HALLAN 12 PISTAS DE ATERRIZAJE CLANDESTINAS PARA LOS “NARCOS” EN EL LÍMITE SANTAFESINO – SANTIAGUEÑO
La declaración de un narco santafesino ante un juez federal de Reconquista derivó en el hallazgo de 12 pistas de aterrizaje clandestinas en el sur de Santiago del Estero, ubicadas a pocos kilómetros del límite con Santa Fe. Se trata de caminos de tierra apisonada de más de 400 metros, trazados en el medio del campo, donde aterrizan avionetas cargadas con droga o cigarrillos de contrabando. A raíz de ese descubrimiento y de una serie de reveladoras escuchas telefónicas, un juez santiagueño apresó el viernes pasado a dos policías de esa provincia acusados de liberarles la zona a los distribuidores de droga.
Las doce pistas de aterrizaje no autorizadas fueron fotografiadas por efectivos de la Policía Federal que sobrevolaron la zona. Tienen hasta 700 metros de largo y funcionan en estancias ubicadas a unos 20 a 40 kilómetros de la provincia de Santa Fe. El viernes, de hecho, fue detectada otra pista clandestina en el extremo norte santafesino.
La investigación que permitió el hallazgo fue encabezada por el juez federal de Reconquista, Virgilio Palud. En su entorno destacan que el magistrado no delega operativos en la Dirección de Drogas Peligrosas de la provincia. En su equipo de investigadores se encuentran agentes de la Federal y sólo algunos policías santafesinos. Los investigadores aseguran que desde hace tiempo informan a las más altas autoridades de la policía santafesina que existen innumerables pistas informales de aterrizaje en departamentos del norte. No obstante, la jefa de la fuerza, Leyla Perazzo, sostiene que sólo hay detectadas cuatro pistas clandestinas en el norte provincial.
El hallazgo en Santiago robustece lo que lugareños e integrantes de fuerzas de seguridad afirman desde hace tiempo: que los cinco departamentos ubicados al norte del río Salado, en Santa Fe, son una inmensa pista de aterrizaje para contrabandistas. Aunque el uso del cielo para el tráfico de drogas no es novedad, lo impactante del hallazgo es que respaldó, con fotos y evidencia material, lo que hasta el momento era sólo una verdad a voces.
Los investigadores creen que las pistas detectadas son sólo la parte visible de un negocio mucho más vasto e inasible. Es que las avionetas que llegan al país con material de contrabando no necesitan de un camino delimitado para aterrizar. Se las arreglan en cualquier extensión de tierra que tenga más de 400 metros. De hecho, el último vuelo ilegal detectado en suelo santafesino fue el de una avioneta que aterrizó sin problemas al costado de un arroyo seco. “Esta situación es vox pópuli en la zona pero nadie hace nada”, planteó ayer a La Capital un calificado investigador del narcotráfico en la provincia.
Las 12 pistas clandestinas santiagueñas fueron localizadas como resultado de una investigación que comenzó en octubre del año pasado, con el secuestro de 456 kilos de marihuana en la ciudad de Ceres, en el departamento San Cristóbal. El procedimiento fue ordenado por el juez Virgilio Palud a poco de asumir al frente del juzgado federal de Reconquista. Su antecesor, Eduardo Fariz, se encuentra suspendido y enfrenta un juicio político por mal desempeño de sus funciones.
El operativo se desplegó el 8 de octubre último. En base a una serie de escuchas telefónicas previas, agentes de la Policía Federal llegaron hasta el casco de una estancia ubicada entre el acceso a Ceres y la ruta nacional 34. Allí secuestraron la marihuana compactada y apresaron a un hacendado, su esposa y un hombre de nacionalidad paraguaya. Los tres fueron procesados por comercialización de estupefacientes, siguen presos y pronto serán sometidos a juicio.
La droga, distribuida en panes, había ingresado al país en una avioneta que aterrizó en una pista del sur de Santiago del Estero, en la localidad de Agua Salada, a 40 kilómetros de Ceres. A la hora de declarar, el hacendado precisó que el destino de la droga incautada eran las provincias de Mendoza y Córdoba. La carga de marihuana que sobrara, dijo, sería repartida en territorio santafesino. “El es un eslabón menor de la cadena. A él le pagaban por recibir la droga y almacenarla. Es muy difícil llegar a los que envían la droga”, precisó una fuente de la causa.
Al detenido, según fuentes judiciales, le incautaron documentación con una serie de coordenadas de vuelo. Con esa información, el juez Palud ordenó un relevamiento aéreo para determinar cuáles eran los puntos aptos para el aterrizaje. Así se llegó, ahora, a determinar la ubicación de las pistas “delimitadas”.
Las 12 pistas clandestinas que fueron fotografiadas se encuentran en los departamentos santiagueños de Rivadavia, Aguirre, Mitre, Belgrano y Quebrachos. Algunas habían sido trazadas en el medio de estancias como La Rosadita, Dos de Enero y Camino Alto.
“Las pistas, en realidad, son millones. Cualquier extensión llana es una pista. La policía no tiene lugares útiles para esconderse y si los aviones llegan a ver a alguien en tierra no aterrizan. Por eso lo que hacemos es dejar que el avión se vaya y confiscar la carga una vez que la depositan”, confió un investigador que describe como terreno apto para aterrizar cualquier superficie plana de tierra de más de 400 metros.
Los aviones ingresan cigarrillos o droga con una frecuencia variable: “Hay varias bandas operando, pero pueden llegar a bajar cada quince días. El problema es que no existe ley que posibilite el control. La Fuerza Aérea puede detectar el vuelo, pero no tiene poder de policía. Los radares sólo sirven para hacer una estadística”, sostuvo ayer la fuente del juzgado federal.
Los aviadores suelen pactar el descenso con los puesteros. En ocasiones esto ocurre sin que los dueños de los campos (la mayoría residentes en Buenos Aires) sepan del uso alternativo que se hace de sus tierras, donde “todo el mundo sabe que esto pasa, pero todo el mundo mira para otro lado”.
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