HABRÁ FUERTES CAMBIOS EN EL GOBIERNO LUEGO DE LAS ELECCIONES
El Presidente prepara el relanzamiento de su Gobierno. Mientras hace campaña, tarea que le absorbe la mayor parte del tiempo, Néstor Kirchner piensa también en cómo integrará su nuevo gabinete una vez concluido el proceso electoral del 23 de octubre próximo.
Dos o tres semanas después de la votación hará las modificaciones en su equipo, que incluyen tres ministerios decisivos: Relaciones Exteriores, Desarrollo Social y Defensa. Se podría sumar un cambio en el Ministerio de Economía, que conduce Roberto Lavagna.
Sólo con los resultados electorales en la mano avanzará en el armado del nuevo gabinete, según confirmaron a LA NACIÓN altas fuentes de la Casa Rosada.
Kirchner aún no tiene los nombres de los reemplazantes del canciller Rafael Bielsa ni de los ministros Alicia Kirchner (Desarrollo Social) y José Pampuro (Defensa), pese a que suele decir a sus allegados que él siempre guarda en secreto algún nombre.
En el caso de la Cancillería, quedó relegada la posibilidad de que Carlos “Chacho” Alvarez reemplace a Bielsa. Pesó demasiado la repercusión negativa en la opinión pública (según algunos sondeos) que tuvo esa iniciativa. Por el mismo motivo, el ex vicepresidente también dejó de ser mencionado como sucesor de Eduardo Duhalde al frente del Mercosur, otra variante que se analizaba en la Casa Rosada.
La hipótesis de que Roberto Lavagna sea designado al frente de la Cancillería todavía existe, dijeron dos ministros a LA NACIÓN.
Altas fuentes gubernamentales comentaron que el ministro de Economía alcanzó hace dos años una suerte de acuerdo con Kirchner por el cual dejaría su cargo y pasaría a la Cancillería después de que se cumplieran los objetivos centrales de su plan económico.
Hace pocas semanas se habló mucho sobre la salida de Lavagna de Economía como una de las consecuencias institucionales de la ruptura política entre Kirchner y Eduardo Duhalde. Después, sin embargo, el Presidente y el titular del Palacio de Hacienda volvieron a encauzar su relación, durante una charla en la que quedó explicitada la postura de Lavagna de no mezclarse en la pelea política de la provincia de Buenos Aires.
Kirchner, a su vez, no le exige a Lavagna que se distancie de su anterior jefe político. La “reconciliación” hizo que algunas fuentes del gabinete comentaran que, si Lavagna finalmente fuera a la Cancillería, sus sucesores podrían ser Javier González Fraga, Mario Blejer, Martín Redrado (titular del Banco Central) o Felisa Miceli (presidenta del Banco Nación).
En un escenario sin Lavagna se analiza desdoblar el Ministerio de Economía en una Secretaría de Hacienda y en otra de Finanzas, para cumplir así con un viejo sueño del Presidente, que suele decir: “El ministro de Economía siempre seré yo”.
Todo dependerá de la evolución de la relación de Kirchner y de Lavagna en los próximos 90 días.
¿SE QUEDAN?
Alicia Kirchner siempre destacó que no quería ser candidata hasta que su hermano, el Presidente, le dijo que había que volver a Santa Cruz para llevar el apellido y asegurarse un triunfo, después de que la senadora Cristina Kirchner se postuló por Buenos Aires y la familia se quedó sin candidato en su tierra natal.
La ministra ya empezó a hacer campaña en Santa Cruz y tiene planificado ir todos los fines de semana a su provincia para realizar actos y actividades institucionales, según contó a LA NACIÓN el Gbernador de Santa Cruz, Sergio Acevedo.
El Ministerio de Desarrollo Social es decisivo para la administración Kirchner; por eso puso allí a su hermana. Ahora, según trascendió, el Presidente duda sobre su reemplazo, lo que alentó las versiones sobre la posibilidad de que Alicia Kirchner finalmente no asuma la banca de senadora y se quede en el cargo. La ministra no quiere hablar del tema, informó su vocero.
Otro ministro contó a LA NACIÓN que si Alicia Kirchner asume una banca en el Senado podría llegar a Desarrollo Social la actual directora del PAMI, Graciela Ocaña.
En el caso del Ministerio de Defensa, Kirchner tiene un problema porque no le sobran candidatos para reemplazar a José Pampuro, el compañero de fórmula de su esposa.
Según pudo saber LA NACIÓN, pese a que Pampuro dijo que pedirá licencia para hacer campaña, habría tenido una conversación con el Presidente en la que éste le habría sugerido esperar lo máximo posible. Kirchner no descarta dejarlo en el cargo, idea que no le agrada al funcionario, a quien aún le pesa en la intimidad la decisión de haber abandonado a Duhalde.
La instrucción presidencial a todos sus funcionarios-candidatos es quedarse hasta el 10 de diciembre. Instrucción que fue violentada por Horacio Rosatti, hasta hace unos días ministro de Justicia, que presentó su renuncia tras haberse negado a ser candidato a diputado por Santa Fe, como pretendía el Presidente.
El otro cargo importante que debe resolver el Presidente es el de titular de la Anses, hoy a cargo de Sergio Masa, candidato a diputado por el kirchnerismo bonaerense.
EL PODER EN EL CONGRESO
Desde que definió su ruptura con Duhalde, Kirchner piensa también cómo armará su esquema de poder en el Congreso, donde no esperó a las elecciones y alentó el desplazamiento del diputado José María Díaz Bancalari de la conducción del bloque peronista, porque éste había decidido acompañar a Hilda Duhalde en la fórmula del PJ bonaerense.
Con ese objetivo logrado, Kirchner tiene en mente un esquema en el Congreso para desplazar al duhaldismo de los lugares de poder.
Desde diciembre, con los resultados electorales en la mano, varios hombres se disputarán el sillón de Díaz Bancalari: entre otros, el diputado Jorge Argüello, Juan Manuel Urtubey y Osvaldo Nemirovsci.
Para reemplazar a Eduardo Camaño, presidente de la Cámara de Diputados y hombre de Duhalde, en la Casa Rosada propondrían a Alberto Balestrini, actual intendente de La Matanza y primer candidato a diputado por el Frente para la Victoria en la provincia de Buenos Aires.
Si Kirchner elige a otro hombre para presidir la Cámara baja, Balestrini asumiría la conducción del bloque.
Eduardo Camaño dijo a LA NACIÓN que esperaba que el kirchnerismo también buscaría desplazarlo, pero advirtió que hay que esperar a las elecciones para medir fuerzas, ya que el nombre del presidente de Diputados se somete al voto de los propios legisladores.
Kirchner está concentrado en la campaña y, de hecho, en el despacho presidencial se analizan todas las semanas distintas encuestas, sobre todo, en Buenos Aires. Sin embargo, Kirchner también piensa que después del 23 de octubre deberá redefinir su gobierno frente a un nuevo escenario político.
Ese es el otro gran desafío.
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