GUERRA ENTRE HINCHAS DE CLAYPOLE Y ARGENTINO DE QUILMES A LA TARDE DERIVÓ EN UNA QUEMA DE VAGONES
Un violento cruce de barrabravas en un tren del ex Ferrocarril Roca, que por la tarde generó 88 detenidos y 15 heridos, se enlazó a la noche con una serie de disturbios en la estación Constitución que produjeron el incendio de tres vagones y la paralización del servicio de trenes eléctricos rumbo a Ezeiza y Alejandro Korn.
La secuencia arrancó con el peligroso escenario que quedó montado a las 14.30. A esa hora, en la estación de Temperley coincidieron 12 barrabravas de Argentino de Quilmes y 76 de Claypole. Los violentos iban hacia la cancha de Cañuelas, donde Claypole le ganó 3 a 2 a los mates por el torneo Apertura de Primera D. Las amenazas verbales comenzaron en el andén y continuaron arriba del tren, en el que viajaban decenas de convidados de piedra. La policía de Temperley le avisó a la de Turdera, y la de Turdera a la de Llavallol, las estaciones siguientes. Es que la policía intuyó lo que sucedería. Los de Claypole fueron a buscar a los de Argentino y el tren se transformó súbitamente en el epicentro de una batalla tan feroz como desigual. Los 12 de Argentino se defendieron como pudieron y en Turdera lograron bajar del tren milagrosamente, luego de lo cual quedaron detenidos (más tarde, seis fueron liberados por ser menores). Enfurecidos por no haber podido castigar con mayor dureza a sus enemigos, los violentos de Claypole destrozaron tres de los seis vagones, a los que les rompieron casi todas las ventanillas y les arrancaron muchos de los asientos. Una vez en Llavallol, la policía los esperó y detuvo a los 76 barras de Claypole (40 mayores, entre ellos una mujer y 35 menores que fueron liberados). La batalla dejó 15 heridos, aunque ninguno de gravedad. “Tres personas recibieron heridas de mayor consideración y fueron trasladadas al Hospital Gandulfo porque sufrieron cortes en distintas partes del cuerpo, pero ya les dieron de alta y están alojados en la dependencia policial”, informó Roberto Castronovo, jefe de la Distrital Llavallol. Otra fuente policial reconoció a Clarín: “No murió nadie de casualidad”. Hubo 88 detenidos, es decir la totalidad de los barras que iban en el tren. 47 quedarán a partir de hoy a disposición de la Justicia y los otros 41 fueron dejados en libertad ayer mismo por ser menores.
En un principio, Juan Pablo Thiwissen, vocero de Metropolitano, concesionaria de la ex línea Roca, había informado que los detenidos eran 140. Pero en la comisaría de Lavallol aclararon que las detenciones fueron 88.
El propio Thiwissen señaló que arriba del tren los barras se enfrentaron con “piedras, palos, portaequipajes de aluminio que fueron arrancados y hasta un matafuego” y dijo que en la estación de Monte Grande “tuvieron que ser atendidos algunos usuarios con crisis nerviosa”.
Considerada como una de las más peligrosas de la última categoría de la AFA, la barrabrava de Claypole venía de protagonizar serios disturbios el lunes 11 de este mes. Ese día, 22 violentos de ese club fueron detenidos (y liberados a las pocas horas) tras chocar en la cancha de El Porvenir con sus colegas de Alem.
“Los mandamos a jugar a Cañuelas para ver si recapacitaban un poco pero estos muchachos no tienen freno. Por eso es casi seguro que no se les va a dar más servicio de seguridad. Lo que hará el Estado es garantizar presencia policial sólo afuera del estadio. El club se tendrá que encargar de contratar seguridad privada para adentro”, se quejó ante Clarín Gustavo Lugones, abogado del Comité Provincial de Seguridad Deportiva que preside Mario Gallina.
Los episodios de violencia entre los barras tuvieron un efecto dominó. Es que un maquinista quedó demorado, declarando en Llavallol por los hechos, lo que devino en que su gremio, en protesta, dispusiera un paro sorpresivo e inmediato. Esto causó demoras en los servicios y desencadenó la reacción de los usuarios, la mayoría de los cuales ignoraba el motivo de la medida de fuerza y de la dilación.
Tres vagones de una formación que debía partir desde Constitución a Glew fueron incendiados, en medio de escenas de exaltación de los pasajeros. Los bomberos intervinieron, la estación se llenó de humo y, en una situación que combinaba la tensión y la confusión, la actividad ferroviaria quedó detenida mientras el fuego comenzaba a cesar.
Dirigentes de la Fraternidad, el gremio que nuclea a los maquinistas, explicaron que la medida fue “una actitud solidaria con un compañero que la policía mantenía detenido”.
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