HACE SEIS AÑOS COBRAN LA MITAD DEL SUELDO PARA EVITAR EL CIERRE DE LA ESCUELA
La crisis del establecimiento comenzó en el 2001 a tono con la debacle económica del país. Los dueños del Colegio del Sur, ubicado en Regimiento 11 y San Martín, pensaron en cerrar el establecimiento al darse cuenta de que las cuentas en rojo se habían acumulado demasiado. Fue allí que docentes, porteros y administrativos formaron una asociación de 80 personas que decidió seguir adelante con el proyecto educativo que alberga hoy a 579 alumnos. La idea implicaba cobrar la mitad de sus salarios. Así trabajó todo el personal los últimos seis años; en este lapso nunca cobraron aguinaldo y según dicen “jamás” trabajaron a media máquina, sino “al cien por cien”. No dan más. Quieren que el Ministerio de Educación de la provincia les dé las 362 horas cátedra y 25 cargos que necesita esta institución que tiene desde nivel inicial hasta escuela para adultos, es reconocida por su labor pedagógica y nunca fue subvencionada por el Estado.
Susana Cappiello, Noemí Bordi y María de los Angeles Plate son las tres directivas que recibieron ayer formalmente a La Capital. Pero cuando se habló de hacer la foto, el equipo se amplió: allí posaron varias docentes, porteros y administrativos del colegio, apenas una parte del total del personal que sostiene el establecimiento con el 50 por ciento de su salario. Y obviamente se colaron los chicos, quienes a espaldas de los docentes hicieron las típicas muecas de la instantánea escolar.
VARIOS PEDIDOS DE AYUDA
Las directivas contaron que en varias oportunidades reclamaron ayuda al Ministerio, pero sólo consiguieron que el año pasado les dieran 2 cargos y apenas 50 horas cátedra.
“Hoy nos sostenemos únicamente con la cuota que pagan los chicos (va desde los 60 a los 90 pesos mensuales), de allí sacamos el dinero para la mitad de nuestros sueldos y el mantenimiento total del edificio, pero si contáramos con la ayuda de la provincia, podríamos comprar ventiladores y estufas, y haríamos mejoras en las aulas”, remarcaron.
Las docentes son sus propios patrones e ironizan con la situación. “Les explicamos a los alumnos que no hacemos paro, no porque no acordamos con las reivindicaciones de nuestros colegas de educación privada, sino porque somos nuestra propia patronal”, destacaron.
El personal se acostumbró a no cobrar aguinaldo, pero logra mantener el sueldo en los meses de enero y febrero por la abultada matrícula de alumnos. La prueba está en la puerta misma del establecimiento, allí cuelga un cartel que reza: “No hay más vacantes, ni en sala de 5 años, ni en EGB1, ni en EGB2”.
Es que el “colegio es muy valorado por la gente de este barrio de trabajadores, es uno de los pocos no confesionales y privados de Tiro Suizo, y ofrece un proyecto institucional excelente, que entre otras cosas incorpora en todas sus aulas a chicos con capacidades diferentes”, subrayó la vicedirectora Plate.
Pero también se realizan talleres gratuitos en el turno tarde, como el de natación y ajedrez; se capacita para las olimpíadas de matemática y organiza cada año la Feria de las Naciones”, subrayó Bordi, la directora de EGB3 y polimodal.
La oferta educativa del establecimiento ha sido alentada por el propio Ministerio de la provincia. “Han reconocido que hacemos un buen trabajo”, aseguró Cappiello, la directora de inicial y EGB1 y 2, mostrando una nota de la ministra Adriana Cantero de Llanes, de la época en que era supervisora. “Pero -agregó- no nos han ayudado con los fondos para sostenerlo”.
El Colegio del Sur se abrió en 1991, en un edificio de Anchorena y San Martín, con apenas 90 chicos (tres cursos de primer año). Se creó cuando un grupo de docentes de una escuela pública del barrio (la Dr. Luis María Drago) cayó en la cuenta de de que el barrio necesitaba otro establecimiento no confesional.
“Era otra época, la clase media podía enviar a sus chicos a la escuela privada y optó por esta escuela para no tener que llevar a sus hijos al centro, pero luego el panorama cambió y llegamos a la aguda crisis del año 2001”, analizó Cappiello.
En ese crítico momento económico fue que se formó la Asociación del Sur, una entidad civil sin fines de lucro. La conformó todo el grupo -docente y no docente- dispuesto a “jugarse por un colegio que ya había dado sobradas muestras de su capacidad de educar”, sostuvieron las directivas, quienes se negaron a dar sus nombres pero aseguraron que por entonces, desde la cartera educativa les habían dicho que “si el negocio no funcionaba, debían cerrarlo”. Bordi recordó ese momento y dijo: “Nosotros no pensamos a la institución como un negocio, ni en ese momento, ni ahora, lo pensamos en función de la educación de los chicos”.
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