HABRÁ BALLOTAGE EN TIERRA DEL FUEGO
La reelección del gobernador menemista Carlos Manfredotti en Tierra del Fuego quedó en jaque a pesar de la leve ventaja que obtenía anoche sobre el candidato del Frente de Unidad Provincial (FUP), Jorge Colazo, quienes se enfrentarán el próximo domingo, por segunda vez consecutiva, como ocurrió en 1999, en un ballottage.
Escrutado el 68,33 por ciento de los votos, Manfredotti obtenía 10.415 sufragios (30,4%) y Colazo le seguía con 7580 votos (22,2%).
La posibilidad de que el arco opositor forme un frente anti-Manfredotti en la segunda vuelta, como ocurrió en el plano nacional con el ex presidente Carlos Menem, cobraba fuerza a medida que avanzaba el escrutinio (de lo que se informa por separado).
El buen resultado electoral alcanzado por el Movimiento Popular Fueguino y ARI en estos comicios marcarían una inclinación decisiva en la segunda etapa electoral.
Sobre todo porque en el último tramo de campaña, el MPF apeló a un discurso duro para diferenciarse del justicialismo, aliado ocasional en 1999, acusando a Manfredotti de haber “fundado un reino en lugar de un Estado” y porque ARI, por medio de la candidata a gobernadora Fabiana Ríos en la Legislatura provincial, encarnó una marcada oposición al Gobierno y a “los partidos tradicionales que son sus socios políticos”.
Los comicios de ayer se polarizaron más por ciudad que por partidos o candidatos. Cada mesa que se escrutaba en Ushuaia ubicaba a Manfredotti triplicando en votos a Colazo, pero cada mesa abierta en Río Grande daba el triple de votos al senador radical sobre el actual mandatario fueguino. Así, la demora en el escrutinio definitivo de las mesas en Río Grande impedía conocer una tendencia oficial del resultado electoral.
Una vez deducido el resultado por medio de sondeos en boca de urna realizados por el Gobierno, Colazo y Manfredotti comenzaron a trazar las líneas discursivas que emplearán durante los próximos días para sumar votos.
El gobierno buscará instalar en la opinión pública que la fórmula del FUP, integrada por Colazo y el empresario justicialista Hugo Cóccaro, ambos de Río Grande, representan la “división” de la sociedad fueguina, al contrario del “proyecto unificador” de Manfredotti.
Además, como estrategia de campaña, Manfredotti podría anunciar esta semana cambios en la tercera línea del gabinete como forma de advertirle a la ciudadanía que lo castigó con el voto que en la segunda etapa, en caso de ganar, presentará cambios.
El vicegobernador Daniel Gallo recurrió a “la historia frentista del peronismo” para deslizar una convocatoria a los partidos que quedaron afuera del ballottage a sumarse al “proyecto provincial” y negó la posibilidad de que se construya un frente contra Manfredotti, como el que neutralizó el ascenso de Menem, porque “ni nosotros somos Menem, ni Tierra del Fuego es el país, ni el otro candidato es (Néstor) Kirchner”.
Voto castigo
En cambio, el legislador radical Alejandro Vernet, jefe de campaña de Colazo, que vio en estos comicios “un voto castigo del 70 por ciento de los electores que votaron contra el Gobierno”, aseguró que el 29 de junio “no competirán dos ciudades sino dos proyectos: el del oficialismo y el de la oposición”.
Manfredotti, que cambió de lugar de votación y desconcertó a los periodistas que lo aguardaban a las 13 en la Escuela 13 de Ushuaia, donde votaba habitualmente, señaló ayer que el voto otorgado por los electores representa “una oportunidad para que corrijamos nuestros errores porque hemos hecho muchas cosas, algunas bien y otras mal, pero siempre condicionados por la crisis nacional que también afectó a la provincia”.
En cambio, dijo que si debe enfrentar una derrota electoral el próximo domingo, quien lo suceda “encontrará una provincia ordenada, y si fracasa, no será por causa nuestra sino por propia responsabilidad”.
Los fueguinos deberán esperar otros siete días para elegir al gobernador número 54 de su historia, con la salvedad de que los primeros 42 fueron marinos designados desde Buenos Aires, los ocho siguientes fueron delegados de los presidentes nacionales elegidos a partir de 1983, hasta la provincialización de la isla, en 1991, cuando los fueguinos empezaron a elegir sus propias autoridades.
Pero Colazo aseguró que en el ballottage los electores se pronunciarán entre “el gobierno de unos pocos, que generó desinversión en educación y salud pública, y una nueva forma de hacer política”.
Los comicios empezaron con un retraso de 50 minutos en algunas mesas de Ushuaia debido a la controversia generada por la falta de documentación electoral y los padrones equivocados que tenían algunos fiscales.
El fantasma de un posible fraude, de la mano de los denominados “votos cadena” o con la presencia de documentos de identidad apócrifos, causó tensión entre las autoridades de mesa y los fiscales que guardaron un excesivo celo a la hora de firmar sobres y controlar la validez del voto de cada elector, lo que demoró el desarrollo de los comicios.
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