HACE MENOS DE UNA SEMANA HABÍA DENUNCIADO AMENAZAS
La asesinada dirigente de las meretrices rosarinas, había efectuado el sábado pasado una denuncia por amenazas a una compañera.
La nota completa, decía:
La denuncia que una trabajadora sexual radicó ayer en Tribunales contra la División Moralidad Pública de la Unidad Regional II dejó a la luz dos situaciones que, si las autoridades toman el tema, tiene suma gravedad institucional: que un policía cobraba regularmente dinero a esta mujer para permitirle prostituirse y que desde esa dependencia le anticiparon que la perseguirían si se integraba a la asociación gremial que nuclea a las mujeres de su oficio, Ammar (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina).
Stella Maris Longoni, es viuda, tiene 29 años y tres hijos. Según denunció en la Fiscalía número 1, y repitió luego ante este diario, el miércoles a la noche fue detenida por agentes de Moralidad Pública mientras ejercía la prostitución junto con dos compañeras en la esquina de San Lorenzo y Alsina.
Longoni manifestó su “sorpresa” por el arresto porque, según adujo, “le había pagado la cuota semanal de cincuenta pesos para no tener problemas” a un policía de esa misma dependencia. “Una vez que me trasladaron a la sede de Ovidio Lagos al 5200 me dijeron que este policía no trabajaba más allí. Y cuando les advertí a gritos que me iba a integrar a Ammar para no sufrir más atropellos, me dijeron que, en ese caso, iba ir presa todos los días”, contó esta joven, que añadió haber sido “zamarreada y forreada” por los uniformados. Y también admitió su “temor” por las represalias que la policía podría tener hacia ella en el futuro.
“Soy madre de tres chicos y no sé qué voy a hacer porque me da miedo volver a la parada y que me vuelvan a detener”, afirmó. Según planteó la mujer, desde hace siete años “pagaba una coima a Sergio Bermejo, un policía que hasta hace poco formaba parte de la división de Moralidad Pública, para poder trabajar tranquila” en una de las paradas habituales que existen en cercanías a la Terminal de Ómnibus, según relató.
“Inclusive, le di la cuota la semana pasada, pero después que me detuvieron me aclararon que no trabajaba más en ese lugar”, prosiguió.
Siempre de acuerdo a la misma versión –este diario procuró en vano comunicarse ayer con autoridades de Moralidad Pública–, una vez que Longoni fue derivada a la Jefatura policial, se le comunicó que “no había ningún arreglo” que le posibilitara ejercer la prostitución en la vía pública. En buen romance, esa afirmación brindada por un funcionario policial significaría el reconocimiento implícito de que antes sí cabía esa opción.
Longoni siguió con su relato: dijo que montó en cólera y advirtió que realizaría la denuncia correspondiente. “Pero lo que más me llamó la atención –dijo– es que uno de los responsables de la dependencia me llevó a una habitación aparte y me sugirió que no hiciera ninguna denuncia porque él mismo le iba a decir a Bermejo que no me pidiera más plata”, afirmó la trabajadora sexual, quien el miércoles estuvo detenida desde las 22.30 hasta las 12.30 del día siguiente. Según observó, no corrieron la misma suerte dos de sus compañeras, que fueron detenidas con ella en el mismo procedimiento. De acuerdo a la interpretación de Longoni, “ellas quedaron presas hasta el día siguiente porque no se quejaron”. Contrariamente, la postura de la mujer fue dar pelea ante un hecho que consideró “un total abuso” ya que les advirtió a los uniformados que iba a acudir a las integrantes de Ammar para no tener que seguir sufriendo “atropellos” de esa índole. Pero a pesar de que logró salir en libertad en dos horas, fue destinataria de palabras que interpretó como “una amenaza”, proveniente del mismo que la había detenido en Alsina y San Lorenzo.
“Cuando me largaron , ese agente me dijo que, si bien quedaba libre ese día (el miércoles), la noche siguiente me iban a ir a buscar a la misma parada para detenerme y llevarme presa. Como tengo mucho miedo, ayer (jueves) no pude ir a trabajar y la verdad es que no sé quien le va dar de comer a mis tres chicos porque no tengo a nadie más a quien recurrir”, concluyó la joven con desesperación.
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