"Hablamos del vibrador, pero con buen gusto"
Sentados en la mesa de un bar, Gloria Carrá y Luciano Cáceres se preparan para empezar un ensayo más de En el cuarto de al lado, la obra de Sara Ruhl adaptada y dirigida por Helena Tritek que estrenarán el 11 de enero en el Teatro Apolo.
La pareja de actores vuelve a reunirse en escena para interpretar un matrimonio en el que se cuestiona la represión sexual y la imagen de la mujer en 1880: él es un científico que se propone curar la histeria femenina con un vibrador eléctrico, y ella una ama de casa que no aguanta la curiosidad cuando escucha los gritos que vienen del cuarto de al lado, donde su marido prueba el invento.
—¿Qué fue lo que los tentó de este proyecto?
GLORIA CARRA: Para mí tiene varias cosas tentadoras: la obra me encantó cuando la leí, trabajar con Luciano me encanta, la quería conocer a Helena, y el personaje es hermoso.
LUCIANO CACERES: Y el texto está buenísimo. Es de época pero además es un hecho real, y es muy nutrida en relaciones, en sexualidad, en vínculos, y todo con mucho detalle, mucha emoción y comicidad. Hay nueve orgasmos en escena pero es todo muy…
GC: …cuidado. Está todo contado de una manera muy poética, es muy lindo de ver y es muy divertida la época.
LC: Se tipificaba la histeria femenina como una enfermedad y este médico que a mí me toca hacer se empecinó en curarlo y creó el “vibrador Chatanuga”.
—¿El es un adelantado?
GC: No, él también tiene esas ideas tan cuadradas. Mi personaje es el que tiene un despertar a la sexualidad, siente mucha curiosidad de saber qué son esos ruidos, qué son esos gritos. Va investigando y dándose cuenta de que no necesita la máquina para obtener eso.
—¿Qué hace que una obra así, con conflictos de época, se pueda ver ahora?
LC: La obra está vista desde un lugar actual, porque toca todos los temas de las relaciones, que también son actuales. Y creo que eso es lo que hace que uno se ría de lo pacato de la época. Hay muchas cosas de cómo se veía a la mujer en la sociedad y también dentro de la casa.
GC: Como un adorno. La mujer era muy respetada, pero era el adorno de la casa, mucho no se movía.
LC: Y el poder de la religión, que hoy en día domina en muchas partes del mundo. En muchas cosas va a provocar identificación y mucha gracia sin caer en un lugar grosero o chabacano. Está muy claro lo que se quiere hacer con la obra y por eso estamos acá nosotros y no hay ninguna vedette ni ningún Tristán.
—¿Qué falta?
LC: Falta que llegue el famoso vibrador. Estamos trabajando con una aspiradora que alguien trajo de la casa. Para mí gran parte de mi personaje es la manipulación del aparato. Tiene ruidos, expresiones, es muy completa (risas).
—¿Qué proyectos tienen para 2012?
GC: Pol-ka hace dos unitarios y yo voy a hacer el segundo, que empezamos a grabar en mayo y sale en junio. Lo escribe Javier Daulte. Y con él también tengo un proyecto de un espectáculo con canciones con Antonio Birabent.
—Luciano, vas a estar en “Los graduados”, en Telefe.
LC: Sí, Está muy bueno el elenco y también el personaje. Es muy divertido poder actuar de fines de los 80, porque hacemos de los mismos personajes cuando eran adolescentes, así que es como hacer dos personajes, pero que se muestra desde el recuerdo, de cómo cada personaje se ve a sí mismo.
Este año, Cáceres formó parte del elenco de El Elegido, la tira de Telefe producida por Pablo Echarri y Martín Seefeld, que cosechó un promedio de 13 puntos de rating y un gran caudal de espectadores que la siguió por Internet.
—¿Cómo viviste el éxito de “El Elegido”?
LC: Bien, creo que me llegó en un buen momento, estoy muy agradecido a mi formación y a todo el laburo anterior para poder componer ese David, jugarme con todo y pasarla bien.
—¿Cómo fue el trabajo con el elenco?
LC: Primero que los productores eran actores, entonces nos dieron mucha bola a los actores. Y tanto Paola (Krum) como Pablo (Echarri), Leticia (Bredice) o Lito (Cruz), siendo los más protagónicos son todos muy buenos compañeros, entonces siempre habilitaron que crezca todo. Hay otros actores que no dejan que las otras historias crezcan. Acá, hasta los personajes más chiquitos tenían una historia con desarrollo.
—¿Te gustó actuar con Lito Cruz?
LC: Sí, lo conocía desde hace mucho tiempo, y hubo afinidad desde el principio y la mayoría de las escenas las hacíamos de una. Hacíamos lo pautado y después hacíamos más. Pedíamos que nos grabaran de una porque los dos íbamos a hacer de más y no se iba a poder repetir. Entonces los autores también se coparon y empezaron a escribirnos mucho.
—¿Te sentías identificado con la pereza, el pecado capital que representaba tu personaje?
GC: ¿En la vida? No. Luciano no para y no deja que paren los otros. A mí me encanta dormir a la mañana y él me pone un montón de cosas para hacer desde temprano, o me llena de actividades que no tengo. Yo soy muy despelotada pero soy muy creativa (risas).
LC: El único impuesto que le toca pagar a ella lo tenemos atrasado (risas).
“Nos admiramos mutuamente”
Se conocieron hace diez años actuando en una obra de Javier Daulte. Se casaron en 2008, y al año siguiente llegó Amelia, primera hija de los dos y segunda de Carrá.
—¿Cómo manejan los límites entre lo que pasa en escena y en casa?
GC: No se mezcla. A veces discutimos las escenas como un matrimonio.
LC: Una de las razones para trabajar en la obra es que podemos actuar juntos, además a los dos se nos viene un año movido de trabajo, así que queríamos aprovechar. Además, hay una admiración mutua, a mí me encanta como actriz Glo.
—¿Ayuda al trabajo el hecho de que sean pareja?
LC: Nosotros nos llevamos muy bien, nos conocemos antes que nada trabajando y siempre fuimos muy buenos compañeros.
GC: Ayuda en la comodidad de hacer un desnudo con mi marido y no con otro actor. No tengo prurito en decirle nada.
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