GUADALUPE NORTE EN JAQUE POR ROBOS Y ASALTOS EN VIVIENDAS
El estado de inseguridad que comprende a todos los barrios de la ciudad hizo un verdadero pico estos últimos días en la zona norte de Guadalupe, donde salieron a la luz numerosos robos y asaltos domiciliarios.
Los vecinos dieron cuenta de no menos de una decena de incursiones ocurridas hace algunas semanas atrás, las que se perpetraron en los horarios más disímiles y en distintos sectores de la barriada.
La seguridad de la jurisdicción corresponde a la seccional 8va. de policía, cuyo desempeño también fue puesto en la picota por las personas que dialogaron con este diario.
En este sentido muchos de los entrevistados adelantaron que tienen pensado en lo inmediato la formación de una comisión de vecinos, que tendrá como misión contratar algún servicio especial de seguridad.
Los casos
Un reflejo del real estado de situación lo indicaron las propias víctimas de los últimos sucesos.
Se puede mencionar, por ejemplo, que en la línea que corresponde a calle Defensa, en el tramo que va desde el 7000 al 6800 -dos cuadras en sentido norte-sur- tres familias sufrieron la acción de los cacos.
Es el caso de las familias Morresi, Sterella y Falco. Sus domicilios fueron blanco de estas incursiones delictivas que dejaron sus huellas no sólo materiales, sino además en el plano psicológico.
También sobre calle Espora, a la altura del 300, otro grupo de familia debió afrontar el mismo problema, con el agravante de que el hecho se consumó en presencia de menores de edad.
La víctima resultó ser Sergio De Biase, a quien un grupo de delincuentes lo sorprendió en momentos que pretendía ingresar a su domicilio con una motocicleta.
A punta de cañón y bajo amenazas de muerte el hombre fue obligado a franquearles el paso a los rufianes, que huyeron de este domicilio con un botín de dinero en efectivo y algunas alhajas.
En la misma cuadra se consumó otro episodio pero como tuvo como víctima a una vecina. La mujer fue reducida y despojada de dinero y algunos otros objetos personales.
Los más violentos
Una mención particular debe hacerse de algunos asaltos que se consumaron con una violencia singular contra sus víctimas. Varios de ellos no sólo necesitaron la atención de los servicios de emergencias sino que además requirieron de los médicos.
Ejemplo de esta cuestión resultó la finca de Oscar Alberto Costa -en Hernandarias al 600-, un contador que aún se repone de la descomunal paliza a la que lo sometieron los ladrones.
Este atraco se concretó cuando su esposa sacó a la vereda a un perrito, en los momentos previos para salir a cumplir con sus obligaciones laborales, y fue sorprendida por un delincuente, que contaba con el apoyo de otro compinche.
Bajo amenazas, la mujer fue obligada a ingresar en la casa y así también sorprendieron a Costa. Tras pedirle dinero los sujetos arremetieron contra el profesional a golpes y patadas. Como consecuencia de esta acción Costa sufrió graves traumatismos en el cráneo y en la zona de las costillas.
Los cacos huyeron del lugar a bordo de un moderno vehículo que se llevaron de la cochera de la casa.
Otro con menores
Pero quizás el más grave de todos los hechos resultó lo sucedido con la familia Dalesandro -en General Paz y Pasaje Koch-, víctimas de una emboscada que por poco no tuvo derivaciones trágicas.
La noche del sábado los esposos había salido a cenar, quedando en la casa sus tres hijos menores de edad.
En medio de la madrugada los chicos fueron sorprendidos por tres delincuentes que ingresaron a la finca por los tapiales del fondo y atraparon a los adolescentes durmiendo.
Tras una serie de forcejeos los chicos fueron reducidos, maniatados y encerrados en un dormitorio.
Cuando se produjo la llegada del matrimonio a la casa, se desató la pesadilla. La furia de los malvivientes hizo blanco tanto en la mujer como en el hombre de la casa. Ambos sufrieron heridas de gravedad. El, tuvo ocho puntos de sutura en la cabeza. Ella, contusiones en el rostro y politraumatismos que la obligaron a permanecer en reposo. Por suerte los chicos salieron ilesos del drama.
En la calle
Por último los vecinos no dan la bienvenida al verano, por cuanto señalaron que es en esta época del año que sus hijos deben también sufrir los robos de bicicletas y otros elementos.
Las cercanías del club empleados de Banco Provincial, así como las inmediaciones al club Teléfonos -en Pavón al 800- resultan ser uno de los escenarios ideales para consumar estos hechos.
En muchos de los casos los ladrones no alcanzan la mayoría de edad. Sin embargo valiéndose de cuchillos y sevillanas logran apoderarse de bicicletas, zapatillas y bolsos de sus víctimas.
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