HABILITAN DOS SECTORES EN EL IRAR Y ESTUDIAN QUE UNA COMISARÍA SEA “CENTRO DE ADMISIÓN”
A pesar de que el 17 de agosto pasado el ministro de Gobierno, Roberto Rosúa, ordenó desalojar la comisaría 6ª, donde había casi 30 adolescentes en conflicto con la ley penal, ayer permanecían allí cinco chicos. Cuando se decidieron los traslados, el juez de Menores Juan Leandro Artigas estaba a punto de resolver un hábeas corpus presentado por el padre de un interno, que observó las precarias condiciones de detención. El recurso quedó sin efecto precisamente porque la seccional de barrio Echesortu iba a vaciarse, pero eso no sucedió en forma completa.
Según el subcomisario Eduardo Zapata, los cinco menores de entre 15 y 17 años que todavía están recluidos en la 6ª no fueron mudados porque tienen problemas de convivencia con internos o personal de custodia de los otros institutos, el Centro de Alojamiento Transitorio (CAT) y el Instituto de Rehabilitación del Adolescente de Rosario (Irar). Pero próximamente serán trasladados ya que en el edificio se practicarán remodelaciones. Además, está previsto que funcione con la misma modalidad que el CAT, es decir con celadores civiles que se ocuparán de la atención directa de los chicos. De esta manera, los uniformados sólo cumplirán funciones de vigilancia del inmueble y no penitenciarias.
“Por ahora el cuidado lo hace la policía, pero más de cinco chicos no podemos tener”, explicó Zapata. De hecho, desde el 17 de agosto hubo algunos ingresos pero los pibes enseguida fueron derivados a las otras dependencias habilitadas para alojar menores. En ese sentido, el Irar está casi al límite ya que tiene ocupadas 34 de sus 36 plazas.
De todas maneras, a partir de la semana próxima podría descomprimirse un poco la situación porque se habilitarán por fin dos nuevos sector en el instituto de Saavedra y Cullen, señaló su director, Javier Rodas. Se trata de la demorada área para jóvenes con tratamiento avanzado, que no pudo utilizarse antes por deficiencias edilicias de la construcción. El lugar tiene espacio para 24 personas, aunque en principio pasarían sólo entre seis y diez que ya están en el Irar. Por resolución judicial cuentan con permisos especiales para salir a trabajar o realizar otras actividades, en lo que constituiría una especie de libertad asistida, detalló Rodas.
“El cambio será cualitativo antes que cuantitativo, porque permitirá trabajar en un sistema semiabierto”, amplió el funcionario. “De esta manera, el Irar no será sólo un depósito sino que se trabajará integralmente para mejorar el tratamiento. Por eso estamos incorporando personal, como una trabajadora social, un psicólogo, un par de enfermeros, un par de profesores de educación física y también técnicos superiores en minoridad”, completó.
Por ahora, sin embargo, el sistema de menores en la provincia de Santa Fe dista de respetar los principios establecidos por la Convención de los Derechos del Niño y, en ese sentido, recibe permanentes críticas de organismos de derechos humanos especialistas en la materia, como la Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC). Lilian Echegoy, de la CTC, opinó: “Desde el principio temimos que quedaran chicos en la comisaría 6ª, algo con lo que no estamos de acuerdo. Además, contradice las palabras del ministro de Gobierno, que ordenó el desalojo”.
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