HALLAN AHORCADO AL ROSARINO QUE ASESINÓ A TRES FAMILIARES EN BRASIL
El joven rosarino que el sábado asesinó a su esposa y a sus suegros en la ciudad brasileña de Porto Alegre fue encontrado ahorcado en la cárcel donde estaba alojado. El cuerpo sin vida de Luis Sebastián Zanuzzi, que tenía 29 años, fue hallado ayer a las 15.15 en la celda del Presidio Central de esa ciudad, donde estaba sin compañía, colgado del jirón de una manta, según fuentes oficiales. Las autoridades judiciales y policiales de la capital del estado de Rio Grande do Sul señalaron que no divulgarán mayores detalles del caso hasta que la autopsia establezca las causas del deceso.
La noticia no sólo causó estremecimiento en Porto Alegre. En la calle Agrelo al 700 de barrio Sarmiento, donde el joven había vivido toda su vida hasta emigrar hace cinco años a Brasil, los vecinos que lo conocieron y que apenas se reponían de la sorpresa de los homicidios quedaron azorados anoche por esta última novedad. Aunque nadie como su familia: la abogada Laura Zanuzzi se enteró de la muerte de su hermano a través del llamado de un periodista brasileño. Abrumada, la mujer recibió la confirmación del hecho a través de la Cancillería. Dijo que dejará el caso en manos del abogado oficial y del consulado argentino en Porto Alegre y que espera que todo lo relativo al aparente suicidio sea “completamente esclarecido”.
Sebastián concretó el triple homicidio entre las 9 y las 10 de la mañana del sábado pasado. Según la investigación de la policía portoalegrense, primero disparó con un revólver de calibre 32 contra sus suegros: Jorge Luiz Ullmann, de 60 años, propietario de una empresa de equipos de aire acondicionado, y su mujer Gilda Buratto, de 58 años. Cuando su esposa Sharon Ullmann, de 30 años, corrió al escuchar los balazos, él la alcanzó de un martillazo en la cabeza, luego la apuñaló en el cuello y finalmente la remató de un disparó en la cara. Después de esó apiló los cuerpos en una despensa del departamento donde vivían, en el elegante barrio Moinhos de Vento, de clase media alta. Con ladrillos y cemento, construyó enseguida una pared de medio metro para ocultar los cadáveres. Finalmente se hospedó en un hotel de categoría, donde lo ubicó la policía.
En el presidio
Ayer a las 14.55, un celador penitenciario encontró en situación normal a Sebastián, que estaba alojado en soledad en una celda con capacidad para ocho personas. La siguiente ronda del guardia fue a las 15.15. En ese momento divisó su cuerpo bamboléandose, suspendido por una manta a casi tres metros de altura. El defensor oficial del joven, Lucio de Constantino, sostuvo que no había
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