HABLA LA MUJER QUE DESTAPÓ EL ROBO AL BANCO
A los gritos, la amenazó:
—Te voy a matar. Traeme mis cosas o mato a todos.
—Matame de una vez a mi. Si tenés el arma. Dale. Pero dejá en paz a mis hijos—, le contestó ella.
Dos nenes y otros familiares miraban la pelea, que ocurrió en una concurrida calle del barrio porteño de Once. Nadie podía suponer hasta entonces que esa discusión, que parecía un mero conflicto de pareja, terminaría siendo la clave para detener a uno de los principales sospechosos del robo al Banco Río de Acassuso, ocurrido el 13 de enero pasado.
Los que discutían eran Rubén Beto” De la Torre (52) y su última mujer. Ambos se conocieron en la cárcel de Batán hace 15 años y tuvieron un hijo, que ahora tiene 10. El hombre fue el primero en caer preso por el asalto millonario, ocurrido el 13 de enero pasado. Y ella es una testigo de identidad protegida que, bajo la condición de preservar en secreto su nombre, habló telefónicamente con Clarín y contó los entretelones familiares que terminaron con su declaración en la causa. Según los investigadores, ese testimonio permitió capturar al ladrón que se disfrazó de médico durante el robo.
“Yo no lo quise delatar. Pero tenía miedo que le hiciera algo a mis hijos, al nene y a mi hija que está embarazada de ocho meses. El me pegó, me amenazó”, dijo con voz nerviosa pero firme.
Según la versión de la mujer, el altercado que desencadenó la confesión ocurrió entre el 13 de enero (día del golpe) y el sábado 18, cuando De la Torre fue detenido en una camioneta 4×4 junto a su amante, Silvia Liliana Fernández. Según los investigadores, ella actuó de campana en el golpe.
“Habíamos ido a tomar helado con nuestro hijo y mi nieto. Y cuando volvimos le agarró el ataque. Empezó a pedirme que le devolviera aritos y pulseras que me había regalado y hasta unos 1.000 pesos que me había dado para arreglar mi auto. No lo conocía, estaba como un verdadero loco”, repitió una y otra vez.
—¿El era cariñoso con usted y de repente cambió?
—Bueh, mimoso y cariñoso no fue nunca. Pero no era el hombre que yo conocí hace 15 años.
Según la mujer, en su ataque de agresividad, Beto rompió de una patada la puerta de la casa de su hija, frente a la que estaban discutiendo. “Yo le devolví algunas cosas de las que me pedía pero, él seguía. Me volvía a repetir que nos iba a matar a todos. Entonces me agarró y me metió en el auto para llevarme a nuestra casa (de la calle Rincón al 900). Cuando estábamos llegando, me tiró del auto”.
Con tantos gritos y amenazas, los vecinos de la casa de la hija de la mujer (que es de un matrimonio previo) llamaron a la Policía.
Cuando la Policía estaba en lo de su hija, regresó ella. “Yo les dije que era sólo una pelea familiar. Y hasta le cambié el apellido para no delatarlo, dije que era Alberto Torre. Pero no me quedó más que hacer la denuncia en la comisaría, porque él ya había amenazado con matarme. Y pedí ayuda a la asistencia a la víctima”.
Esa denuncia enfureció a Beto, que fue miembro de la famosa Superbanda que asaltaba camiones blindados a fines de los 90 y pasó 22 años de sus 54 preso.
“Tu hija ahora me va a mandar preso. ¿Por qué también no vas vos y te casas con un comisario?”, relató la mujer que le dijo, y luego desapareció.
La mujer asegura que desde hacía tres semanas que De la Torre no vivía con ella y “se alquilaba algo”. Ella quedó en la casa de la calle Rincón donde los vecinos también recuerdan el carácter violento de Beto porque le martilló la cabeza a un fletero cuando derribó un cono que él había puesto frente a su puerta para que no estacionaran allí.
Hay preguntas que la mujer no contesta. Pero su versión es complementaria a la que dio un amigo de Beto a Clarín y que fue publicada el domingo: ese hombre contó que la mujer estaba extorsionando a De la Torre luego del golpe, algo que lo puso furioso. Y por su silencio —contó— le habría pedido dos casas, un auto y 300.000 dólares. Aunque, según ese hombre, la mujer luego bajó sus pretensiones, Beto no aceptó darle nada.
Un par de días después de la denuncia por las agresiones, según la mujer, llegaron dos hombres y una mujer policía hasta su casa de Rincón. “Me dijeron que eran los de Protección a la víctima y que tenía que ir con ellos. Me subieron a una camioneta. ¿Y dónde terminé? En la DDI de San Isidro (que investiga el golpe al banco). Ahí me mostraron las fotos de mi marido y ya tenían su nombre verdadero. Todo lo que siguió fue interrogatorio y escuchas telefónicas. Me pasaron grabaciones de mis conversaciones con mi marido. Y también las de él con esta chica”, contó a Clarín.
En esas conversaciones, quedaba claro que De la Torre se pensaba ir a Paraguay con la chica y sin darle nada de dinero, contaron fuentes del caso. Lo que siguió fue la declaración en la que habría dado los datos claves para detener a De la Torre. Haciendo valer su orgullo de mujer, ahora ofusca porque los medios la calificaron como una “mujer despechada” y dice que no sabía que su esposo la engañaba.
“Yo no sabía nada de todo eso. Conocía a esa chica porque era la mujer de un compañero y mi marido la ayudaba económicamente cuando estuvo preso. No tenía idea de otra relación. Yo me la pasaba en mi negocio (un locutorio) todo el día”.
—¿Pero usted supo alguna vez del robo?
—De eso ya no puedo hablar, tengo que cortar. Lo que le puedo decir es que me siento desprotegida. A mi no me defendió nadie, ni la Policía ni la delincuencia
Este contenido no está abierto a comentarios

