocupa porque hay un sector del barrio donde no pasan a recogerla. “La Municipalidad -recordó Albornoz- nos dice que tiene un contrato con la empresa prestataria pero después de la devaluación, al no tener más presupuesto, se achicó el sector en donde se prestan los servicios. Por este motivo, hay muchas manzanas por donde no pasa el camión y se acumula la basura”.
Agregó que uno de esos basurales se ubica detrás del centro de salud, donde éste trabaja con la vecinal y al que van a comer 315 chicos de noche. Además, está ubicado al lado de un zanjón sin entubar, motivo por el cual deben tomar todos los recaudos para evitar el ingreso de roedores.
En este sentido, planteó que “han limpiado este basural varias veces pero proponíamos desde la vecinal que se termine de limpiar para nivelar el terreno y que se convierta en una cancha de fútbol. Tampoco escucharon nuestra propuesta de cerrar el zanjón o hacer zanjeo, por ejemplo, de Roque Sáenz Peña para el oeste donde no hay zanjas y el agua no desagota de los patios de las casas. La Municipalidad nos dice que no tiene recursos para obras públicas”.
UN CÍRCULO VICIOSO
El agua, la materia fecal y la basura son las principales vías de contagio de los parásitos. Muchos de los vecinos están tomando sus medicamentos para eliminar estos “gusanos”, pero a los tres meses vuelven a infectarse por convivir en esas condiciones ambientales.
Por último, Albornoz contó que “quienes trajeron los parásitos eran algunas personas que ni siquiera habían sido medicadas para desparasitarse y que los largaron por la boca o por la nariz. También tenemos nenes de bajo peso que al tener parásitos no pueden recuperarse nutricionalmente, a pesar de estar siendo asistidos desde el comedor. Si los desparasitás, a los tres meses vuelven a infectarse porque las condiciones en las que viven son terribles”.
Un círculo vicioso
Muchas familias que padecieron el desborde del Salado aún no pudieron reconstruir los baños de sus casas. Optan por hacer sus necesidades en tachos y tirarlas al patio o recorrer varias cuadras hasta llegar al baño de un familiar.
En este sentido, María Claudia Albornoz advirtió que “el centro de salud hizo un censo y los vecinos nos dijeron que no tienen baños en sus domicilios porque no los pudieron volver a construir después de la inundación. Por este motivo, hacen sus necesidades y las tiran al patio. En la primera manzana censada también crían chanchos y los chicos tienen serios problemas de alopesía (se le cae el pelo) por el alto nivel de contaminación que hay por la basura”.
Agregó que “esto le ocurre a mucha gente que estuvo inundada que tiene dificultades para el cobro de los subsidios o directamente no ha cobrado porque vivía en espacios verdes y no fue catastrada. Es la zona más hacinada del barrio y la más pobre, lo que permite que surjan y se contagien diferentes enfermedades”.
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