HALLAN A UN HIJO DE DESAPARECIDOS QUE FUE APROPIADO POR UN POLICÍA
Sin poder dejar de llorar, Héctor Cabandié abrazó a Juan, el sobrino que buscó durante 25 años y que su hermana Alicia tuvo en brazos tan sólo 22 días luego de traerlo al mundo en los sótanos de la ESMA. Hoy, ella es una más de los desaparecidos. Juan fue apropiado por un oficial de la Policía Federal con quien vivó un cuarto de siglo, hasta que buscó su verdadera identidad y, según se anunció ayer, se convirtió en el nieto número 77 recuperado por las Abuelas de Plaza de Mayo.
El reencuentro con la familia fue el lunes por la tarde y ayer se realizó una conferencia de prensa para anunciar la “liberación” de Juan, según calificó Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas.
El secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde, acompañó a Carlotto en el anuncio y luego fue a los Tribunales Federales para, en nombre del gobierno de Néstor Kirchner, pedir la captura del raptor. Se estima que el juez federal Jorge Urso pediría la detención en las próximas horas.
El 23 de noviembre de 1977 Damián Abel Cabandié y Alicia Alfonsín fueron llevados al centro de detención El Banco. Luego Alicia fue alojada en la “pieza de embarazadas” de la ESMA y en marzo de 1978 el obstetra del Hospital Naval, Jorge Luis Magnacco, la asistió para el nacimiento de Juan, contaron las Abuelas.
El caso Alfonsín de Cabandié fue uno de los que llevaron a prisión en 1998 al ex dictador Jorge Videla y al ex almirante Emilio Massera, en el marco de la causa penal por robo sistemático de bebés.
Hasta hoy Juan tenía otro nombre, el que le puso la familia que se lo adueñó. Su identidad no se dio a conocer, ni la de los captores, para evitar que éstos se fuguen. Juan fue “maltratado física y psíquicamente” por el padre, que tenía una función y un sobrenombre dentro de la estructura de la represión. “Es un hombre peligroso”, comentó Carlotto.
La familia cuenta que Juan sospechó, entre otros motivos, porque su nacimiento no sucedió en un sanatorio privado, como ocurrió con su hermana, sino en un hospital público que no era el que usan los policías. Entonces buscó fotos de su madre embarazada de él. No encontró. Cuando le preguntó si él era su hijo ella le contestó que sí pero de una manera que le dejó más dudas aún.
Finalmente, Juan era amigo de los mellizos apropiados por la familia Miara (ver La relación…) porque los padres eran amigos entre sí, y al develarse ese caso sus sospechas crecieron más aún. Entonces recurrió a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad y a Abuelas. En octubre realizó un examen de ADN y la sangre reveló la identidad de sus padres.
Héctor, tío de Juan, contó a Clarín que las familias también buscaban a aquel bebé y que cuando le avisaron que había novedades no imaginó algo tan impactante. Desde Abuelas los convocaron a una reunión el lunes por la tarde. A las 18 apareció Juan. Lo recibieron con aplausos y lágrimas. Y conversaron toda la tarde. Juan llegó acompañado de su hermana, hija de los captores, quien lo apoyó en la búsqueda y recibió agradecimiento de la familia biológica de su hermano.
Según las Abuelas de Plaza de Mayo, estos logros incentivan a otros otros jóvenes que tienen dudas a preguntar por su identidad.
El caso de Juan es el número 77 de 500 niños sustraídos a sus familias o nacidos en cautiverio, cuya recuperación se busca.
“No se parece tanto a mí sino a mi hermano Ricardo”, comentó emocionado Héctor. Para la mamá de Alicia, Nancy Alfonsín, Juan se parece a un hermano de Alicia, el tío Edy.
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