Habló la esposa de Barreiro: “Los centros clandestinos no eran clandestinos”
Ana Maggi, pareja del ex militar que aseguró conocer el destino de 25 desaparecidos, sostuvo que “asegurar que torturaban y secuestraban es tergiversar la historia”.
La revelación de Ernesto Barreiro, cuya veracidad aún no pudo ser comprobada por la Justicia, causó conmoción en todos los sectores. Por primera vez, un ex represor se mostró dispuesto a colaborar con los jueces y señaló el lugar donde estarían los restos de 25 desaparecidos en la provincia de Córdoba. Barreiro, conocido como “Nabo” o “Gringo” actuó durante la última dictadura en el campo de concentración de “La Perla”, bajo la órbita del Tercer Cuerpo de Ejército, dependiente del multicondenado general Luciano Benjamín Menéndez.
La “confesión” de Barreiro fue calificada como “histórica” por muchos, destacada por la presidente Cristina Kirchner y puesta de relevancia por el juez Jaime Díaz Gravier, presidente del Tribunal Oral Federal N°1, que juzga a Barreiro y a otros represores en la llamada “megacausa La Perla”.
Ana Maggi, la esposa de Barreiro, visitó los estudios de InfobaeTV, donde se refirió a las declaraciones de su marido y dio su visión sobre lo ocurrido en los años 70. “Cuando hablamos de esa época, se dice que los militares secuestraban, torturaban y tenían centros clandestinos, pero esto no era así. Eso es tergiversar la historia. Los militares capturaban al enemigo. Tenían prisioneros a sus enemigos y los centros clandestinos no eran clandestinos. Eso se fue tergiversando por el maldito silencio de los militares”, aseguró la mujer.
La mujer del ex represor consideró que en el país “se vivió una guerra” y que la confesión de Barreiro ante la Justicia “abre el camino de la concordia que tanta falta les hace a los argentinos, porque se comienza a conocer la verdad”. Según Maggi, se trataría de “la verdad histórica completa”, y no aquella “sesgada” que permitiría “romper con el relato oficial que le conviene al Gobierno para condenar a los militares”.
Maggi no dudó sobre la veracidad del testimonio de su esposo sobre el destino de los restos de 25 asesinados. “Conociéndolo, hay que confiar en cualquier actitud que tome Ernesto. Como expresé, él es un soldado de honor. Tiene coraje y es muy inteligente. Todo lo que haga va a ser en beneficio de todos y de la patria”, señaló al respecto. Las revelaciones de Barreiro abrieron otro interrogante: ¿Existen listas más completas de desaparecidos? El tribunal que juzga lo ocurrido en Córdoba calcula que fueron casi mil las personas asesinadas en “La Perla”.
Consultada sobre esto, Maggi dijo que “hay que preguntarle a él”, que “está dispuesto a hablar con los medios”. Por otro lado, criticó al Gobierno y su política de derechos humanos y se refirió a los militares que cumplen penas por delitos de lesa humanidad. Dijo que ya murieron 275 militares detenidos “por abandono de persona” y que lo dicho por Barreiro “tiene que ver con la propia necesidad de las víctimas del terrorismo que necesitan saber quiénes fueron los asesinos de sus hijos”. “Por ejemplo, quién asesinó a la hijita de Viola (en Tucumán en 1974). Falta información de quiénes son los asesinos de (José Ignacio) Rucci”, agregó.
“El kirchnerismo no quiere que se sepa esto; es una verdad a medias, que es más una mentira que una verdad. Ellos sólo hablan de los delitos de lesa humanidad cometidos por los genocidas, pero ¿quiénes son genocidas? ¿Esto no es genocida?, se preguntó. “En una guerra hay ganadores y vencidos. Quien vence y quien es vencido. No soy militar pero hablo como esposa de un militar; hija de un militar. En Argentina hubo una guerra”, aseveró.
Según Maggi, los juicios contra los militares tienen como objetivo un rédito monetario. “El objetivo de la política de derechos humanos del Gobierno es el negocio. Usan todo el dinero que reciben de las organizaciones de DDHH para hacer estos juicios. Lo manejan a su antojo. Ocultan información y la manejan de acuerdo a lo que les conviene”, remarcó. Culpó, asimismo, a los mandos altos del Ejército por “no hablar” y los acusó de “no responder” como sí lo hizo su esposo.
La esposa de Barreiro dijo que incluso habló con el primer dictador del Proceso, Jorge Rafael Videla, para cuestionarle “la figura del desaparecido”. “Le pregunté por qué habían decidido esa figura y nunca tuvo una respuesta”, afirmó.
“Mi marido nunca estuvo de acuerdo con los desaparecidos ni muchos otros militares. No hay que matar a nadie, pero en la guerra se mata o se muere. Hay prisioneros de guerra. Se los juzga por traidores a la patria y se los fusila”, manifestó. “Eso se intento en Córdoba a través de (Luciano) Menéndez, pero Videla se opuso. No sé sobre los crímenes de guerra cómo se clasifican. Hay leyes para guerra y para la paz.
Finalmente, y al ser consultada sobre qué haría si alguna de sus hijas fuera desaparecida, dijo: “Si mi hija hubiera desaparecido, hubiera luchado aún más por las personas que hoy buscan a sus parientes, pero con la diferencia de que no hubiera mentido ni robado ni me vendería por un discurso falso”.
Fuente: Infobae
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