GREENPEACE CUMPLE 32 AÑOS DE LUCHA POR EL MEDIO AMBIENTE
“Don´t make a wave Committee” (“No provoques un maremoto”). Así se hacía llamar un grupo de activistas antinuclear a principios delos años 70. Algunos eran canadienses, otros eran cuáqueros, que le escapaban al enrolamiento del ejercito para participar en Vietnam. A todos los unía una misma pasión: querían la paz… y querían que sea verde.
Así nacía, exactamente hace 32 años, Greenpeace (paz verde). Doce militantes “verdes” desde Vancouver, Canadá, en el barco Phyllis Cormack, el que años después se conoció como Greenpeace.
“Queremos paz, y queremos que sea verde”, manifestaba uno de los tripulantes a la prensa antes de zarpar de Vancouver. El destino: Amchitka, un lugar de gran valor ecológico por las importantes colonias de aves marinas que alberga.
Estos luchadores verdes protestaban contra las pruebas nucleares programadas en esa zona. Y sus ideales estaban inspirados en el poder de la paz y contrarios al autoritarismo, persiguiendo el objetivo de una sociedad libre y en armonía con la naturaleza.
Aquella primera expedición no logró su objetivo. La prueba nuclear no se pudo impedir. Ese 9 de noviembre de 1971, los Estados Unidos detonaron una nueva bomba nuclear, pero, afortunadamente, no se produjo ningún maremoto.
Como acción directa, la expedición a Amchitka fue un fracaso. Sin embargo, como estrategia de campaña, resultó un éxito extraordinario. Dos periodistas que viajaban a bordo del Phillys Cormack transmitían por radio a sus redacciones todos los pormenores del viaje, y el público canadiense, ya de por sí motivado en contra de los ensayos nucleares norteamericanos realizados junto a su país, encontró en el viaje de Greenpeace un catalizador para su protesta. Alguien estaba haciendo algo activo para parar las pruebas atómicas.
Decenas de miles de manifestantes bloquearon durante días las fronteras entre Canadá y los Estados Unidos, y el gobierno norteamericano se vio forzado a anunciar que ésta era la última explosión nuclear que se llevaría a cabo en la zona. Amchitka es desde entonces una reserva ornitológica.
Más tarde, Greenpeace sumó a su causa la caza de ballenas y las matanzas de focas bebes, por citar algunos de los cientos de ejemplos.
En la actualidad, Greenpeace se enfrenta con problemas ambientales más complejos: el calentamiento global, la tala de los bosques y selvas, los alimentos transgénicos, los compuestos tóxicos presentes en suelo, aire y agua.
Hoy, Greenpeace cumple 32 años de lucha por el cuidado del medio ambiente y del ecosistema.
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