GUALTIERI A PUNTO DE RECIBIR LA TARJETA ROJA POR PARTE DE LA PROVINCIA
La empresa constructora Gualtieri SA tiene los días contados en la provincia. Por un lado, la administración reutemista podría sancionarla en el corto plazo debido a que el gobierno de La Pampa y la Municipalidad de Santo Tomé le rescindieron contratos por sendos incumplimientos, causa que el gobierno santafesino considera más que suficiente para aplicarle una suspensión que puede ir de uno a cinco años y le impediría en ese lapso intervenir en las licitaciones. La comisión especial de evaluación de la licitación está analizando la posibilidad de dejar afuera del concurso de precios convocado para realizar el tercer tramo de la avenida de Circunvalación Oeste santafesina tanto a Gualtieri SA como a la firma rosarina Ángel Boscarino Construcciones, su socia en esta obra de en más de 45 millones de pesos.
La exclusión estaría fundada en “defectos insalvables” en la presentación realizada por Gualtieri, según señaló a El Ciudadano una alta fuente de la cartera de Obras Públicas. La importancia de esta obra radica no sólo en la inversión que implica sino en que los especialistas la consideran indispensable para paliar los catastróficos efectos de los desbordes del río Salado.
Como prólogo de la inhibición que se le aplicaría en Santa Fe, Victorio Américo Gualtieri fue detenido recientemente en La Pampa. El hombre quedó procesado –aunque excarcelado– por “contrabando de explosivos” en una causa que se le sigue en esa provincia luego de que se le rescindiera el contrato para la construcción de un acueducto.
En Santa Fe, a Gualtieri le fue adjudicada en 1994 la construcción del tramo I de la Circunvalación capitalina. El tramo II también lo realizó la firma del empresario como una ampliación del contrato original, siempre durante la primera gestión gubernamental de Carlos Alberto Reutemann.
En su momento, el gobierno consideró conveniente tanto el precio como la calidad ofrecida por Gualtieri. Sin embargo, hubo una denuncia periodística que dio cuenta de que un anillo defensivo a la altura del Hipódromo, incluido en los pliegos, no habría sido ejecutado, y justamente fue allí por donde entró el agua del Salado en aquel trágico desborde del fatídico 29 de abril.
El tercer tramo de la Circunvalación quedó inconcluso. La idea de Reutemann era que su sucesor de entonces, Jorge Obeid, concluyera el proyecto, pero nunca se realizó.
Lo cierto es que las comisiones adjudicadoras de Obras Públicas analizaron durante más de dos semanas –con absoluta reserva– las ocho ofertas presentadas para esta obra el 17 de junio pasado en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno en un acto que presidió el propio mandatario santafesino.
En esa oportunidad Reutemann se retiró enojado del lugar porque un particular increpó y acusó de mafioso a Gualtieri, que estaba presente en la ceremonia. “¡Váyanse afuera a arreglar sus cosas!”, espetó el gobernador, para dar por concluida la discusión entre el empresario y su acusador.
El director provincial de Vialidad, José D´Ambrosio, confirmó a este diario que ayer se reunieron las comisiones adjudicadoras, integradas por representantes de esa repartición y del Ministerio de Obras y Servicios Públicos. “Según el informe que me eleven yo obraré en consecuencia”, dijo el funcionario, antes de recibir el veredicto sobre quien está en mejores condiciones de resultar adjudicatario de las tareas.
Sin embargo, fuentes reservadas anticiparon a El Ciudadano que, en principio, Gualtieri SA incurrió en defectos “insalvables” en la presentación por lo que se rechazaría su oferta. Aparentemente, la constructora modificó su cotización inicial ofreciendo un descuento extra –una práctica frecuente en otras licitaciones–, pero que en este concurso de precios estaba expresamente vedada. “Hay que cumplir los pliegos”, dijo el confidente.
Un funcionario provincial que prefirió dejar su nombre en reserva admitió que el viernes pasado el Registro de Licitadores de Obras Públicas de la provincia remitió a la empresa Gualtieri una nota para que haga un descargo en torno a la rescisión por incumplimiento de contratos de obra suscriptos con el gobierno de La Pampa y la Municipalidad de Santo Tomé, en el departamento La Capital. En el primer caso se trata de un acueducto en el río Colorado y en el segundo de una planta de tratamiento de líquidos cloacales. De acuerdo al tenor del descargo se tomará una determinación.
La empresa tiene diez días hábiles para contestar y después, haya respondido o no, una comisión provincial se debe reunir para dictaminar en consecuencia. En ese marco, se considera un hecho que en el corto plazo se suspenda a la constructora para participar de licitaciones en el territorio santafesino.
Un informante reveló que antes del viaje de Victorio Gualtieri a la capital santafesina para presentarse al concurso de precios del tramo III de la Circunvalación Oeste, el gobierno de Reutemann ya estaba al tanto de que el Registro de Licitadores de Obras Públicas de la Nación estaría por dar de baja a la constructora y, por tanto, el empresario había cobrado “mala fama”.
En ese sentido, al menos tres fuentes gubernamentales confirmaron que ya se solicitaron esos antecedentes, al tiempo de remitir la nota con el pedido de descargo: “Cuando tengamos la notificación oficial de cualquiera de las jurisdicciones en las que quedó firme en sede administrativa la rescisión de contratos ya se podrá suspender a Gualtieri”, barajó uno de los informantes como una de las alternativas.
Una fuente recordó que el concurso de precios en cuestión se confeccionó con la premisa de privilegiar a empresas santafesinas que se unieran en una UTE con otras nacionales. “Boscarino tendría que haber considerado que Gualtieri no cumplía requisitos insalvables. Además tampoco figuran como las que presentaron mejor presupuesto”, agregó la fuente en un estricto off the record.
La historia del albañil que llegó a ser uno de los principales contratistas del país
Victorio Américo Gualtieri es un hombre que todas las fuentes consultadas por este diario vinculan al ex presidente interino Eduardo Duhalde. En los años 90, el hombre que comenzó como albañil creció hasta niveles superlativos como el principal contratista de obras públicas de la provincia de Buenos Aires.
En Santa Fe la empresa constructora de Gualtieri intervino en las obras de cloacas de la capital provincial, canalizaciones y puentes en los Bajos Submeridionales y obras de pavimentación, además de hacer los tramos I y II de la Circunvalación Oeste santafesina.
Gualtieri también entabló negocios con los gobiernos de las provincias de Entre Ríos y La Pampa. Una investigación de la Afip-DGI, conocida en 1999, detectó que el empresario cometió “serias irregularidades tributarias” con el fisco nacional. Esa deducción provino de sus años de mayor expansión económica, entre 1995 y 1999, cuando “no pagó prácticamente nada de impuesto a las Ganancias y Bienes Personales”.
Un documento del Banco Central de la República Argentina del 2000 detalló una deuda que el magnate mantenía con diecinueve entidades financieras, cuyo monto total sumaba algo más de 266 millones de pesos.
La principal fuente de financiación del empresario fue el Banco de la Provincia de Buenos Aires, al que le dejó un clavo incobrable por varios millones. La suerte de Gualtieri culminó en una convocatoria de acreedores de su empresa familiar, fundada en 1950.
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