HABRÍA MENTIDO UN MENOR QUE SE ADJUDICÓ UN CRIMEN
El sábado 4 de junio un tiro por la espalda terminó con la vida de Juan Marcelo Daperno. El cadáver de este hombre, muerto a los 30 años de edad, fue encontrado en un pasillo de calle Avellaneda al 8100.
En los primeros momentos nada se supo respecto del matador, pero un par de semanas después un menor, de 13 años de edad, se haría cargo del crimen.
Entonces, en sede policial el chico ofreció detalles del caso como sólo el matador estaría en condiciones de hacerlo. No obstante, en la justicia se instaló una sospecha: el menor que se autoincriminaba podría haber mentido con intención cubrir a los verdaderos asesinos que, en tanto mayores de edad, serían pasibles de severas condenas.
De acuerdo a instrucciones impartidas por la autoridad judicial, los agentes de Investigaciones de la URI profundizaron la pesquisa y así fue que llegaron hasta un tal Castellano, lo apresaron y secuestraron un revólver 22 que tenía en su poder.
Arma mortal
El arma resultó ser aquella de la cual partieron los disparos que terminaron con la vida de Daperno. Luego, en su descargo, el detenido diría que ese revólver le había sido entregado por otro sujeto, como él, mayor de edad.
Los agentes escucharon al detenido casi al mismo tiempo que el chico alojado en el Pabellón Juvenil de Coronda admitía que ciertamente había mentido cuando se hizo cargo del crimen.
Ahora, la justicia estaría en condiciones de develar lo ocurrido el sábado 4 de junio en Avellaneda al 8100, cuando lo novedoso y alarmante del caso es que, quien puso en manos de Castellano el arma usada para ultimar a Daperno, es el propio padre de ese chico que -en medio de un cuadro depresivo-, está alojado en Coronda.
Todo sumado, los agentes de Investigaciones apresaron al padre del menor y ahora andan tras los pasos de un tercer malviviente, un sujeto que formaría en uno de los más conocidos clanes de Guadalupe Norte.
Este contenido no está abierto a comentarios

