GRUPOS DE CRÍA BOVINA INTENSIVA CRECEN PESE A LA GUERRA DE LA CARNE
Aún cuando la ganadería es materia de discusión por estos días ante las medidas que implementó el gobierno para que baje el precio de la carne, hay quienes siguen apostando a la actividad. Se trata de los grupos de Cría Bovina Intensiva (CBI) que funcionan en la provincia de Santa Fe y que intentan hacer muy buenas producciones en campos agrícolas de la zona núcleo.
La idea surgió de la mano del veterinario Martín Correa Luna allá por el año 2001, cuando en pleno proceso de agriculturización la agencia de extensión del Inta de Venado Tuerto se desbordó por el interés de los productores por conocer una nueva forma de hacer ganadería.
Así se formó el primer grupo integrado por 10 productores. Luego de algunos recambios, al núcleo original se fueron sumando integrantes para sumarse a esta “aventura”.
“La CBI consiste en aprovechar la mayor pastura que se pueda producir en cada zona y ajustar la carga animal. En planteos tradicionales se han manejado con una vaca y esta forma se puede llegar hasta cinco por hectárea”, explicó Correa Luna y agregó que al aumentarse las vacas se aumenta la cantidad de terneros.
Esta metodología de trabajo se implementó principalmente en la zona núcleo maicera- sojera, donde el pasto disminuye en invierno, entonces se aprovecha el rastrojo agrícola, para que la vaca pase bien los meses de frío.
De todos modos, Correa Luna sostuvo que este sistema puede adaptarse a distintas regiones por lo cual su difusión no tiene límites.
Expansión
En rigor, desde este año, y debido al gran interés que se fue manifestando en productores de distintas zonas, se conformaron dos nuevos grupos, uno con sede en Roldán y otro en Los Toldos (provincia de Buenos Aires) y hay posibilidades de otras asociaciones.
“La tecnología CBI es un sistema de producción que intensifica los aspectos de la cría bovina relacionados con la alimentación, la genética, la sanidad, entre otros”, sintetizó Correa Luna y agregó: “El trabajo grupal es una metodología del Inta para tratar de potenciarla, es una manera donde se diagnostican los problemas y se experimentan las soluciones en los propios campos”.
Para Raúl Blua, un productor del grupo fundador del CBI, su acercamiento a este sistema tuvo que ver con una necesidad técnica que era común en todos los compañeros del grupo y un sentido que tiene que ver con el cuidado del suelo ya que el mismo mejora la estructura y la fertilidad.
“EL grupo nos permitió contratar a técnicos especializados en temas como la fertilización de pasturas, reformular planes sanitarios, entre otros. Y estos temas nos alientan a estar juntos y compartir nuestras experiencias al Inta para que las pueda transferir a otros colegas”, explicó Blua.
Terreno sinuoso
Consultado acerca de cómo es hacer ganadería en medio de la tensión entre el sector y el gobierno nacional, el productor aseguró que la mayor complicación pasar por las dificultades para programar.
“Este sistema es altamente programable y los permanentes cambios en las reglas de juego a veces lo hacen inestable”, dijo. No obstante no parece temerle y refuerza su apuesta a esta producción que según su perspectiva permite tener a los “campos vivos”, ya que hay actividad los 365 días del año.
Su colega, Casiano Casas, relató que uno de los requisitos fundamentales para implementar este sistema es “gustar de la ganadería”.
“Yo me dedicaba a la actividad agrícola y me fui metiendo en esto hace doce años, buscando en la hacienda una producción más entretenida, ya que en esta actividad el resultado final está supeditado al esfuerzo que uno hace”, se explayó.
Encontró en la Cría Bovina Intensiva una metodología que le permitió diversificar riesgos en su explotación y cuenta que desde que la utiliza obtiene muy buenos resultados.
Finalmente, Correa Luna consideró que los problemas políticos por los que atraviesa el sector se sentirán más en la invernada, ya que “la actividad de cría siempre va a estar”.
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