HABLA EL PSICÓLOGO QUE ANALIZÓ A LINO Y A PEPO
“Ambos detenidos son potencialmente capaces de cometer actos como el que se les incrimina, aunque en lo personal pienso que no son los únicos protagonistas de estos hechos ocurridos en los últimos 13 años al denominado ‘Loco de la escopeta'”. Con esta contundencia Héctor Albornoz, el psicólogo que analizó por orden del juez Alfredo Ivaldi Artacho la personalidad de los hermanos Bertuzzi, marcó su posición como miembro de la comisión de expertos que desde hace años analiza el caso.
De igual modo el especialista definió al mayor de los hermanos, Lino, como un psicópata, mientras el menor Alberto, conocido como Pepo, como un psicótico.
Héctor Albornoz es psicólogo legista dependiente de la Dirección General de Medicina Legal provincial y miembro de la Comisión Permanente dedicada a investigar los ataques atribuídos al Loco de la Escopeta.
El último martes realizó una pericia psicológica a los hermanos Bertuzzi para definir sus perfiles. Albornoz definió a Pepo como un psicótico. “Es decir un individuo que tiene un corte con la realidad, y la construcción de sus pensamientos se ven interferidos por la construcción de delirios, de fondo persecutorio o fantástico. Por eso a veces su discurso carece de sentido o de realidad, porque no se puede establecer donde termina lo real y donde comienza lo fantaseado o el delirio”.
Por otro lado definió a Lino como un psicópata, “que es quien tiene una falla en la constitución integral de la realidad, y se caracteriza por tener una personalidad tipo fachada, que no permite ver el trasfondo de su real personalidad, tiene importantes componentes perversos y utiliza todo tipo de artilugios para valerse del objetivo que persigue”.
Albornoz aclara que desde su lugar no puede avanzar en las definición de la inimputabilidad o inimputabilidad de los mismos. “Lo que hago es aportarle al juez una visión de un aspecto del que carece y a partir de estos datos será el juez el que evalúe, asi que cuando hablo que el discurso de Pepo suele ser mechado con estas fantasías, y no se puede determinar fehacientemente donde comienza lo real y donde el delirio, hablo de elementos que se deberán tener en cuenta para declarar la veracidad de sus dichos y su imputabilidad”. “Pero hay que decir que Pepo en pleno brote psicótico no tiene conciencia de sus actos -agrega-además de ser una persona que no tiene tratamiento, y que solo estuvo internado en su adolescencia y nunca continuó un tratamiento psicológico ni psiquiátrico farmacológico”.
“Por el contrario -se explaya Albornoz- el psicópata es plenamente conciente de sus actos, tiene un pensamiento lúcido y precisamente se vale de distintos artilugios para alcanzar su objetivo o evitar ser detectado de alguna manera”. “El psicópata tiene fuertes componentes perversos, sadomasoquistas cuyas actitudes persiguen un fin vindicatorio, y que obedecen a sensaciones de fracaso que ha experimentado durante la constitución de su personalidad por lo cual algunos actos vendrían a redimir un poco esta carencia. El psicópata trata de reivindicar una carencia de orden afectivo o no, pero una carencia al fin que se la ha trasformado en frustración, que trata de compensar con determinados actos”.
Albornoz apuntó que por sus características psicológicas, ambos hermanos podrían haber realizado los hechos que se les imputan. “Máxime si tenemos en cuenta la manipulación que puede llegar a ejercer un psicópata respecto de un psicótico. Y en este caso podríamos tomar como que Alberto, o Pepo, como le dicen, tiene una personalidad dependiente”, amplió el psicólogo.
Lino y Alberto Bertuzzi se hallan actualmente detenidos e incomunicados en dependencias de la Brigada de Homicidios, en la Jefatura de Policía de Rosario, bajo sospechas de haber sido quienes atacaron el 23 de mayo pasado un colectivo de pasajeros.
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