Había rafaelinos en el viaje del Tren de las Nubes que descarriló
Se trata de la familia de Oscar Olivero. “Estamos bien, pero tuvimos que caminar, al igual que los 400 pasajeros que fueron evacuados, más de 10 kilómetros sobre las piedras, por túneles oscuros y muy cerca de los precipicios”, indicó.La aventura de viajar a bordo del mítico “Tren de las Nubes”, que avanza por las vías salteñas a cuatro mil metros de altura y entre paisajes de ensueño, se transformó en una desventura para los 400 pasajeros, entre ellos los rafaelinos Oscar Olivero, su esposa Elvira y su hija Julieta, cuando uno de los vagones se descalzó de las vías y detuvo la marcha de la formación.
“No fue la mejor manera de terminar las vacaciones que empezamos el 11 de julio en las Termas y seguimos en Jujuy visitando la Quebrada de Humahuaca, La Quiaca y Purmamarca”, expresó Oscar, de 65 años, desde su casa en Rafaela tras regresar de Salta.
Pasado el mediodía del sábado, el tercer vagón del tren que figura entre las joyas del turismo salteño, salió de las vías cuando avanzaba cerca de Abra Muñano, en el Departamento Los Andes, a casi 4.000 metros de altura. Desde la empresa Ecotren, a cargo de la explotación del servicio, indicaron que no hubo heridos aunque los pasajeros debieron caminar varios kilómetros por horas por senderos peligrosos.
“Con mi familia nos presentamos en la estación del Tren a las Nubes, en la ciudad de Salta, a las 6:15 del sábado. A las 7:05 partimos y al principio todo estaba oscuro. Cada vagón tiene un coordinador que relata la historia de esta formación. Pero después del mediodía escuchamos unos golpes extraños y el tren se paró mientras había una mezcla de tierra y de humo por lo que muchos pasajeros entraron en pánico. Estábamos en el interior del túnel número 12 de entre los más de 20 que hay en todo el viaje. Nos avisaron que el tren había descarrilado pero que era habitual, que no nos preocupemos y que el personal solucionaría el problema en cuestión de minutos”, afirmó en diálogo con LA OPINION.
Al cabo de unos 20 minutos de infructuosos esfuerzos por recalzar el vagón descarrilado sobre las vías, los pasajeros recibieron la orden de evacuar el tren llevando todos sus efectos personales. “Nadie parecía saber qué hacer. Nos hicieron bajar y la gente se fue desparramando por todas las vías. Estábamos a casi 4 mil metros de altura, algunos apunados, en el medio de la montaña sin un protocolo claro de qué debíamos hacer. No sabíamos si esperar o caminar. Hasta que uno de los empleados dijo que debíamos caminar, en principio, unos 4 kilómetros regresando por las vías. Nunca nos dieron agua, había gente muy mayor, otros con niños muy pequeños y otros con valijas muy grandes. En el camino había piedras, avanzábamos por momentos con precipicios al costado, no había luz para cruzar los túneles. Fue una odisea”, describió Oscar, quien ayer repitió su relato a Fernando Bravo (Radio Continental) y Chiche Gelblung (Radio 10) mientras su hija Julieta dialogó con Mario Pereyra, de Cadena 3.
“Según mis cálculos, caminamos más de 10 kilómetros hasta llegar a una estación abandonada en la que Gendarmería pudo ayudar a los que tenían más problemas con un Unimog y un cuatriciclo, pero que no alcanzaba para todos. Avanzamos un poco más y encontramos un camino abandonado donde había varias traffics de otros turistas. Ahí se produjo una situación tensa porque los pasajeros del tren se subieron a esos vehículos y no se querían bajar, mientras sus ocupantes originales se quejaron. Después de las discusiones se llegó a un acuerdo. Llegaron más vehículos que nos llevaron hasta una ruta, donde abordamos los colectivos que nos dejaron en Salta. Por lo menos la empresa nos devolvió el valor del pasaje del viaje en tren, que era de 1.500 pesos. Lo que lamentamos es que no había un plan de contingencia”, concluyó.
Fuente: La Opinión
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