HABLA EL PLAYERO DE UNA DE LAS ESTACIONES DE SERVICIO INVOLUCRADAS EN EL ROBO DE COMBUSTIBLE
En la jornada de ayer este portal accedió a la denuncia efectuada por el titular de la Asociación de Profesionales de la Policía, Miguel Zalazar, sobre un supuesto robo de combustible, en el que se encontrarían involucrados los integrantes de la cúpula de la Unidad Regional I y dos estaciones de servicio de esta capital.
La denuncia le pide al Juez Costa que investigue la presunta comisión de los delitos de asociación ilícita, malversación de caudales públicos, negociaciones incompatibles, exacciones ilegales, enriquecimiento ilícito, encubrimiento, estafa, defraudación, abuso de autoridad, violación de los deberes de funcionario público.
NOTIFE accedió en forma exclusiva a la confesión de uno de los playeros de las estaciones de servicios en las cuales la policía se provee de combustible para –según esta investigación- no sólo sus deberes y el “servicio a la comunidad”.
Por razones de seguridad y amparados en la Constitución Nacional, no se brindará la identidad de esta fuente, quien relata detalladamente el mecanismo con el cual muchos jefes de la fuerza policial llenan el tanque de sus autos y hacen circular dinero en negro, que en principio está destinado al funcionamiento de los móviles policiales y que finalmente terminan en las ganancias del dueño de las estaciones de servicio denunciadas.
El empleado que accedió a conversar con NOTIFE tiene una familia compuesta por su esposa y dos hijos, pero dice “estar cansado de escuchar que los hechos de inseguridad en la ciudad se justifiquen con la frase ‘no tenemos combustible para los autos’” por parte de la policía. Hace seis años que desempeña tareas en los negocios implicados y “hace tres que vengo viendo esta modalidad”, dijo en exclusiva.
LLENAME EL TANQUE
En una de las estaciones de servicios denunciadas, los patrulleros –y además otros autos que no pertenecen a la fuerza- cargan combustible en un surtidor exclusivo. El precio al que se efectúa la venta es mayor al que se puede encontrar en otro negocio del rubro. Además “con un vale cargan varios vehículos”, relató el playero.
Mientras que el remanente de vales de combustible se cambia por dinero en efectivo en otra estación de servicio, y a un precio menor que el que indican los papelitos. Hay que aclarar que todas las estaciones de servicio pertenecen al mismo dueño, por lo que el mismo se queda con el dinero de la mencionada diferencia
A modo de anécdota, el playero dijo que siempre entregan los tickets en perfecto orden numérico como si no fuesen arrancados del talonario en el cual están y como si nunca fueran entregados, sino confeccionados para la ocasión.
Las caras vistas por el testigo entrevistado por este portal de noticias, son casi siempre las mismas. “En principio son los jefes” relató sin inmutarse y como acostumbrado a la maniobra de los policías. Pero agregó que “a veces los jefes cambian, pero sigue el mismo método”, con lo que dio a entender que la modalidad se hizo extensiva y se institucionalizó en la fuerza.
Entre las sobrefacturaciones confeccionadas por el dueño de la estación y el dinero mas los vales por combustibles entregados por los jefes policiales al propietario del negocio, se genera un excedente de dinero que está en “negro” y que es repartido entre las dos partes según el relato del playero.
“Los distingo mas por su imagen, por nombre no los conozco mucho, pero entre los que van están el mismo (Sergio) Blanche –jefe de la URI-; (Faustino Carlos) Bettoschi, que es el que firma los vales, pero otros no dan la cara y mandan a los subalternos a hacer el negocio”.
LA IRONÍA DE LA DENUNCIA
-¿Por qué no denunció el hecho antes?, preguntó NOTIFE
-Yo pensé en denunciarlo, pero no sabía a quién, porque yo veía que el jefe de Asuntos Internos –división policial encargada de investigar esta clase de ilícitos y que está al comando del Crio. Gral. Víctor Hugo Guardia-tenía la misma modalidad.
Según el relato del empleado de la estación, su patrón poseía desde antes la concesión de abastecimiento de combustible a la policía, pero “ahora la engrosó y así también el monto de dinero”.
LO PARADÓJICO DEL NEGOCIO
El empleado que conversó con NOTIFE tiene un sueldo básico de $664 mensuales, cuya suma puede llegar a extenderse a $800 o $900.
En numerosas oportunidades, y pese a desempeñar tareas en la estación de servicio donde se abastece la policía, el trabajador sufrió asaltos en sus lugares de trabajo. “Me asaltaron cinco o seis veces”, comentó.
-¿Hubo explicaciones de la policía en esos casos?
-No, ya es una costumbre que cuando hay un asalto la policía aparece 15 minutos o media hora después. Es más, tenemos un sistema de alarma que cuando lo hacemos funcionar (los efectivos policiales de turno) llaman a los 20 o 25 minutos y preguntan si necesitamos algo.
Lo más llamativo e irritante es la reacción del propietario de la estación de servicio ante el accionar delictivo encontra de su negocio, por parte de los verdaderos ladrones. El dueño del negocio descuenta de los haberes de los empleados la suma substraída en los asaltos. “Si el robo fue de $300, al mes siguiente me los descuentan de mi sueldo” dijo el playero.
“Siempre tuve conciencia de que cuando no venía un vehículo que fuera de la policía y cargaba en el surtidor exclusivo estaba haciendo algo ilícito, por eso vengo acumulando bronca, nos están robando y cuando uno necesita algo de la policía salen a decir que no tienen los medios y yo digo ‘¿cómo?’, si en vez de cargar lo que debe cargar un vehículo cargan la mitad o la cuarta parte, entonces hay que ponerle fin. Quiero que se pongan las pilas y dejen de robarse lo que es del pueblo”.
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