HALLAN EN UN PROFUNDO POZO EL CADÁVER ATADO Y GOLEPADO DE UN PRODUCTOR
Como todas las semanas, la madre y un hermano de Luis Rodríguez fueron el viernes pasado a visitarlo a su granja de Andino, donde se había radicado 8 meses atrás. Les pareció llamativo encontrar la casa cerrada mientras que su flamante camioneta 4×4 estaba estacionada allí. Lograron entrar a la casa y todo parecía normal salvo en la habitación, donde había papeles en el piso y faltaba ropa del placard. Era evidente que había habido un robo, porque se habían llevado dinero que la madre sabía que su hijo, de 57 años, tenía en la casa. Como Luis no aparecía hicieron una denuncia policial a media tarde, y se inició un rastrillaje que resultó infructuoso. La mañana siguiente, su hermano Miguel encontró el cadáver en un pozo de algo de más de 4 metros, en una casa lindera. La policía investiga el caso, mientras se espera el resultado de la autopsia para empezar a develar lo que hasta ahora es un verdadero misterio.
Ayer seguían trabajando en el lugar del hallazgo peritos e investigadores de la comisaría 13ª de Andino y de la Agrupación de Unidades Especiales de la Unidad Regional X, con asiento en Cañada de Gómez. Ningún móvil se descarta. Hubo un robo, pero eso no parece suficiente para desentrañar el origen de un asesinato tan alevoso. La policía dice trabajar sobre un par de pistas y la causa está en el juzgado penal sanlorencino a cargo de Eduardo Filocco.
Luis Rodríguez, de 57 años, era español como todos sus hermanos. Asentado con su familia en el barrio Bouchard de San Lorenzo hasta hace dos décadas, los últimos 10 años había vivido en la provincia de Córdoba, donde trabajaba como productor agropecuario, cerca de Bell Ville. Meses atrás compró una casa en la zona de fin de semana de Andino, a veinte cuadras del centro de este pueblo ubicado unos 50 kilómetros al norte de Rosario. Allí vivía solo -era soltero y no tenía hijos- en una especie de granja con pequeños animales de corral, algunos exóticos. Según algunos allegados, tenía un buen pasar gracias al alquiler de su campo.
Según distintas versiones, el lunes pasado habría sido la última vez que se lo vio con vida en el pueblo. El martes, un joven jardinero de la zona fue a la granja de Luis y no encontró a nadie. Uno o dos días después se habría topado con el mismo extraño panorama: la casa cerrada, pero la camioneta allí.
Pensaron en un secuestro
El viernes, tras encontrar la habitación revuelta, con papeles y escrituras en el piso, la madre (de 86 años) y el hermano de Luis encontraron varios de los animalitos de la granja muertos, aparentemente por falta de alimentación. Pensaron en la posibilidad de un secuestro y a la tarde hicieron la denuncia por averiguación de paradero. “Se lo buscó en la costa del Carcarañá y en los terrenos de la zona llenos de malezas. Incluso pedimos colaboración a Prefectura de San Lorenzo para buscar, pero no apareció”, dijo a La Capital el titular de la comisaría 13ª, Carlos De Marchi.
En medio de la búsqueda llamó la atención un pozo de una casa lindera con la granja, donde había un coatí de Luis, un pequeño animalito parecido al oso hormiguero. No se le dio mayor relevancia, pero al día siguiente, el hermano menor de la víctima, quien también tiene una casa en la zona, volvió al lugar. Es un pozo de más de 4 metros, cavado mucho tiempo atrás para instalar una bomba de agua. Miguel bajó por la escalera porque le pareció ver algo que brillaba, escarbó en la tierra y confirmó el peor de sus presentimientos. Llamó a la policía y a otros parientes.
“Estaba con los pies atados con un alambre de púas y una bolsa en la cabeza”, contó Ricardo, cuñado de Luis presente al momento de sacar el cuerpo, que tenía aparentes signos de haber sido maltratado. Para la policía “es llamativo que lo hubieran enterrado allí en lugar de arrojarlo al río”, dijo De Marchi, quien encontró el cuerpo “bastante hinchado y desfigurado”.
Sobre el hallazgo, el subcomisario no confirmó la especie de que Luis estaba encapuchado y con un tiro en la nuca. Eligió esperar el informe de la autopsia realizada en el Instituto Médico Legal de Rosario. “Así vamos a saber cómo y cuándo murió, algo clave para la investigación”, dijo con cautela el jefe policial, aunque consideró “lógico que en un caso así empiecen a circular leyendas”.
Luis fue sepultado ayer en San Lorenzo, tras haber sido velado a cajón cerrado en el barrio Bouchard, donde muchos lo seguían sintiendo un vecino más aunque hacía años que no vivía allí.
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